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06 de Apr de 2020

Ricardo M. Alba

Columnistas

Luis Suman Carrillo y la murga tableña: homenaje a su creador

“[...] Luis Suman Carrillo, verdadero creador de la tuna tableña y por extensión, de la tuna panameña!”

Luis Suman Carrillo es el creador de la murga tableña, forma de expresión musical que dio sus primeros pasos en los desfiles de la tuna de Calle Abajo de Las Tablas por las calles del pueblo en los Carnavales del año 1958, la famosa Murga del 58, pasando poco después a la tuna de Calle Arriba para ir extendiéndose con celeridad a otras celebraciones carnavalescas de la provincia de Los Santos y a otros lugares de las Provincias Centrales, hasta cubrir en pocos años casi el resto de la República.

La tuna es un conjunto de personas que desfilan en los Carnavales guiadas por la cantadora adelante o “cantalante”, quien canta una determinada tonada, copla o melodía que es coreada por el resto del grupo.  Calle Abajo y Calle Arriba son las tunas tradicionales en Las Tablas y el resto del distrito de Las Tablas y otros distrito de la provincia y región de Azuero (Santo Domingo, La Palma, Pedasí, Tonosí, La Villa de Los Santos, Paritilla, Parita, Ocú, Pesé y otros lugares). Esta división de los dos grupos data de los primeros años de la República y son su celebración característica de las fiestas del dios Momo. Entre ambas tunas se desarrolla una rivalidad y una competencia muy fuerte de alegría, lujo, belleza y donaire de las respectivas reinas y resistencia física durante los cuatro días del Carnaval.

“¿Cómo podemos imaginar estos “dolores de parto”, viendo las imponentes 
plataformas y carros alegóricos que alojan las murgas hoy en día?”

El canto de la “cantalante” se refiere a temas como la alegría del Carnaval, la belleza y distinción de la reina, la riqueza y calidad de la tuna. No faltan por allí alusiones satíricas a determinados defectos y faltas de comportamiento en la conducta personal y sexual de la reina de la tuna contraria y de sus madres, abuelas, bisabuelas y hasta tatarabuelas, investigación que reduce a polvo las habilidades detectivescas de Sherlock Holmes y Hercules Poirot juntos. También a la supuesta falta de masculinidad de algún representante masculino de la tuna contraria. “Fulano de tal, ponéte pollera...”.

A medida que la tuna crecía en tamaño se fue haciendo difícil mantener la coordinación musical entre la cantalante y el resto de la tuna, entre la expresión guía y los coros y estribillos.

Este vacío fue llenado por la murga, formada por instrumentos de viento metales (trompeta, saxofón, trombón) y de percusión (tambores, cajas, redoblantes y churuca).

Ahora llegaban con toda claridad y sonoridad a nuestros oídos. Algunas de las tonadas clásicas del carnaval tableño:

De cuatro compases: “Vela, vela, vela”; “Por caridad”; “La perdiste”; “Dale que dale”; “Quiero amanecer”.

De ocho compases: “Por una zoquetá”; “Calle Abajo tiene plata”; “No me importa Calle Arriba”; “Vámonos caminando”; “La varita de pescá”; “Que se quema el monte”; “Hueso na má”; “Que me voy”.

De mayor organización: “Yo no tomo café”; “Pa' que respete”; “Que viva Calle Abajo”; ”¿A dónde va Vicente?”; “Casita nueva”; “Me le da saludo a ella”; “Orelé y orelá”; “¿Por qué no se la lleva?”.

Luis Suman Carrillo (Lucho), oriundo de la ciudad capital, ya desde los nueve años tocaba el cornetín en la Escuela Manuel José Hurtado. Se graduó de maestro de Escuela Primaria en la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena de Santiago y de profesor de Biología y Química en la Universidad de Panamá. A mediados de la década de los 50 comenzó a prestar servicios como profesor de Ciencias en Bocas del Toro, Santiago y en la Escuela Secundaria de Las Tablas. A pocos años de residir en Las Tablas contrajo matrimonio con Elizabeth Vásquez (Licha), quien había sido reina de Calle Abajo de Las Tablas en 1953.

Ya para esas fechas Lucho tenía una amplia experiencia musical. Graduado en el Conservatorio Nacional, había participado como saxofonista en la Orquesta Río Plata, de renombrada memoria por amenizar los añorados “bailazos” del Sábado de Gloria en el jardín de baile que era propiedad de Emilio Benjamín Espino (Minsín), donde se sitúa ahora el Cuartel de Bomberos. Inolvidables boleros y guarachas.

El Cuerpo de Bomberos de Las Tablas estaba recién fundado. Comandado por Pablo Ardito Barletta (Pabín), quien sentía la necesidad de dotarlo de una banda de música. Fue así como contrató a Luis Suman para impartir instrucción musical a un grupo de bomberos que gracias a su interés y espíritu de superación, y al tesón y capacidad musical y pedagógica de Suman, se constituyeron al cabo de pocos de meses de intenso esfuerzo en la renombrada Banda de Música del Cuerpo de Bomberos. Jorge Luis Castro en la tumba y el redoblante, Abdiel Cedeño en la trompeta, Divo Vásquez en el saxofón, Juan Vega, en la trompeta, el tambor, los timbales y la churuca, Abel Vargas en el redoblante, el tambor y el saxofón, Chiche Broce en la trompeta, Sergio Augusto  Barrios (Ñoño) el bombo, Justiniano Vigil en el saxofón y José de Los Santos Lucero en el tambor, fueron el núcleo germinal de esta gloriosa expresión musical que ha sido honra y alegría de las festividades carnavalescas en Las Tablas primero y acto seguido en el resto de la mayor parte de las poblaciones en nuestra República.

Prácticamente todos ellos pasaron poco después a formar parte de la Murga del 58, la primera murga de los carnavales tableños en la tuna de Calle Abajo. Al principio no era tan efectivo su impacto sonoro al nivel de la calle, por lo cual Ítalo Afú Iturralde les acondicionó una tarima de madera sobre un pequeño camión, construida en el portal de la casa de doña Cástula Batista (Caca), frente al toldo de Calle Abajo. ¿Cómo podemos imaginar estos “dolores de parto”, viendo las imponentes plataformas y carros alegóricos que alojan las murgas hoy en día?

La incansable actividad musical de Luis Suman le llevó a seguir y completar en 1991 estudios de Educación Musical a nivel universitario, con un trabajo de graduación sobre “Análisis de la melodía de algunas viejas tonadas de la tuna tableña”, que obtuvo el máximo reconocimiento académico por parte de un exigente y competente jurado. Este trabajo es un legado monumental e inédito a la Musicología panameña. Y como si fuera poco, para saciar su sed de conocimientos y cultura, después de jubilado ingresó en la Escuela de Idiomas Extranjeros de la Universidad de Panamá para estudiar ruso y griego.

¡Qué honor y alegría para este modesto autor rendir homenaje, y pedirle a los lectores que también lo hagan, a los músicos de la Tuna del 58 y a su maestro, Luis Suman Carrillo, verdadero creador de la tuna tableña y por extensión, de la tuna panameña!

Reconocimiento: la preparación de este artículo ha sido posible por la colaboración inestimable de Nelly Rosa Aurora Alba Villalaz, Francisco “Chico” Urriola y Jorge Luis Castro García.

Ciudadano