Temas Especiales

08 de May de 2021

Alberto Velásquez Morales

Columnistas

El deporte y la costosa seguridad pública

‘[...] un policía [...] se retiró con más de 10 mil balboas mensuales [...]'

El pasado viernes el Mundial del Barrio (fútbol) y el Torneo de Baloncesto Infantil de Villa Soberanía finalizaron sus actividades, después de entretener y desarrollar las destrezas de cientos de niños en ambas disciplinas deportivas.

Fueron acciones muy altruistas. Pletóricas de amistad y sacrificio. Considerando el deporte como un estilo de vida, el más atinado para lograr juventudes sanas, disciplinadas, respetuosas y productivas para el futuro de nuestro país.

Tanto en el Mundial del Barrio como en los torneos de Villa Soberanía, sus dirigentes deportivos, divorciados de toda incidencia gubernamental, hicieron todo lo posible para culminar con éxito sus esfuerzos.

No obstante, y a pesar de los aportes de muchos ciudadanos, el luto enturbió el Mundial del Barrio por falta de medidas de seguridad, en este caso, en la cancha del Instituto Nacional, que lamentablemente ha sido calificada como zona roja.

No había un solo policía, como ocurre en numerosas ocasiones, para vigilar que todo el evento deportivo se realizara normalmente.

La seguridad en Panamá pudiera catalogarse como la más costosa de todo el continente. El cuerpo policial y otros estamentos de seguridad le cuestan al panameño cientos de millones de balboas al año. Y los casos policivos continúan creciendo alarmantemente.

Los costos son tan fastuosos que precisamente en esta semana el presidente Varela, todavía no se sabe con qué intenciones, ascendió a 800 miembros de la seguridad nacional, elevando a más de dos millones de balboas mensuales el presupuesto de esta actividad. Y en el patio del Instituto Nacional no había un solo policía antes de la tragedia que hoy tiene en luto a toda la familia deportiva y a miles de ciudadanos preocupados por estos menesteres.

¿Qué ha estado buscando el presidente Varela aumentando anualmente el salario a los policías, si ellos no cumplen a cabalidad sus funciones? ¿Por qué son ellos los privilegiados, por encima de maestros, médicos, enfermeras y otros profesionales con elevados sueldos y prerrogativas, como los de retirarse con el último sueldo y la canonjía de que no le descuentan ciertos impuestos?

Recientemente un policía que ocupaba un puesto gubernamental se retiró con más de 10 mil balboas mensuales; mientras, los jubilados de a pie ni siquiera le atienden sus demandas.

Estamos seguros de que los dirigentes deportivos continuarán con su sacrificado apostolado, a pesar del poco o ningún apoyo oficial, puesto que los presupuestos gubernamentales solo sirven para ser pasto de la corrupción, en medio de una ineficaz seguridad, sumamente costosa para el bolsillo del pueblo panameño.

PERIODISTA