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18 de Oct de 2019

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Julio Yao Villalaz

Columnistas

Omar Torrijos, 38 años después: aclarando el enigma

‘Y adivinen: ¡toda la documentación sobre la muerte, asesinato o magnicidio del general Omar Torrijos desapareció a raíz de la invasión!'

A 38 años de la desaparición física del general Omar Torrijos, hay dos tesis: la primera, accidente por un error del piloto en medio de un mal tiempo o por fallas mecánicas; la segunda, atentado de la CIA a su avión, un DeHavilland DHC-6 Twin Otter de Canadá (FP205).

La tesis del accidente dice que el FP205 golpeó un árbol y se precipitó en la ladera del cerro Marta a 3100 pies de altura, donde se incendió, basado en versión del capitán Miguel von Seidlitz, que observó el sitio desde cierta altura. Murieron el general Omar Torrijos y seis miembros de la tripulación, escoltas y amigos.

Solamente se recuperó parte del torso y el Rolex de Torrijos, a quien se le identificó por la prótesis. Del resto, ‘solo algunas partes diseminadas', según el mayor Felipe Camargo, del aparato de seguridad de Torrijos, o, según una fuente digna de confianza que custodió la aeronave siniestrada, ‘nada o casi nada quedó, pulverizado por el fuego'.

Al sitio llegaron primero los ‘Macho de Monte' y fuerzas de la Guardia Nacional, según el citado militar y, posteriormente, un representante de la empresa DeHavilland que dio versiones contradictorias que podían interpretarse a favor del accidente, aunque sin descartar un atentado (Mónica Guardia, ‘Omar Torrijos: accidente o conspiración', La Estrella de Panamá , 2 agosto 2015).

El vuelo entre Penonomé y Coclesito solo tomaba 15 minutos, y el incidente ocurrió entre las 11:55 am y 12:05 pm. El FP205 no estaba equipado con caja negra, y en Coclesito no había torre de control ni radar alguno.

El FP205 despegó del aeropuerto de Penonomé, cuyo radar ‘no cubría el área del cerro Marta', de acuerdo con el mayor Chalo González, jefe de los ‘Macho de Monte', por lo que no sería correcto decir que la aeronave ‘desapareció del radar'. Sin embargo, ‘quedó grabada la voz del capitán Azael Adames cuando cerraba vuelo, ya que tenía la pista ante sus ojos'.

Así las cosas, resulta difícil creer que algún fuerte viento haya lanzado el FP205 y producido efectos tan devastadores sin una explosión.

Nunca se hizo un peritaje, que hubiera trasladado los restos de la aeronave, examinado hasta el último tornillo, evaluado las condiciones climáticas, la conducta dentro de la cabina, la salud y la experiencia de los pilotos, las grabaciones de radio y otros factores. Pero nada de esto se hizo, y el FP205 fue totalmente abandonado, perdiéndose muchas evidencias.

La Fiscalía inició investigaciones y sobreseyó el caso el 23 de abril de 1983, no sin antes declarar que no hubo trazas de pólvora o explosión, basándose en informes del FBI de EUA.

Wikipedia y una red cubana lo dicen así: ‘El informe de la Fiscalía, apoyado en informes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de EUA, reveló que el avión en el que viajaba Torrijos sufrió desperfectos mecánicos y no tenía restos de explosivos'.

Si un peritaje serio no se hizo, ¿en qué consistió la ‘investigación' que dio lugar al informe de la Fiscalía?

En otras palabras, ¿cómo se coló el FBI en el informe de la Fiscalía?

El FBI no tiene ninguna responsabilidad de hacer peritajes sobre catástrofes aéreas. Ello es competencia de la Seguridad Aérea. ¿Qué valor podrían tener sus informes sobre ‘desperfectos mecánicos' y ‘restos de explosivos'? Además, dice el mayor Camargo: ‘No recuerdo elementos gringos y menos del FBI' entre los que llegaron al sitio de la tragedia'.

Según el mayor Chalo González, los norteamericanos supieron, mucho antes que los panameños que el general Torrijos había muerto. ‘¿Cómo sabe usted eso?', le pregunté. ‘Mucho antes de que en Panamá se supiera, los gringos izaron la bandera a media asta en señal de duelo', contestó.

La primera vez que escuché la tesis del atentado fue en 1982, en el Hotel Marriott, donde estábamos reunidos en una mesa Berta Torrijos, Moisés Torrijos, Dr. Carlos Pérez Herrera (primo); Lic. Marcelino Jaén (cuñado), Dr. Carlos López Guevara, primer canciller en 1968 y este servidor.

