Temas Especiales

06 de Jun de 2020

Andrés L. Guillén

Columnistas

Vietnam heroico

Cada país es el espejo redondo del tiempo que le ha tocado vivir: refleja su fisionomía histórica, pero a la vez devela parte de su alma, con la magia de su encanto y el hechizo de su belleza.

Cada país es el espejo redondo del tiempo que le ha tocado vivir: refleja su fisionomía histórica, pero a la vez devela parte de su alma, con la magia de su encanto y el hechizo de su belleza.

El territorio de lo que hoy se denomina la República Socialista de Vietnam, en el sudeste asiático, tiene la forma de una S alargada de norte a sur, muy parecida a la del istmo de Panamá, siendo nuestro tendido de este a oeste, pero de dimensiones mucho más pequeñas -con sus 331 210 km2 Vietnam es casi cinco veces más grande que Panamá.

Ambos países gozan de una posición estratégica muy importante que en la geopolítica mundial los convierten en presa codiciada y apetecida por las grandes potencias para satisfacer sus propios intereses mezquinos, historia que al reflejarse en la penumbra de ese espejo antes mencionado muchas veces causa terror y tristeza.

Si bien es injusto comparar un país con otro, esa forma S territorial compartida, junto con sus beneficios geográficos respectivos: la convergencia de los océanos pacífico e índico y de la masa euroasiática en Vietnam; su canal interoceánico en el centro del mundo, entre norte y sur América, en el caso panameño, les da su cara única, dispersa más allá del sentido hospitalario y fiel que podríamos darle.

En un reciente viaje que hice a Vietnam, en plena pandemia del miedo sanitario que recorre el mundo actualmente, tuve la dicha de recibir de golpe la gran belleza de este heroico país: la heterogeneidad étnico-cultural de sus habitantes; su impresionante diversidad histórica; su gran variedad climática y geográfica.

Al norte, su capital Hanoi (“Río Interior”, por situarse a lo largo del Song Hong o “Río Rojo”) tiene un casco viejo con más de mil años de existencia, cuyas callejuelas laberínticas, cada una dedicada a un gremio en particular -zapateros, joyeros, herreros, costureros, etc.-, se mezclan con el resto de la ciudad, con sus múltiples canales, riachuelos y lagos que le dan un aspecto muy fluvial y acuático a su contorno metropolitano, hoy también colmado de cuatro millones de motocicletas.

Hue, su antigua capital imperial (patrimonio de la humanidad), bordea el Song Huong (“Río Perfume”) en la parte central y más estrecha de Vietnam. La ciudadela real traza las líneas del palacio imperial chino de Beijing, reflejando, en ese espejo del tiempo, la importancia de esta cultura vecina en la complicada historia vietnamita, a su vez el recuento de la continua expansión hacia el sur del grupo étnico Viet o kinh (“la gente de la capital”) desde su base ancestral en las planicies del Río Rojo, cerca de Hanoi. Etimológicamente Vietnam significa “los Viet del sur”.

Al sur, Saigón, hoy Ciudad Ho Chi Minh, a orillas del río Saigón, mayor centro comercial, financiero e industrial del país y su ciudad más poblada, antiguamente parte de Camboya. Su espejo muestra los vaivenes de su historia, incluyendo la derrota de EUA y el triunfo de su revolución nacionalista, parte de ese final sin final que nos enseña a vivir sin miedo, amando la vida, convirtiendo cada instante en algo maravilloso, como en este heroico Vietnam.

Exdiplomático