Panamá,25º

19 de Feb de 2020

Félix L. Figueroa T.

Columnistas

Debates electorales dignos y no confrontación personal ofensiva

En mayo de 2019, los panameños escogeremos un nuevo presidente de la República. Ojalá sepamos hacerlo con responsabilidad e inteligencia

En mayo de 2019, los panameños escogeremos un nuevo presidente de la República. Ojalá sepamos hacerlo con responsabilidad e inteligencia y para ello, debemos pensar en el país que queremos, de manera que la persona que seleccionemos para ese importante cargo esté preparada para lidiar con los grandes e innumerables problemas que confronta la sociedad, afectada en sus intereses y actividades, como se desprende de los acontecimientos que ya son parte de la rutina cotidiana que vivimos. A saber: denuncias, protestas, cierres de calle, encadenamientos, huelgas, cuyas consecuencias nos afectan a todos.

Para que estemos debidamente preparados para escoger al que nuestro análisis considere el mejor, la democracia ha puesto en nuestras manos un valioso instrumento conocido como debates electorales, a través de los cuales los aspirantes a la primera magistratura deben demostrar su indiscutible dominio de la realidad de la patria, las enfermedades terminales que la aquejan, las aspiraciones de las mayorías que exigen el imperio del equilibrio social que garantice la convivencia pacífica, el respeto a la dignidad humana, la preocupación por el mortal común que día tras día demanda una mejor calidad de vida, el cumplimiento estricto de los derechos civiles y las responsabilidades que algunos practicamos al pie de la letra y otros alteran consecutivamente, protegidos por quienes administran la República. Esto demuestra al resto de los asociados que convivimos en una colectividad excluyente, tipificada por la impunidad, la falta de transparencia, la desatención a las prioridades planteadas por los habitantes en sus incesantes reclamaciones.

Este mayo, los panameños debemos imponernos la tarea de luchar para que quienes son ajenos a lo que debe ser nuestra nación, no vuelvan a apoderarse del mando y a olvidarse de los que los eligieron para administrar, progresar, exigir que vivamos de acuerdo a los cánones morales que rigen los valores tradicionales y no para malversar lo que nos pertenece a todos.

Por lo anterior, previo a las elecciones, exigimos verdaderos debates en los cuales se formulen planteamientos claros alejados de propuestas utópicas que se plantean a través de discursos pomposos, altisonantes, frondosos, emitidos en declamaciones faltas de contenido.

Precisamos saber si los candidatos están verdaderamente informados sobre la realidad nacional y la forma de hacerle frente a la misma. Por ello, es obligante oírlos rivalizar sobre los temas que constituyen la agenda que manejamos los habitantes que queremos estar capacitados para un eficiente ejercicio del voto, como lo imponga nuestra conciencia. Así antepondremos el bien común al pago por favores recibidos para costear la campaña.

En la antesala de las votaciones, aspiramos escuchar discusiones sobre temas como la separación de poderes, la salud pública, la educación, la seguridad, la producción agropecuaria, la seguridad alimentaria, la empleomanía, la preservación de lo raizal, la necesidad de una nueva constitución, la deuda pública, la aplicación de la justicia, las oportunidades para los jóvenes que nos sucederán por razones del relevo generacional, etc.

Queremos que sus propuestas ataquen la situación real, no con soluciones quiméricas convertidas posteriormente en promesas de campaña no cumplidas que no dejan de ser fraudes, atracos, estafas cometidos contra las esperanzas de la población.

Por lo anterior, exigimos que los debates electorales sean claros, que ofrezcan las mejores soluciones, acciones que sean golpes contundentes a las dificultades padecidas por la mayoría de la población y por ello, nos negamos a presenciar la vergonzosa situación en la cual los que compiten se descalifiquen, se increpen, se insulten en forma indigna con dimes y diretes. Los panameños queremos que quienes descalifiquen, insulten, ofendan, sean castigados fuertemente y que a partir del momento en que comiencen a hacerlo, se les prive de ser escuchados por la sociedad y también de la opción de ser el primer ciudadano del país. Demandamos que los moderadores posean el recurso tecnológico que evite que quien incurra en esta falta de respeto a la ciudadanía, pueda continuar su elaboración ociosa, impertinente, falta de contenido, porque como no tiene nada bueno que exponer, se dedica a descalificar.

Quien descalifica, ofende, increpa, insulta, etc., es falto de tolerancia, no sabe usar el tiempo en forma positiva, no construye, sino destruye. Por consiguiente, no estará en capacidad de administrar el país pacífico, sin persecuciones ni venganzas en el cual queremos vivir los panameños.

EDUCADOR JUBILADO.