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13 de Dec de 2019

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Rafael Carles

Columnistas

El nuevo Chinchorro

En 1989, cuando se inicia la nueva era democrática, el Gobierno de Guillermo Endara hereda de los militares una economía destruida

En 1989, cuando se inicia la nueva era democrática, el Gobierno de Guillermo Endara hereda de los militares una economía destruida, la cual solo se podía salvar con la audacia y el valor de un contralor como Chinchorro Carles. Fue Chinchorro quien propuso la estrategia de austeridad y mayor eficiencia del gasto público para sanear las finanzas del Estado.

Chinchorro puso freno a los abusos a través de la figura del control previo y suspendió todos los aumentos de gastos de planilla, viajes, viáticos, compras de auto y otros egresos suntuosos. ‘Para cambiar las cosas hay que dar el ejemplo y no se puede gastar lo que no se tiene', decía Chinchorro, al tiempo que la economía ganaba fuerza y generaba confianza, además que mejoraban las perspectivas de crecimiento económico y las expectativas de los mercados internacionales e inversionistas.

Treinta años después de que Chinchorro convirtió la austeridad en tema de Estado y se declaró enemigo de la deuda pública, surge ahora en el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) la figura de Héctor Alexander con la responsabilidad de reactivar la economía y componer el desastre financiero causado por diez años de desgreño financiero. Alexander recibió un MEF con niveles sin precedentes de endeudamiento y cuentas por pagar a proveedores en el orden de $1000 millones en sectores sensitivos de la economía como construcción, industria, comercio, banca, telecomunicaciones y Caja del Seguro Social. Hay que sumar al despilfarro, los aumentos indiscriminados de subsidios y de planilla, la cual se triplicó en los últimos diez años, según cifras oficiales.

Es decir, Varela deja un MEF quebrado y sin dinero para pagar las obligaciones corrientes. Con lo cual, al igual que hizo Chinchorro en 1989 cuando solicitó un financiamiento de $50 millones al Chase Manhattan Bank para pagar la planilla estatal del mes de diciembre, Alexander tuvo que pedir $2500 millones al Citibank y Banco Interamericano de Desarrollo para cancelar deudas a bancos y pagar cuentas a proveedores.

El actual equipo en el MEF encabezado por Alexander incluye a veteranos de la talla de Carlos González en Presupuesto, Hernán Arboleda en Políticas Públicas y José Simpson en Tesorería, muy parecido al grupo de Chinchorro en Contraloría que era famoso por sus vastos conocimientos y notable experiencia. Y ambos además coinciden en el mensaje, que en dadas las circunstancias, el camino más efectivo es las lecciones de la escuela de los ‘Chicago Boys' que promueve el ahorro para disponer de recursos para la inversión pública y depender menos de la deuda pública.

Tanto Chinchorro como Varela recibieron un país con un alto déficit, cuantiosas obligaciones por pagar, caída importante de ingresos, fuertes incrementos de planillas, excesivos subsidios y enormes gastos de operación. Como resultado, la deuda pública aumentó exponencialmente, el volumen de ahorro público se desplomó y, con ello, la capacidad de inversión pública se deterioró. En consecuencia, la única salida es identificar las obligaciones por pagar y salir al mercado financiero a buscar fondos. Afortunadamente, en esta ocasión, se obtiene un financiamiento con la tasa de interés más bajas en la historia de Panamá, con lo cual muy pronto los pagos a proveedores comenzarán a impulsar la deteriorada economía panameña.

Pero lo más importante que Alexander debe hacer, y que Chinchorro hizo a la perfección durante cuatro años mientras fue contralor, es no permitir el aumento del gasto público ni ceder ante las presiones políticas de ningún funcionario que afanadamente insiste en crear más gastos, nuevos subsidios y mayores privilegios. Y aquí es donde Alexander debe entender que no las tendrá fáciles, porque los intereses son muchos por continuar la fiesta y hacer piñata con los dineros públicos.

¡Qué casualidad que la citación de la Asamblea Nacional la próxima semana al ministro Alexander coincide luego de sus declaraciones de poner orden y ajustar el gasto público! Por tanto, debemos estar atentos de esta comparecencia ante los diputados y recordar al ministro Alexander aquella ocasión en 1991 cuando Chinchorro impuso la razón y frenó a los legisladores que querían echarle mano al presupuesto para aumentos, nombramientos y canonjías. Chinchorro simplemente les respondió: ‘Si ustedes quieren aumentos, díganme de dónde va a salir la plata, y si me dicen de dónde va a salir la plata, entonces hablamos… mientras tanto, la respuesta es no'. Y así fue.

Corresponderá al ministro Alexander hacer lo propio y convertirse en el nuevo Chinchorro cuando señale a los diputados su visión y diga sin miedo que aquí no hay plata y se acabó el relajito. El país entero lo va agradecer y Alexander para siempre gozará del mismo respeto que hoy le guardamos a Chinchorro Carles.

SOBRINO DE CHINCHORRO.