La Estrella de Panamá
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17 de Oct de 2019

Carlos Eduardo Rubio

Columnistas

Reinserción social, responsabilidad de todos

Días atrás tuve la oportunidad de compartir el tema de reinserción social de las personas privadas de libertad, con estudiantes de la Facultad de Derecho

Días atrás tuve la oportunidad de compartir el tema de reinserción social de las personas privadas de libertad, con estudiantes de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, sede Herrera, en un congreso para celebrar el Día del Abogado. La finalidad de los programas de reinserción es devolver a una persona que ha pagado una condena o cumplido una medida cautelar privativa de libertad, de manera productiva a la sociedad, una vez recupere su libertad.

Precisamente es esta la labor que ha iniciado en el Sistema Penitenciario panameño, desde el 2010, con la reforma penitenciaria. Se continuó y reforzó en la pasada administración y debe continuar en esta administración gubernamental.

La reinserción social tiene tres áreas que impactan positivamente. La primera, es en la persona privada de libertad, la cual muchas veces descubre sus talentos, adquiere nuevos conocimientos, herramientas y preparación académica o profesional, lo que le va a permitir ser una persona de bien cuando retorne a la sociedad. En segundo lugar, su familia, pues al estar privada de libertad, la familia se convierte en víctima del sistema y de la misma condición de privación de libertad, puesto que se afecta no solo emocional, sino muchas veces económicamente. Y por último, el Estado, que al invertir en adecuados programas de resocialización, garantiza que las personas que se encuentran en los centros penitenciarios no vuelvan a cometer un delito, transformándose esto en seguridad para la ciudadanía.

Claro está, la participación de las personas privadas de libertad en estos programas es voluntaria, respetando las exigencias y normas internacionales de las cuales Panamá es signataria. Sin embargo, el pasar de un 33 % de participación en el 2014 a un 46 % en junio de 2019, es una muestra clara de que esa voluntad existe y que los resultados de los programas son exitosos.

Por mencionar algunos, Ecosólidos, un programa de reciclaje que nace de la misma idea de las personas privadas de libertad de La Joyita, que se institucionalizó y que hoy en día es modelo regional, el cual cuenta con el apoyo de organismos internacionales, instituciones gubernamentales y no gubernamentales, ha demostrado probadamente que cuando una persona privada de libertad quiere cambiar, lo puede hacer; Integrarte, que es la primera marca penitenciaria de Panamá y que comercializa los productos en tela y madera confeccionados por las personas privadas de libertad; Sembrando Paz, Reforestando Vidas, que ha entregado más de veinte mil plantones para reforestar; Mi Voz para tus Ojos, que ha grabado 14 audiolibros para personas con discapacidad, así como los programas educativos llevados a cabo por la Universidad de Panamá, Meduca e Inadeh, son grandes esfuerzos que tienen que ser impulsados y apoyados por la sociedad para lograr la resocialización efectiva de las personas privadas de libertad.

Queda mucho trabajo pendiente, los grandes cambios no se ven en cinco años. Sigamos impulsando esa Reforma Penitenciaria, en beneficio del Estado y de una adecuada reinserción social que brinde una segunda oportunidad.

EX MINISTRO DE GOBIERNO.