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14 de Oct de 2019

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Guillermo A. Cochez

Columnistas

¿Por qué quiero ser diputado?

Ahora que ya podemos hablar de nuestra candidatura, algunos obtendrán la respuesta a sus inquietudes

Ahora que ya podemos hablar de nuestra candidatura, algunos obtendrán la respuesta a sus inquietudes: ‘Willy: ¿por qué a estas alturas de tu vida quieres volver a ser diputado?'.

Comencé en política a los 17 años, militando en la Juventud Demócrata Cristiana. Fueron los últimos años de los liberales en el poder y nuestro partido, aunque pequeño, procuró siempre sobresalir en su forma de hacer política, diferenciándose de los caudillismos de la época. Por protestar por la corrupción, estuvimos presos en la Cárcel Modelo junto con otros 24 demócratacristianos en 1965. En esos tiempos la mayoría de edad era de 21 años. En la primera contienda en que participé, en 1968, aspiré a concejal por el Distrito Capital, hoy representantes de corregimiento. No gané, pero aprendí mucho, quedando de tercero en una nómina de quince, o sea, ‘medalla de bronce'. Vino el apagón militar y nuestro trabajo político se circunscribió a la universidad y a mantener en la clandestinidad viva la llama del partido. Desde 1975 a 1980, cuando fui responsable como secretario general de refundar el PDC, corrimos los riesgos de activarnos, aun cuando los partidos estaban proscritos. Participábamos activamente en la discusión de los problemas nacionales, como lo fue el caso de los Tratados de 1977; nuestro análisis de los textos se consideró de los más equilibrados.

Llegamos a la Asamblea Legislativa en 1984, la primera desde el golpe de Estado, junto con Raúl Ossa, Carlos Arellano Lennox, Jorge Montemayor y Bertilo Mejía, donde nos convertimos en el principal partido opositor. En el 89, por la tenaz actividad del presidente del Demócrata Cristiano, Ricardo Arias Calderón, y el constante trabajo de los cinco legisladores, nos constituimos en el frente antimilitar más cohesionado. Fui preso al final de la dictadura, conociendo las mazmorras del G-2.

Llevamos a Guillermo Endara a la Presidencia, luego de que Arias Calderón, con gran hidalguía, desistiera de su lógica aspiración presidencial para mantener unida la oposición y no hacer el juego a los militares. Ganamos 3 a 1 al PRD y su candidato de los cuarteles y como consecuencia anularon las elecciones. Tras la invasión en diciembre, asumimos el Gobierno, correspondiéndome ser el primer alcalde capitalino después de Noriega.

Regresé en el 91 a mi curul, ganada con la mayor cantidad de votos en todo el país. Ello poco sirvió en el 94 cuando, intentando mi reelección, no obtuve ni el 10 % de los votos sumados en el 89. Haber perdido no me impidió seguir presente en la radio y la televisión, donde compartí muchos años con el amigo Mario Rognoni, en TVN-2, Canal 21 y Radio Mía, y escribiendo artículos de opinión en La Prensa, El Panamá América y La Estrella de Panamá .

Me retiré del PDC en 2008 cuando decidieron unirse al PRD encabezado por Balbina Herrera. Apoyé a Ricardo Martinelli, quien me nombró embajador de Panamá ante la OEA. Allí defendí los mejores intereses de Panamá y la democracia continental informando al público, a través de mis columnas periodísticas, de mis actividades en Washington. En enero de 2013 regresé a Panamá al ser destituido de mi cargo cuando puse el dedo sobre la llaga en que se había convertido el chavismo en Venezuela. Desde mi vuelta al país no he parado de denunciar lo que me parece mal y proponer los cambios requeridos para darle un mejor rumbo al país. Durante 33 años incluí entre mis actividades políticas, periodísticas y de abogacía, la docencia en la Universidad de Panamá, donde laboré en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas por 33 años, donde me jubilé.

En realidad, nunca me he retirado de la política, aunque sí por un tiempo de los partidos. Sintiéndome aún joven y con energías, decidí volver a reincorporarme en 2018 a la lucha política en la Estrella Verde, aspirando a diputado por el Circuito 8-8, formado por Don Bosco, Juan Díaz, Río Abajo, Parque Lefevre y San Francisco. Hay mucho que hacer y mucho que corregir de lo que hay en la Asamblea Nacional y me siento con ganas y comprometido para lograrlo. No basta con criticar y esperar que todo lo hagan los demás.

Aunque salgan reelectos algunos de los que tanto desprestigio han llevado al Parlamento, estoy seguro de que de todos los nuevos de partidos e independientes que salgan electos, podremos armar un grupo de gente seria y honesta que ofrezca un rumbo diferente de los que tenemos hoy como Asamblea Nacional. El país lo necesita y estoy dispuesto a dar mi granito de arena en ese esfuerzo. Cuento con tu ayuda. Sobra decirte que no te defraudaré.

ABOGADO, DIPLOMÁTICO Y POLÍTICO.