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18 de Oct de 2019

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Columnistas

Denunciar sin estancar

La política debe ser un acto racional, un ejercicio imparcial que permita pasos que ayuden a la sociedad. En innumerables ocasiones es, sin embargo, un acto pasional y partidario, que impide evaluar con objetividad factores y comportamientos.

La política debe ser un acto racional, un ejercicio imparcial que permita pasos que ayuden a la sociedad. En innumerables ocasiones es, sin embargo, un acto pasional y partidario, que impide evaluar con objetividad factores y comportamientos.

Durante el quinquenio 2014—2019, la denuncia y la persecución de presuntos actos de corrupción se transformó en el eje de una gestión gubernamental, que involucró a la sociedad en la confrontación Varela-Martinelli.

Investigaciones de oficio, basadas en denuncias periodísticas dominaron la escena política, mientras que, puede constatarse, el equipo del Gobierno del presidente Varela registró, año con año, una baja y deficiente ejecución presupuestaria.

Para ese periodo el tema corrupción se convirtió en el factor de todos los males. No fue válido el señalamiento que ahora se le hace al Gobierno de Laurentino Cortizo. “Sabías que las cosas estaban así, así que no hay que inculpar a la gestión anterior”.

En el quinquenio 2014—2019 el culpable era Ricardo Martinelli. En el quinquenio que comienza “no hay culpable”, sencillamente hay que resolver los problemas heredados, porque para eso fue elegido el Gobierno, en lo que podría estar sugiriendo cierta cuota de impunidad.

¿Para unos sí, para otros no? Seguramente que, si la administración Varela hubiese sido seguida con la lupa con que se está mirando la gestión de la administración Cortizo, el país no hubiera triplicado la deuda pública ni surgirían denuncias como las que van apareciendo.

Felizmente el presidente Laurentino Cortizo ha sido categórico al respecto cuando ha dicho que su Gobierno no se va a estancar en denuncias. Que sus funcionarios pueden y deben hacer las denuncias, pero no estancarse en esos procesos.

Intencional o no, Cortizo coincide con aquellos que han sostenido que su papel no es inculpar a su antecesor, sino resolver los problemas, y el mandatario opina igual, y llama a su equipo a no caer en esa trampa de las denuncias como eje, que consume energía y alimenta odios.

Todo indica que la administración Cortizo está más interesada en hacer que en inculpar.

Periodista