23 de Feb de 2020

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Nelva Reyes B.

Columnistas

¿Por qué soy feminista?

Hoy, como ayer, y seguramente mañana, seguiremos resistiendo al rechazo de los grupos conservadores, porque entendemos el feminismo como el único mecanismo indispensable para lograr la transformación y la justicia social que merecemos y requerimos las mujeres.

Desde el inicio del Siglo XX, hubo mujeres en nuestro país, que inspiraron nuestro caminar en defensa de la lucha por la igualdad de oportunidades para las mujeres como: Clara González de Beringher, Felicia Santizo, Gumercinda Páez, Sara Sotillo, Georgina Jiménez, Elida C. de Crespo entre muchas otras educadoras impulsadoras y dirigentes del Centro Feminista “Renovación”, que entre sus aspiraciones tenían: “aspiramos a la total emancipación de la mujer: a su emancipación de las garras de la ignorancia por medio de la educación; a su emancipación social, mediante la extirpación de los prejuicios que la mantienen aherrojada al funesto carro de la tradición; a su emancipación económica por medio de la nivelación de los salarios con los del hombre en las empresas comerciales e industriales; y, por último, y este es nuestro fin más importante, a su emancipación política, mediante el reconocimiento de su igualdad absoluta con el hombre ante la majestad de la Ley”. Elida L C de Crespo. Recuerdo del Partido Nacional Feminista. Junio de 1926.

Hace 93 años del planteamiento de educadoras muy claras en la búsqueda de la construcción de relaciones equitativas entre la mujer y el hombre, entendiendo que no estamos en un plano de igualdad y que por ende requerimos un trato equitativo, como un reconocimiento de nuestra dignidad como seres humanos.

Gracias a ese grupo de mujeres feministas se logró el derecho a la ciudadanía, el derecho a la cédula de identidad, el derecho al voto, el derecho a estudiar, a trabajar fuera del hogar. Además, se consiguió el derecho a la licencia de maternidad, (por Marta Matamoros), y para las educadoras, en la Le 47 Orgánica de Educación de 1946, se establece que por la condición de la labor realizada, las maestras y profesoras tienen cinco meses de licencia de gravidez.

Lo anterior, pese al cuestionamiento reiterado de un rechazo sistematizado al feminismo. Mismos cuestionamientos que subsisten hoy. En 1985, en una entrevista que le realizamos a Clara González decía que había personas que dudaban y decían que eran femeninas más no feministas, como una forma de descalificarlas, aunado de una serie de improperios a sus luchas. Sin embargo, ella con una claridad y fuerza decía que las mujeres que luchan y defienden los derechos de las mujeres eran feministas.

Ha sido la condición socio-económica y de opresión en la cual viven miles de mujeres en Panamá y de conocer la realidad en la cual se encuentran, la que nos ha llevado desde hace mucho tiempo a defender los derechos de las mujeres, en conjunto con otras, a estar en contra del acoso sexual y laboral, a la discriminación por el hecho de ser mujeres, a la violencia contra ellas, ya sea en lo político, gremial o sindical y de igual manera en la defensa de la vida de las mujeres.

Hoy, como ayer, gracias al feminismo nos ha permitido ver con ojos descubiertos y atentos que, en el mes de diciembre, cuando se celebra el día de la madre, tres mujeres han sido asesinadas de forma cruel, presuntamente, por sus parejas. Asimismo, el feminismo nos ha impulsado a levantar nuestra voz de indignación, frente a este y todos los actos violentos perpetrados contra niñas y mujeres de cualquier edad, para exigir al gobierno nacional, a través de los tres órganos del Estado, que mire hacia la mitad de la población que somos las mujeres, y en este sentido, que establezca campañas de prevención a la violencia, que los municipios lean y apliquen lo que dice la Ley 82 del 24 de octubre de 2013. Tenemos las leyes que establecen las obligaciones, solo falta su aplicación. No podemos permitir que ninguna mujer más sea asesinada.

Nuevas generaciones mueven hoy el feminismo, con nuevas ideas y formas de expresión. Por ello, jóvenes panameñas, en compañía de mujeres de todas las edades, pese al cuestionamiento, burla y rechazo de la sociedad conservadora, han replicado el performance “Un violador en tu camino” del colectivo chileno Las Tesis, para evidenciar las distintas formas de violencia que viven las mujeres, y que muchas veces terminan en víctimas fatales como los 115 femicidios que se han dado entre el 2013 al 2018, conforme a la investigación: Factores Intervinientes del femicidio en Panamá: en mujeres indígenas Ngäbe - Buglé y afrodescendientes, realizada por el investigador Luis Carlos Herrera y las investigadoras Toribia Venado, Markelda Herrera y Virginia Torres.

Hoy, como ayer, y seguramente mañana, seguiremos resistiendo al rechazo de los grupos conservadores, porque entendemos el feminismo como el único mecanismo indispensable para lograr la transformación y la justicia social que merecemos y requerimos las mujeres.

Secretaria General de la Central General Autónoma de Trabajadores de Panamá (CGTP)