Moisés relató que había contratado a un sargento dominicano de apellido Oliveros, quien tenía nexos con la CIA, el cual le había informado que la Agencia había puesto una bomba en el FP205 dentro de un plan denominado ‘Halcón en vuelo'.

El legislador Hugo Torrijos (hermano), denunció en la Asamblea Nacional en 1986 que la CIA lo había asesinado.

Pero, regresemos a von Seidlitz cuando se acercó al sitio:

‘Ya los estadounidenses se encontraban rastreando el área a gran altura, sobrevolando el área primero con un C-130 y después con un ‘push-pull'. Observé a unos campesinos y me le acerqué a uno para escucharlo decir que en cerro Marta se había escuchado una explosión' (Miguel von Seidlitz, ‘Último Patrullaje – Destino Coclesito', Revista Lotería No. 484, mayo-junio 2009).

Ahora bien, von Seidlitz, piloto experimentado, afirma que un avión C130 y otro del tipo ‘push-pull' de EU ‘rastreaban a gran altura' el sitio. Solamente se rastrean las huellas de un suceso, por lo que pregunto si estarían rastreando el sitio para confirmar el crimen.

Durante el juicio a Manuel A. Noriega, este quiso exhibir los documentos probatorios de los atentados a Omar Torrijos y a él mismo desde principios de los años setenta, pero el juez Hoeveler se lo impidió ‘por razones de seguridad'.

No debemos olvidar la Doctrina Monroe (1823) y la Declaración del presidente Rutherford Hayes (1880), que nos convierten en ‘patio trasero'.

En septiembre de 1975, el secretario de Estado, Henry Kissinger, había declarado que Panamá jamás sería dueña del Canal, aunque la Declaración Tack-Kissinger de 1974, que me tocó redactar, decía que sí, y que la presencia de EUA tenía fecha de cumpleaños: 31 de diciembre de 1999.

Por instrucciones del canciller y jefe de las negociaciones, Juan Antonio Tack, refuté desde México dichas declaraciones en concurrida conferencia de prensa.

El Tratado del Canal (1977) entró en vigor y al año siguiente el general Torrijos inició negociaciones con Japón para construir uno nuevo.

Yo había dejado de ser asesor personal de Tack y de Torrijos en agosto de 1977, en desacuerdo con la expulsión de Tack por la derecha ‘torrijista' y en rechazo al Tratado de Neutralidad.

Desde el principio, EUA se opuso a Japón y presionó fuertemente a Torrijos porque la Bechtel Corporation, a la que pertenecían Reagan, George Bush (presidente de Bechtel y director de la CIA), Casper Weinberger (director de Bechtel y secretario de Defensa) y otros, perdería contratos multimillonarios.

John Perkins denunció en 2005 que Torrijos había sido asesinado debido a sus negociaciones con Japón, pero antes, en noviembre de 2000, ya yo había denunciado lo mismo (Julio Yao, ‘Para entender la invasión Panamá', Panamá-América, 20, 21 y 22 de noviembre de 2000).

Al general Manuel A. Noriega, que continuó las negociaciones con Japón y fue recibido en Tokyo como jefe de Estado en diciembre de 1986, le cayó la misma teja: el Consejo de Seguridad Nacional de EUA había decidido eliminarlo el 6 de abril de 1986: lo desestabilizaron, lo invadieron y lo secuestraron el 5 de enero de 1990, después de desmantelar las Fuerzas de Defensa (Julio Yao: El monopolio del Canal y la invasión).

¿No es sorprendente que los tres principales promotores de un Canal con Japón murieron o desaparecieron en el curso de dos años? Primer ministro Masayoshi Ohira, muerto inexplicablemente (no estaba enfermo) a los 70 años (2 junio 1980); general Omar Torrijos, 52 (31 julio 1981); presidente Dr. Arístides Royo, renunció súbitamente por un ‘dolor de garganta' (30 julio 1982).

Y adivinen: ¡toda la documentación sobre la muerte, asesinato o magnicidio del general Omar Torrijos desapareció a raíz de la invasión!

ANALISTA INTERNACIONAL Y EXASESOR DE POLÍTICA EXTERIOR.

‘El FP205 despegó [...] de Penonomé, cuyo radar ‘no cubría el área del cerro Marta', de acuerdo con el mayor Chalo González, jefe de los ‘Macho de Monte', por lo que no sería correcto decir que la aeronave ‘desapareció del radar'.'

‘Nunca se hizo un peritaje, que hubiera trasladado los restos de la aeronave, examinado hasta el último tornillo, evaluado las condiciones climáticas, la conducta dentro de la cabina, la salud y la experiencia de los pilotos [...]'