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21 de Jan de 2020

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Roberto Antonio Pinnock Rodríguez

Columnistas

De locos, ciegos, guerras y esclavos mentales

En nuestro país, los enceguecidos del gobierno Varela, incluyeron a Panamá en una alianza loca de guerra contra el Estado islámico (EI) o las bandas terroristas de ISIS. Desnaturalizando la posición geopolítica de neutralidad que conviene a nuestro país, convirtiéndonos en punto vulnerable y de alto riesgo.

En el marco de una iniciativa internacional que se conoció como “marcha mundial por la paz y la no violencia” (2009), Eduardo Galeano, concedió una entrevista filmada donde señaló verdades poco objetables que siguen siendo vigentes a la fecha, sobre las guerras y los dueños del mundo; su video se ha convertido en viral recientemente.

Este influyente pensador crítico, inició su argumentación afirmando que: “Ninguna guerra tiene la honestidad de confesar: Yo mato para robar” (Galeano, 2009).

Además de que invocan nobles motivos para matar, en nombre de la paz, de Dios, de la civilización, del progreso o de la democracia, cuentan con los grandes medios de comunicación para justificar lo que llamaba Galeano “la conversión del mundo en un gran manicomio y un inmenso matadero.”

Con un toque literario, recuerda la obra de Shakespeare, Rey Lear, donde se argüía aquí que “en este mundo los locos conducen a los ciegos”, pero que luego de cuatro siglos-vuelve a decir Galeano- “los dueños del mundo son unos locos enamorados de la muerte, que han convertido al mundo en un lugar donde cada minuto mueren de hambre o enfermedades curables, 10 millones de niños y que cada minuto se gastan tres millones de dólares en la industria militar… donde las armas exigen guerras y las guerras exigen armas” (…) de manera que “el mundo está en las manos de los que hacen el negocio de la guerra”.

El gobierno del señor Cortizo, bien haría en mostrar que no es parte de la cadena de enceguecidos y cómplices de la industria internacional de la muerte, retirándose de esa alianza...

Ese mismo escenario lo seguimos teniendo hoy, a propósito de las bravuconadas del presidente Trump en el medio oriente —y allí donde haya materias primas— poniendo en riesgo la vida y paz de su propio pueblo, con tal de seguir haciendo floreciente el negocio de la guerra —la subida del precio del petróleo y cuando conviene, su abaratamiento, es parte de esta economía— nutrido con muertes humanas y también, con la destrucción de buena parte de la vida del planeta al aumentar el calentamiento global, fruto de la combustión y generación masiva de desechos de esta industria.

Así, los dueños del mundo, viven de la industria de la muerte. Los dueños del mundo son los locos de hoy; esos que aludía la obra de Shakespeare. Sin embargo, los “manicomios” y “mataderos”, que señaló Galeano, no son posible edificarlos y mantenerlos si los “ciegos”—y también los enceguecidos por ansiar vivir en opulencia— están alineados a esa industria irracional. Para esto, los dueños del mundo y los enceguecidos, requieren esclavos mentales, que vean como bueno, como deseable, lo hecho por los locos de hoy.

En nuestro país, los enceguecidos del gobierno Varela, incluyeron a Panamá en una alianza loca de guerra contra el Estado islámico (EI) o las bandas terroristas de ISIS. Desnaturalizando la posición geopolítica de neutralidad que conviene a nuestro país, convirtiéndonos en punto vulnerable y de alto riesgo.

El gobierno del señor Cortizo, bien haría en mostrar que no es parte de la cadena de enceguecidos y cómplices de la industria internacional de la muerte, retirándose de esa alianza inmediatamente y declarando públicamente nuestra neutralidad.

Por otro lado, nuestra población ha sido convertida como nunca antes, a partir de la invasión de 1989, en esclavos mentales. Solamente así, se comprende por qué muchísimos panameños se creen con facilidad las falsedades de que los dueños del mundo y sus ejércitos tienen motivos nobles, como la defensa de la libertad, la democracia y hasta Dios.

En un programa televisivo —conocido como Jelou— que dedicó algunos minutos a rememorar la gesta de enero de 1964, entrevistando a sobrevivientes de aquella fecha, los animadores arribaron a una sentencia que revela un acontecimiento sociológico e histórico de enorme significación, pero que simultáneamente planteaba un problema por superar.

Me refiero a que, cuando los zonians desgarraron nuestra bandera y los estudiantes tuvieron que huir de la soldadesca imperial que los reprimía, el pueblo panameño ya se comenzaba a volcar en la entonces avenida 4 de Julio, para defenderlos.

De esta narración, Edy Vásquez se preguntó: ¿cómo fue posible que el pueblo se comunicó tan rápido con los estudiantes, para movilizarse? Luego, Natalia sentenció que: “Hoy tenemos la posibilidad de comunicarnos al instante y no reaccionamos”.

Sentencia realista que nos exige a líderes sociales, volcarnos en las aulas de clases, gremios, comunidades, a proscribir la esclavitud mental, comenzando por aclarar que en “toda guerra se mata para robar”, (Galeano, 2009).

Sociólogo y docente de la UP