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30 de Oct de 2020

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Aram Cisneros Nayloropinion@laestrella.com.pa

Columnistas

Vodka con sabor a mango

En los primeros días de enero de 2006, yo estaba en el Mayflower, un hotel en Washington DC. Su nombre hace referencia al barco que transportó peregrinos ingleses, que en 1620 realizaron un viaje decisivo desde Plymouth, hacia lo que después sería fundado como los Estados Unidos.

Noté la presencia de Raúl Romero en el hotel. En el luminoso vestíbulo, recostado contra una columna, estaba el cabildero. Fue contratado por Panamá para colaborar en la negociación de un Tratado de Promoción Comercial, TPC, entre nosotros y ese país.

Por la puerta frontal se colaba el frío húmedo característico del invierno en la capital estadounidense. La calefacción no funcionaba bien. Romero sostenía relajadamente una taza de café. Noté que su propósito era mantener sus manos calientes, no consumir el líquido que contenía. Yo elegí calentarme con un trago de Absolut. En esos días, el fabricante sueco de vodka, promovía novedosas versiones saborizadas.

En la barra, comenté al cantinero que yo estaba allí en calidad de periodista. Intenté ser consecuente con el Panamá tropical que extrañaba. Así, pedí un vodka con sabor a mango. Me disponía a disfrutarlo cuando de pronto, como un trueno, sonó la noticia: Laurentino Cortizo, Ministro de Desarrollo Agropecuario, fijando su postura de desacuerdo con lo negociado, presentó su renuncia al presidente Martín Torrijos.

Las manos de Romero ya no estaban relajadas y sería sensato suponer que Alejandro Ferrer, ministro de Comercio e Industrias en esos días, sintió desánimo. Eventualmente, logró firmar el acuerdo con su contraparte, Susan Schwab, la representante Comercial de Estados Unidos en aquel momento.

Octubre de 2019 marcó el séptimo aniversario de la entrada en vigor del TPC. Es oportuno evaluar si el comercio entre nuestros países se promovió exitosamente o no. Hagámoslo como lo hacia mi mamá: revisando mis notas al llevarle, aterrorizado, mi boletín del IPA.

Primera asignatura: Exportación de bienes. En 2004 y 2005, antes de negociar el tratado, vendíamos un promedio de 415 millones anuales a Estados Unidos. Entre 2006 y 2009 durante la negociación, revisión y ratificación, vendíamos 391. Desde 2012 y hasta 2018, con el tratado ya en vigor, vendíamos 138. En resumen: el monto exportado ahora, es un tercio de lo que era cuando no existía tratado. ¡Vergonzoso! Nota en el boletín: 2.1.

Segunda asignatura: Inversiones. Éstas se han multiplicado dramáticamente. Es seguro afirmar que nuestro TPC con Estados Unidos, actúa como un imán para organizaciones de diversos países, que producen trabajos aquí. Entre las señales claras de ello, está el establecimiento de 150 empresas, en el marco de la Ley de Sedes de Empresas Multinacionales. En resumen: con el TPC enviamos al mundo una señal de fortaleza y estabilidad. ¡Admirable! Nota en el boletín: 4.6.

El tiempo ha pasado. Las cosas han cambiado. Cortizo ahora es presidente de Panamá y Ferrer su canciller. Hoy, Estados Unidos no es el principal destino de los alimentos que Panamá exporta. Ahora es Rotterdam, la garita holandesa a través de la cual existe una oportunidad de acceder a 750 millones de compradores europeos.

Es crucial darle una mirada honesta y exigente al asunto de la exportación de bienes. ¿Qué razones explican la caída con Estados Unidos? ¿Qué estrategia aplicar?

Debemos analizar lo qué sembramos, su productividad, volumen y calidad. Por ejemplo, Felipe Ariel Rodríguez y el Centro de Competitividad de la Región Occidental que él lidera, ya tienen hallazgos y logros sobre el tema en Chiriquí, Bocas y las comarcas.

Pro-Panamá, en el gobierno, es nuestra agencia para la atracción de inversiones y promoción de exportaciones, adscrita al Ministerio de Relaciones Exteriores. Podría ser una herramienta que genere resultados concretos, si los embajadores en su equipo, son entrenados para ser vendedores efectivos.

Intelcom, también en el gobierno, es la oficina de Inteligencia Comercial del Ministerio de Comercio. Podría ser una herramienta que genere resultados concretos, si la data que produce es compartida intensamente con los agricultores.

Sugiero emulemos la astucia de los suecos y el vodka que exportan a 120 países. ¡Ya llevan catorce sabores…!

Escritor y agricultor