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28 de Feb de 2020

Berna Calvit

Columnistas

De insumos y procesos productivos

Concluyo, por tanto, que es apropiado llamar insumos a los bates, pelotas, manillas

Mientras se acerca el ocaso del Gobierno Varela y la campaña electoral se enciende más, siguen apareciendo pruebas de la rapiña de algunos funcionarios, especialmente de diputados. En pugnas politiqueras estos señores se encargan de soltar información que desconocíamos los que no somos parte de esos tejemanejes. Así que se les agradece. No voy a entrar en detalles de nombres de empresas, diputados, marcas, etc., en el caso de implementos deportivos que, según las investigaciones, son artículos fantasmas que se compraron sin ser comprados ni importados, pero sí pagados. Que se llamara ‘insumos' a estos artículos me llevó a buscar su significado, porque no me parecía la palabra adecuada. Dice el diccionario que insumo es ‘Concepto económico que permite nombrar a un bien que se emplea en la producción de otros bienes'. Concluyo, por tanto, que es apropiado llamar insumos a los bates, pelotas, manillas, etc. pues esta operación resultó en un ‘proceso productivo'. Clarito como el agua de la tinaja que los señores que por años han acaparado el control de organizaciones deportivas estaban (¿están?) en plena faena de insumir. Cientos de miles de dólares en insumos deportivos producen bienes como autos, caballos de paso, ganado, hoteles, bienes raíces en general, etc. Me pregunto si los autobuses ‘diablos rojos' (chatarra) también califican como insumos, considerando que eran bienes que se usaron para producir otros bienes mediante compensación económica que sirvió, entre otras ganancias, para ponerlos a rodar nuevamente. Y ha resultado en cascada de preguntas la dichosa palabra ‘insumo', porque se me ocurre que la ‘chorreteada' de cheques que cambiaba una cajera del Banco Nacional también podría ser llamada ‘insumos'. A propósito de los cheques que, según las investigaciones causaron lesión patrimonial de $1 millón 100 mil ($100 mil a cuenta de un diputado), la que resultó como la Adelita de la canción que dice ‘Si Adelita se fuera con otro, la seguiría por tierra y por mar' fue la cajera, porque al banco a donde la trasladaban, ¡allá la seguían los insumidores! No es mi intención hacer bromas con los asaltos a los fondos del Estado, sino que ante situaciones como estas recuerdo la frase ‘La amargura baja mejor con una dosis de carcajadas' que alguna vez leí.

¿Cree alguien que a los truhanes que roban dinero del Estado, nuestro dinero, les conmueve enterarse de los niños muertos por desnutrición? ¿Los hospitales y centros de salud abandonados a su suerte, sin medicamentos ni personal; que todavía existan escuelas rancho; que cientos de trabajadores del campo pierden la cosecha que no pueden sacar al mercado por falta de caminos y carreteras, etc.? ¿Qué sienten el mordisco de la vergüenza, del remordimiento? ¡Qué va! Eso lo alivian señalando a otros, ‘Tú eres más ladrón que yo'; ‘Yo robé pero hice'; ‘Nosotros robamos pero hicimos'. Viejos artículos que guardo en mi archivo no dejan dudas de que casi nada ha cambiado: la política como insumo es buen negocio, aunque enlode el alma y mate los escrúpulos.

Mientras grupos ciudadanos y partidos se preocupan por ver cómo empujan a sus respectivos candidatos y estos tratan de conquistarnos con manidas promesas, ¿se ha preguntado qué tan mal hemos hecho nuestra tarea como ciudadanos, como para que de los 71 diputados actuales, 52 aspiren a la reelección? ¿No suenan las alarmas en su cerebro? En este torneo el descaro de los ‘chaqueteros' (se cambian de partido a conveniencia) ha roto récord; no logro digerir que un candidato aspire a dos posiciones en el mismo torneo electoral; ni que ‘yo estoy postulada en este partido ahora, pero mi corazoncito y lealtad sigue con el partido aquel'. Sin recato alguno dejan al descubierto por qué las candidaturas son negociables; y sabemos que de esos negocios hay pruebas guardadas en cientos de cajas y en computadoras hibernando. En este período los diputados se saltaron la valla de la vergüenza; se rompió el límite del descaro. Y me provoca repudio que a una larga lista de candidatos con investigaciones en proceso por delitos contra los fondos del Estado, la Ley Electoral les permita aspirar amparados por ‘inocentes hasta que se les declare culpable'. Así, delincuentes sin sanción, protegidos por el desvirtuado y abusado ‘fuero electoral', se refugian en esta cueva confiados, además, en el tortuguismo con que el Órgano Judicial maneja los casos. Y la necia mosca de la suspicacia se hace presente. ¿Quiere que los pillos no nos sigan gobernando? Entonces use la mano con que deposita su voto para cortarle las manos a la corrupción.

COMUNICADORA SOCIAL.