La Estrella de Panamá
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19 de Sep de 2019

Víctor Collado Sánchez

Columnistas

Antesala del cambio constitucional

En otras palabras: el ‘Buen Gobierno', pese a lo que dijo sobre la Constitución en el punto 11 del Plan de Acción de ‘Uniendo Fuerzas'

Siguiendo el curso de las ideas que expusimos en las opiniones del 19/5 y el 7/7, todo presagia que la reforma constitucional en la agenda del Gobierno podría marcarle un antes y un después, tomando en cuenta las discordantes manifestaciones que principian a exhibirse entre lo que busca la Presidencia del país y los diputados, por otro lado.

Anoto algunos eventos que podrían contribuir a entender las circunstancias actuales y otras que sobrevengan.

El programa de Gobierno indicó los temas que al PRD le interesaba focalizar en las necesarias modificaciones a la Constitución y durante la campaña electoral, como en las primeras apariciones públicas del presidente electo, se remarcó que el trabajo de la Concertación iba a servir de base para la adopción de la posición oficial del Gobierno, agregándose que el documento que se recibiría iba a ser examinado para luego llevar una propuesta depurada oficial al Legislativo.

Ese camino fue abruptamente desechado, porque el trabajo de la Concertación fue remitido por el gabinete en pleno a los diputados en un simple pase de mano sin añadirle ni quitarle un punto o coma.

En otras palabras: el ‘Buen Gobierno', pese a lo que dijo sobre la Constitución en el punto 11 del Plan de Acción de ‘Uniendo Fuerzas', no ha demostrado que tenía ni parece tener una propuesta de reformas constitucionales, dado que asumió íntegramente las reformas de la Concertación, como propias. Ese cambio en la proyección inicial, aún no explicado lo suficiente, abre la puerta para traficar como sigue:

1. A luces largas puede interpretarse como una acción que buscaría desligar al Ejecutivo de la suerte de las reformas y prevenir, con tiempo suficiente, que el Gobierno no asuma el desgaste político que representaría la posibilidad del rechazo de las reformas en el Referéndum a realizarse muy probablemente en el 2020, cuando apenas se habrá consumido bastante menos de la mitad del período en el ejercicio del poder.

2. A luces cortas, es posible que la urgencia en el traslado de las reformas al Legislativo sirvió, de manera causal o casual, para echarle agua al anteproyecto de Ley incendiario sobre el régimen migratorio que es impulsado por una influyente figura de base del PRD. El resultado neto indica que el objetivo de bajarle el perfil al tema migratorio se logró al instante, pero queda por ver lo que la Asamblea termine haciendo con el proyecto de reformas y a partir de allí explorar las perspectivas sobre el resultado de la consulta nacional en el Referéndum.

3. A juzgar por la magra y cuestionada calidad de las propuestas legislativas dadas a conocer en las primeras semanas de trabajo?, las reformas constitucionales en la Asamblea parecen destinadas a correr el peligro de quedar a merced de insulsas discusiones de barricadas, de sugerencias de alcance parroquial, a exposiciones politiqueras hasta un grado increíble, a visiones pedestres sin futuro, manoseadas en diálogos entre ciegos y sordos, y expuestas a subjetivismos al gusto de la barra, todo lo cual tendería a generar un largo y tedioso pliego de reformas sin destino cierto ni seguro para el Referéndum.

4. Sería saludable y antes que empiece la vorágine y el desenfreno, que el presidente se reúna con su bancada legislativa para que retomen el Plan de Acciones que todo el equipo electo ofreció en la campaña electoral y coordinen lo justo y necesario para que cada quien asuma el nivel de seriedad que las circunstancias demandan, porque el éxito o el desmadre de esta jornada vital es y será de todos y no de nadie en particular.

Si el presidente no puede ni debe encarnar a Poncio Pilato, cuasi-renunciando al liderazgo de su cargo, los diputados, ahora que están en su turno al bate, no querrán asumir mansamente el papel de los villanos de Marvel.

ABOGADO Y ESCRITOR.