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06 de Aug de 2020

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Guillermo A. Cochez

Columnistas

Busquemos en la crisis educativa una oportunidad

Los resultados de las pruebas PISA han demostrado el caótico estado de la educación nacional. Por eso es que en el Ministerio de Educación las habían suspendido.

Los resultados de las pruebas PISA han demostrado el caótico estado de la educación nacional. Por eso es que en el Ministerio de Educación las habían suspendido. Sabían que las cosas no andaban bien y por eso querían evitar se conocieran. Lo peor que podemos hacer es lamentarnos. Al igual que nos enseñan los chinos, las crisis generan oportunidades.

Repasando discurso que pronunciara el abogado Mario Galindo durante el centenario de la República en 2003, nos recordó la forma valiente como los primeros gobernantes enfrentaron el gran problema educativo que la joven nación experimentaba en sus primeros años de vida, según el doctor Galindo, uno de los grandes logros de los pioneros de la República independiente.

Panamá, tras la Guerra de los Mil Días que culminó en 1902, había sufrido el cierre de todas sus escuelas. El índice de analfabetismo ascendía al 85 %. El país no contaba con maestros idóneos. Para la nueva Nación no había nada más importante que prepararse adecuadamente. Sin educación el país nunca podría avanzar. Para darle educación a la población sobre bases científicas de conformidad con sistemas y procedimientos modernos, había que actuar rápido.

Hemos visto que han fracasado los tantos viajes a aprender inglés de docentes; igual lo poco que han servido los cientos de miles de computadoras repartidas por todo el país; han resultado solo parches, porque los resultados PISA nos revelan que la enfermedad se ha extendido. Ha habido administraciones, caso Martín Torrijos, con hasta cuatro ministros de Educación, dos de los cuales terminaron encausados por corrupción.

En los inicios de la República se fundaron escuelas especializadas para tratar de afrontar el déficit educacional que teníamos. ¿Por qué no hacerlo ahora con tantas herramientas que tenemos a nuestra disposición de organismos como BID, ONU y OEA? ¿Por qué no promover en las escuelas públicas la contratación de personal calificado extranjero, hoy solo disponible para las escuelas particulares que pueden pagar lo que cuesta legalizarlos aquí? ¿Habremos pensado la cantidad de educadores y profesionales venezolanos que hoy residen aquí y que podrían aportar a mejorar nuestra educación? ¿Por qué no dotar al Artes y Oficios y a las escuelas técnicas con los equipos y técnicas de que hoy carecen y que países como Israel, China y Alemania, por mencionar algunos, estarían gustosos de donarlos? ¿Por qué no obligamos a todos aquellos que se han beneficiado con becas de excelencia en el extranjero para que devuelvan en servicios sus conocimientos al país?

El problema está definitivo. Si seguimos como vamos solo los que tengan recursos podrán educarse bien. ¿Se puede lograr que todos los panameños tengan igual acceso a la educación? Por supuesto que sí. De esa forma ganaremos todos.

Abogado