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23 de Apr de 2021

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Samuel Lewis Galindo

Columnistas

La gran aspiración: Gobiernos sin ‘compra' de diputados

Cada período presidencial le vienen dando a esos ‘beneficio$' personales nombres distintos

Desde que se proclamó nuestra separación de Colombia en 1903, los Gobiernos en los albores de la República siempre han dependido, para llevar adelante sus gestiones y propuestas, de la Asamblea Nacional. La diferencia de ayer, a lo que viene sucediendo hoy, es que los presidentes y diputados tenían entonces una moral muy distinta. Eran hombres que le servían al país y no de él. Tenían, entre otras virtudes, una gran visión hacia el futuro y mucha responsabilidad. Eran personas muy preocupadas por la reputación de sus nombres.

Años después los gobernantes necesitan tener esa mayoría en la Asamblea Nacional para que les aprueben algunos nombramientos, les escojan un contralor ‘amigo' y, sobre todo, que les aprueben el Presupuesto de Rentas y Gastos. Para lograr todo eso han ido acostumbrando a los diputados a darles grandes ‘beneficio$' personales. Esas prebendas han estimulado el transfuguismo y en otras ocasiones, ‘comprado' sus votos. Cada período presidencial le vienen dando a esos ‘beneficio$' personales nombres distintos.

Esa política ya no es aceptable. Los pueblos, con el pasar de los años y conscientes de los avances, principalmente en las comunicaciones, que le han ofrecido al mundo las ciencias modernas, les ha hecho a los ciudadanos ser más conscientes, mejor informados y a la vez, más exigentes del comportamiento de sus dirigentes.

La participación en la política de los candidatos de libre postulación a la Presidencia de la República influirá mucho en la actitud futura de nuestros políticos; estos (las bases), tendrán que ser más exigentes con sus propios partidos y escogerán mejor a los próximos dirigentes del mismo.

Sin duda, veremos en los próximos años a los partidos efectuando muchos cambios de actitudes. Serán más conscientes y responsables del papel que juegan en la democracia.

Al tener un nuevo concepto de lo que el elector exige de sus mandatarios, enviarán para su aprobación de la Asamblea buenos nombramientos y no seguirán confundiendo la lealtad con la capacidad de los escogidos. Si ello es así, no habrá diputado que se atreva a darles el voto en contra. Igual cosa sucedería con otros proyectos, en especial con el presupuesto nacional, si este cubre las necesidades reales de la población y no los requerimientos políticos del mandatario y de sus copartidarios.

Este país está urgido de estadistas y no de cualquier, sin ninguna credencial, sino solo su capricho y mucho dinero para ser presidente de la República, alcalde, diputado o representante.

Panamá necesitará algunos cambios constitucionales muy puntuales para evitar que algunos políticos sin escrúpulos y méritos, con viejas prácticas, que ya deben ser cosa del pasado, pretendan llegar a la más alta magistratura de la nación y a otros puestos de elección.

El mundo es hoy muy distinto y quienes así no lo entiendan, mejor que se retiren de la vida pública, si no cambian de actitud y piensan que el país está primero que el partido.

Pensamiento: ‘Si tuviéramos la décima parte de lo que nos ofrecen los políticos no habría razón para ir al cielo', Will Roger (humorista norteamericano).

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