01 de Dic de 2021

  • Miguel A. Ávila R.

Columnistas

Uniendo fuerzas

‘[...] invito a los próximos dirigentes de las instituciones gubernamentales a recordar a Homero: ‘Nunca admires el poder. Nunca desprecies a los que sufren, pues nadie está a salvo del destino'...'

El Gobierno que desde hoy administrará el país debe entender la diferencia entre ministros, asesores, aduladores y los amigos del poder, los que son ‘viva el que sube', los oportunistas que nunca aportan, solo restan y suman para sus bolsillos; muchos dicen no ser políticos, pero actúan peor que ellos.

Baidaba, hace siglos sobre los ministros y asesores, afirmaba: ‘El soberano debe conocer bien a los hombres que piensa llevar a su servicio, saber qué bienes poseen, cuál es la medida de su juicio y qué defectos tienen. Una vez informado procederá a designar a cada cual en el cargo que le corresponde, por la confianza que le inspiro, las aptitudes y energía que lo hacen digno y adecuado para esa posición'.

Los próximos días son cruciales para valorar si realmente hay buenas intenciones, en Panamá todos nos conocemos y podemos distinguir entre un político, un profesional o un asesor calificado, pero hay otros que, aunque militen en entidades cívicas o empresariales, son un fraude. El voto que eligió a Cortizo-Carrizo, en cualquier momento le puede pedir rendición de cuentas, por ende, hay que hacer las cosas con decoro y equidad.

El Buen Gobierno necesita eficientes consejeros, técnicos actualizados con competencias eficaces y honestidad comprobada. Nunca debe imperar el sectarismo ni la improvisación; lo primordial es la coordinación y un trabajo de equipos sin protagonismos electorales ni agendas personales o de negocios. La Administración que regirá del 2019 al 2024, debe ser consciente de que se administra una Nación, no una finca privada.

Baidaba consideró que ‘si el soberano es bueno y sus ministros son malos, nadie podrá beneficiarse de sus favores, siendo su caso frente a sus súbditos como el agua infestada de cocodrilos a la cual nadie puede tener buen acceso, así sea un hábil nadador. La joya que mejor luce al soberano son sus colaboradores cuando abundan y son buenos'.

Los ministros, como leales colaboradores, tienen la obligación moral de advertirle al gobernante lo que es conveniente para el pueblo y disuadirlo de cometer errores. El pueblo necesita hombres capaces, no mediocres, nombrar ministros, asesores, embajadores, directores de instituciones estatales y otros altos funcionarios por ser copartidarios, donantes de campañas, ya debe terminar.

La población no cree en políticos, y como lo ha señalado el politólogo mexicano Adolfo Aguilar Zenser: ‘Los partidos políticos han demostrado la tendencia a convertirse en estructuras excluyentes, burocráticas y jerárquicas'. Resulta imperativo en las actuales circunstancias erradicar de una vez por todas a la ‘mediocridad institucionalizada', la cual se renueva cada cinco años.

El presidente electo debe estudiar, como él mismo lo dijo, a quién le pone la camiseta. ‘En política priva el artificio sobre la realidad'. Finalmente, invito a los próximos dirigentes de las instituciones gubernamentales a recordar a Homero: ‘Nunca admires el poder. Nunca desprecies a los que sufren, pues nadie está a salvo del destino'.

ABOGADO Y DOCENTE.

***