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13 de Jul de 2020

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Lisímaco Jacinto López y López

Columnistas

El histórico actuar de maestros y médicos en tiempos de una crisis sanitaria

En este cumpleaños 72 (22 de marzo de 1948), he querido recordar una anécdota de mi madre, de las muchas que conozco, pero que puede relacionarse con los momentos de crisis sanitaria que padecemos.

En este cumpleaños 72 (22 de marzo de 1948), he querido recordar una anécdota de mi madre, de las muchas que conozco, pero que puede relacionarse con los momentos de crisis sanitaria que padecemos. Transcurrían los inicios de la década del 50, del siglo XX y se desató un brote de Poliomielitis en Panamá.

Era un hogar formado por Cosme Lisímaco López Villarreal y Leticia Esther López García de López, tres hijos y mi hermana mayor adoptiva, Carolina Hurtado. Mi padre era el mecánico y electricista de la planta eléctrica y mi madre era maestra de primaria en la Escuela Modelo Presidente Porras, de mi pueblo tableño.

Ella, como buena observadora y siempre pendiente del estado de sanidad de sus alumnos, detectó que en su aula tenía un estudiante (obvio su nombre) con los síntomas de la Poliomielitis. Ella hizo contacto con el gran médico aguadulceño, radicado desde la década anterior en Las Tablas, el Dr. Joaquín Pablo Franco Sayas, y le llevó al niño, ya que su clínica particular quedaba al lado de nuestra casa y a unos 60 metros de la escuela.

El Dr. Franco confirmó la infestación del niño e inició su tratamiento, que por ser detectado a tiempo, le salvó la vida, aunque dejándole secuelas.

Con esa iniciativa de la maestra Lety y con el apoyo del Dr. Franco, se habló con el director de la escuela, Prof. Rivera y el director provincial de Educación de Los Santos, Prof. Maximino Ballesteros, y con la colaboración de TODOS los maestros se hizo una campaña de visita a la casa de los alumnos para detectar posibles casos de poliomielitis. Era arriesgado, porque el polio es contagioso. Lo podían llevar a la casa y contagiarnos, pero TODOS SE ATREVIERON A COLABORAR.

No encontraron ningún caso más. Esas iniciativas de los maestros y su compromiso con sus alumnos y padres de familia, deben ser ejemplo, hoy día, para que TODOS los educadores se pongan al servicio del Gobierno y se constituyan en los "Batallones" de reconocimiento estratégicos, para ganarle la batalla al COVID-19 y evitar caer, posteriormente, en una crisis económica incalculable.

No intento contradecir la campaña QUÉDATE EN TÚ CASA, pero, así como hay un gran grupo de técnicos enfrentando esta crisis sanitaria, los educadores, que conocen la idiosincrasia de sus comunidades, sobre todo, de sus alumnos, deben brindar esa colaboración. Vale más y mejor que estar dictando clases virtuales. El año escolar se recuperará, en otro momento.

Estoy seguro de que la maestra ESTHER, como lideresa en su comunidad de La Jamina de Pocrí, de Los Santos, también tuvo la valentía de ayudar, en esos años de la poliomielitis, a detectarla y combatirla.

Por las MAESTRAS ESTHER, su madre y mi madre, le solicito, al Excelentísimo Señor, Laurentino "Nito" Cortizo Cohen, valore, junto a la Fuerza Conjunta para enfrentar al COVID-19; esta propuesta y le solicite a los gremios de educadores, a TODOS los educadores, cooperación para ayudar a ganar la batalla.

Cientista político.