Temas Especiales

27 de Nov de 2020

Ricardo Bustamante Valdés

Columnistas

Cambio de Gobierno o cambio de actitud

Coincido con nuestro presidente en que hay que renovar nuestra educación, nuestra economía

Luego de escuchar el discurso de nuestro presidente entrante, su contenido me obliga a ciertas reflexiones. Y es que no se trata solo de un cambio de Gobierno, sino de una oportunidad que se nos brinda a todos los ciudadanos para que acompañemos los esfuerzos del nuevo mandatario con un cambio en nuestra actitud. Recordemos que el peligro mayor de un Gobierno que se inicia somos nosotros mismos con nuestra afición a las palabras disonantes, al descalificativo y a la crítica deportiva como catarsis para desahogar brevemente lo que llevamos en el corazón. Cargamos con una gran desilusión provocada por las mentiras de la clase política, por un sistema de justicia corrupto y una Asamblea que hace mucho perdió su norte.

Como corolario de lo anterior, se suman las enormes desigualdades que se han ido creando con las famosas ‘jubilaciones espaciales' que impiden el desarrollo nivelado de una sociedad, socavando nuestras finanzas y provocando que el erario tenga que echar mano de recursos importantes para favorecer a unos pocos.

Preparémonos en los próximos meses para la incontinencia de los medios, personas y redes sociales que, ya sin el temor que provocaba el siniestro Consejo de Seguridad y sus enorme telaraña, empezarán a filtrar toda clase de denuncias que permitirán por vez primera a los panameños tener una mejor visión del monstruo que creamos y del porcentaje importante que se lleva de nuestros impuestos.

La fuerzas de defensa ni en sus mejores momentos contaron con el pie de fuerza, la tecnología, las prebendas y el excesivo y moderno armamento del que hoy gozan los estamentos de seguridad con resultados muy cuestionados. Ojalá que, con el advenimiento de esta nueva administración, se corrijan de raíz las malformaciones que allí se crearon y los uniformados realicen de una vez por todas que la justicia debe prevalecer siempre sobre el espíritu de cuerpo.

Hoy, vemos surgir este Gobierno en esta hora sombría en que la falta de carácter de nuestros ‘prohombres' les hace cruzarse de brazos, por temor o conveniencia ante el naufragio de nuestra nación.

Despierta, panameño, porque No importa quién gobierne, si no nos sumamos todos.

Coincido con nuestro presidente en que hay que renovar nuestra educación, nuestra economía y todas las fuerzas primordiales con panameños que puedan dar soluciones rápidas y acertadas, pero también es su deber hacerlo sin que la patria desfallezca entregando sus beneficios a la mayor cantidad de ciudadanos, gobernando con equidad y demostrando en cada acto prudencia y humildad.

A los presidentes les toca luchar con ambiciones que no pretenden, con odios que desconocen, con peligros que no imaginan y con las injusticias que a diario se producen en las instituciones del Estado, la mayoría provocados por algún rumor que encuentra abono profundo, cuando existe inseguridad en los que toman las decisiones.

Todos sabemos que apenas existe alguna institución en el último período presidencial que no registre algún ilícito, dirigido a satisfacer a funcionarios en complicidad con empresarios corruptos. Esto, por supuesto, conspiró contra nuestra economía, impidiendo el desarrollo de obras necesarias que impactaron a las clases más vulnerables. En este campo, no solo se hicieron promesas que no se cumplieron, sino que se contrajeron deudas a destiempo que comprometieron al Gobierno entrante con insana intención.

El país no puede ni debe olvidar cómo fue recientemente gobernado, porque eso ayudará a la comprensión del doble esfuerzo que esta administración entrante está obligada a realizar para llevarnos de vuelta por los caminos donde se regeneren nuestros valores y se brinde una prosperidad para todos. Cuando alienta en el soberano una ilusión de tiempos mejores, aunque acierte a ver por delante días difíciles, pero salvadores, sus temores se disuelven en la esperanza. Los pocos indicadores económicos serios que dejó el anterior régimen pronostican tiempos difíciles, tendremos que hacer sacrificios de ambos lados, si queremos cosechar resultados, por eso es que, más que nunca, los ejemplos y la comunicación eficiente entre gobernantes y gobernados jugarán un papel crucial.

A los funcionarios que ahora empiezan, les recuerdo que la modestia acompaña al verdadero mérito y es sin duda lo que más atrae a nuestros semejantes en nuestro favor. Y, al Sr. Presidente, queremos recordarlo dentro de cinco años no por todo lo que dijo, sino por todo lo que hizo.

CIUDADANO PANAMEÑO.