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28 de Jun de 2022

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    Ricardo Ríos Torres

Columnistas

Poetas contestatarios

La Cultura es la fuerza real de una nación, por ello en Panamá necesitamos de Gobiernos fundacionales, de estadistas con el talento de políticos institucionales, hombres y mujeres excepcionales que dirijan con acierto la acción gubernamental e impulsen siempre los valores esenciales de la panameñidad.

La Cultura es la fuerza real de una nación, por ello en Panamá necesitamos de Gobiernos fundacionales, de estadistas con el talento de políticos institucionales, hombres y mujeres excepcionales que dirijan con acierto la acción gubernamental e impulsen siempre los valores esenciales de la panameñidad.

El Arte, en especial la literatura, universaliza la experiencia personal con su potencia genética; cada ser humano es una historia individual y la vida social es la suma de esas vivencias.

El alma nacional, es una entidad compleja y múltiple, es la individualidad colectiva, en el caso de Panamá somos una nación aluvional, la suma de muchas diferencias. Virginia Wolf lo expresa así, “cuán extraño es navegar entre multitudes”, somos muchos panameños en uno.

El poder es relativo, la grandeza es frágil, solo la cultura es permanente, es la fuerza anímica de una nación. La cultura es un sedimento sumativo, un intrincado tejido de raíces compartidas, las costumbres y afectos son un nudo sensitivo que une a distintas generaciones.

La Poesía es comunidad y soledad al mismo tiempo. La lírica panameña es una interminable galería de ecos con muchas resonancias, las cuales le dan voz propia a la nacionalidad; son las lágrimas, alegrías y metas de nuestras esperanzas.

La poética nacional tiene varios ejes sustanciales en el suceder histórico: Amelia Denis de Icaza con el canto Al Cerro Ancón, Gaspar Octavio Hernández y la elegía a la bandera, Ricardo Miró con el hermoso himno a la patria y José Franco con la valiente épica Panamá Defendida.

Los bardos le dan al ser humano el derecho a soñar su futuro, el poema ilumina los paisajes más desconcertantes de la intimidad, cualquier situación es posible, si uno es capaz de imaginarla y sentirla. Miguel de Unamuno lo manifiesta así: “solo el que ensaya lo absurdo es capaz de conquistar lo imposible”.

La vida se muere de prisa, está hecha de sentimientos inflamables y fugaces, con pétalos y espinas, de triunfos y fracasos, sortilegios y susurros extraños; ¿se puede vivir, creer, pensar y amar sin pasión?

El vate tiene el don de penetrar lo desconocido, profetizar el porvenir, navegar en los abismos de la naturaleza humana sin naufragar. El rapsoda puede ver el destello de una estrella en el acontecer cotidiano y en el instante que es eterno.

Los fundamentalistas en cualquier época y latitud temen a los poetas y por eso los condenan a muerte como a Federico García Lorca, Salman Rushdie y Taslima Nasreen.

El numen es la matriz fecunda de la literatura, ella embellece la prosa con la sonoridad y musicalidad de ritmos y melodías de significados múltiples. Flaubert y Balzac son el modelo de composiciones literarias al estilo de la mejor sinfonía. Luis Fernando Pitty lo hace aquí en Panamá. La poesía erotiza las expresiones semánticas con el encanto de su cálida espontaneidad.

La poesía armoniza Filosofía, Religión y Ciencia al unir la fe, la razón y el sentimiento. Octavio Paz en La llama doble es puntual: la composición poética es el preludio para la comprensión unitaria de la cultura. El saber poético es primordialmente sentir, por eso es capaz de cuestionar todas las verdades de la existencia a través del misterio del AMOR.

Mañana

habrá amor

para el que nunca

ha amado

y para el que ama

habrá mañana más amor.

John Fowles en El Mago.

Dedicado a

Bertalicia Peralta,

siempre poeta.

Historiador, docente y escritor.