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05 de Mar de 2021

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Roberto Ruíz Díaz

Columnistas

Taiwán, la cenicienta en el juego diplomático de la salud

Ante la presión internacional por parte de China Comunista, muchos países se fueron alejando y dejando a un lado las relaciones diplomáticas con Taipéi y alineándose con China Popular, entre esos entraron los organismos afines a la ONU, un organismo al que, hasta 1971, perteneció la República de Taiwán con asiento propio, como fue la Organización Mundial de la Salud, que la excluye de sus mesas de trabajo.

Ante la presión internacional por parte de China Comunista, muchos países se fueron alejando y dejando a un lado las relaciones diplomáticas con Taipéi y alineándose con China Popular, entre esos entraron los organismos afines a la ONU, un organismo al que, hasta 1971, perteneció la República de Taiwán con asiento propio, como fue la Organización Mundial de la Salud, que la excluye de sus mesas de trabajo.

En el caso de Panamá, ante una acción un tanto irregular, por medio de Juan Carlos Varela y su canciller Isabel St Malo, decretaron, con un simple comunicado el rompimiento de relaciones con Taiwán y el establecimiento de relaciones diplomáticas con China Popular. ¿A cambio de qué? Nadie lo sabe aún, lo cierto es que, en certificaciones solicitadas a la Presidencia de la República de Panamá, nos indicaron mediante Nota No 004-2020-SAJ del 10 de febrero del 2020, donde nos certificaron “Que en sus registros no existe ningún Decreto o Resolución de Gabinete que autorice la ruptura de relaciones diplomáticas con la Republica de Taiwán”. “No consta publicación en la Gaceta Oficial de ningún Decreto Ejecutivo que autorice la ruptura de relaciones diplomáticas con la Republica de Taiwán”.

Y concluyen diciendo “No tenemos constancia que exista nota u oficio que autorice el rompimiento de las Relaciones Diplomáticas con la Republica de China Taiwán, así como tampoco constan documentos con consideraciones de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Nacional o del Pleno de la Asamblea Legislativa”, … rescatable que mencionan como República a Taiwán. Pero en su momento veremos la legalidad de esa acción en la Corte Suprema de Justicia.

Ahora bien, en medio de esta pandemia decretada por la Organización Mundial de la Salud, tenemos que esta misma organización que, a solicitud y presión de China Popular, excluyó a Taiwán de ser miembro activo, hizo oídos sordos cuando, el 31 de diciembre de 2019, Taiwán le hizo una alerta sobre que el coronavirus se transmitía de persona a persona y era altamente contagioso, evitando transmitir la alerta al mundo, como era su responsabilidad. Por el contrario, prefirieron acuerpar solo la información que China Popular suministraba, dándola por valida, como fue el 14 de enero de 2020, donde expresaron que el virus NO se transmitía entre humanos.

Actualmente, la República de Taiwán, aun cuando se encuentra a 130 kilómetros del epicentro del virus, y con 23 millones de habitantes, logró evitar el contagio masivo, con la información que manejaba y que, de buena fe, le suministró a la OMS (que la ignoró), es de los pocos países que han logrado controlar el COVID-19. Pues, tomaron las medidas pertinentes y con su industria local, lograron equiparse para combatir en tiempo, con lo cual se pueden contar los casos con pocas defunciones. Es así como esta cenicienta entre los grandes países se abre al mundo demostrando su capacidad de subsistir y ahora de apoyar al mundo con su experiencia, conocimiento y apoyo humanitario.

Un acto de solidaridad y apoyo a la comunidad internacional y sin mirar el tema diplomático, político o de raza, ha emprendido un ayuda a sus aliados y no, como fue recientemente la donación de 10 millones de mascarillas para repartir en los Estados Unidos y la Comunidad Europea, aun sin tener relaciones diplomáticas con muchos de ellos, o solo oficinas comerciales. Pero ese pequeño país que aspira a ser reconocido como lo merece, sale al rescate frente a un virus mortal que no crearon ni engendraron y mucho menos propagaron por el mundo.

Lastimosamente acá, el factor político y diplomático ha imperado en un tema de salud y solidaridad mundial, que ha impedido que ayuda de Taiwán llegue al territorio nacional, a quienes ellos consideran “un viejo amigo”. Pues, la historia de más de 60 años de relaciones diplomáticas no se borra quitando placas, nombres o imágenes del internet, como hizo la Cancillería anterior panameña de su página Web, porque aún quedan muchas huellas de su paso por el Istmo. Ojalá no necesitemos esta ayuda más adelante.

Abogado y exembajador.