02 de Dic de 2022

  • Aramís Averza Colamarco

Columnistas

La educación los hará libres; pero la política, millonarios...

Cada vez que veo venir una elección pienso lo mismo, pero posteriormente, siempre ocurre lo contrario.

Cada vez que veo venir una elección pienso lo mismo, pero posteriormente, siempre ocurre lo contrario. Los diferentes entes politiqueros que tenemos en nuestro país, se pasan cacareando, a troche y moche, sobre la importancia de la educación, que es la única manera de que las personas puedan progresar, decentemente.

Que si patatí que si patatá, con pruebas internas e internacionales, que si reglas de oro; en fin, una de las muletas que utilizan para poder encumbrarse es el tema de la educación; pero cuando llega la realidad, en la mayoría de los casos, más valen la amistad y las donaciones, que todos los títulos y experiencias que uno pueda tener para ocupar un puesto.

Tomemos como ejemplo, los puestos de embajador y cónsul, en la Universidad de Panamá, dentro de la Facultad de Administración Pública, se dicta la carrera de Licenciatura en Relaciones Internacionales, la cual consiste de 180 créditos de estudios a realizarse durante cuatro a cinco años mínimo. Pero, si revisáramos los estudios de los integrantes de nuestro Gobierno en el exterior, con muchísimo pesar, notaríamos que la gran mayoría de los designados adolece de los conocimientos académicos necesarios para desempeñarse en dichas funciones.

Hace muchos años acuñaron una frase cuya vigencia jamás expirará, ‘Zapatero a tus zapatos'; en otras palabras, cada cual tiene sus conocimientos y experiencias dentro de una especialidad para la cual se ha preparado y por ende, si lo nombran, dentro de una que desconoce, pues fácilmente se puede prever el desastre. Por ejemplo, a los abogados alguien les ha hecho creer que poseen suficientes conocimientos para ser nombrados de principales en cualquier puesto, lo que es un error. Toda institución cuenta con su componente legal, que es su especialidad y dentro de la cual deberían desempeñarse.

Si una persona no sabe o desconoce de un tema, por más amigo que sea de los gobernantes de turno, debe pedirles que lo nombren ‘dentro' del área de sus conocimientos, en la cual tenga mayores probabilidades de contribuir positivamente.

Lamentablemente la tendencia y el mensaje actual no es el de graduarse o prepararse lo mejor posible para poder incorporarse al mercado laborar; ¡qué va!, es la de hacer la mayor cantidad de bulla, en los diferentes medios de comunicación social, de manera que esto le sirva de trampolín para entrar a la política, porque es allí donde finalmente completaré mi sueño de ser millonario.

Olvídense de doctrinas, la mayoría de nuestros políticos solo cree en una cosa, el ‘pancismo' y si a esto le incorporamos el tsunami de extranjeros indocumentados que pronto serán documentados, y que piensan que son mejores que los panameños, la crisis que se avecina será mayúscula.

Sin embargo, creemos que hay esperanza, por el bien de todos los que vivimos en nuestro país, esperamos que el nuevo Gobierno y sus asociados trabajen fuerte por Panamá, porque si a ellos les va bien, a todos nos va mejor.

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