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10 de Jul de 2020

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Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

Reflexión sobre las interrogantes que plantea la Facultad de Medicina

La Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá emitió un comunicado reciente en el cual se hacen las siguientes preguntas: ¿Tiene nuestro país la capacidad de hacer pruebas masivas al reabrir los sectores económicos? ¿Tiene el país los mecanismos para lograr la trazabilidad de los contactos? ¿Cómo se va a proteger a los trabajadores en las empresas que están volviendo a sus actividades usuales?.

La Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá emitió un comunicado reciente en el cual se hacen las siguientes preguntas: ¿Tiene nuestro país la capacidad de hacer pruebas masivas al reabrir los sectores económicos? ¿Tiene el país los mecanismos para lograr la trazabilidad de los contactos? ¿Cómo se va a proteger a los trabajadores en las empresas que están volviendo a sus actividades usuales?

Considero pertinentes y necesarias las interrogantes que nos hace la Facultad de Medicina, mi “alma mater”, por cierto. Comparto además las preocupaciones expresadas por el señor decano. Son condiciones necesarias para comenzar a levantar la cuarentena y mantener viable la vuelta al trabajo. Si la respuesta a alguna de las tres preguntas fuera negativa, pues sencillamente deberíamos permanecer recluidos, hasta que se cumplieran las condiciones. No bastará con tener disponibles hospitales, y salas de cuidados intensivos bien equipadas. Si no cumplimos, el número de nuevos casos graves nos obligará a encerrarnos, y desbordará la capacidad de nuestros hospitales para atender a todos los enfermos.

No es menos importante el argumento esgrimido al señalar en el comunicado que, el aporte se hace basado en el derecho que tenemos los panameños de expresar nuestros pensamientos cuando se trata de nuestras vidas. Esa parte también la comparto, y ojalá todos en este país ofreciéramos nuestra opinión de la forma bien fundamentada y constructiva que lo hace el decano. Dicho eso, comparto algunas consideraciones y ojalá respuestas a las preguntas que nos hace. Antes que todo dejo bien claro que las respuestas que emitiré reflejan exclusivamente mi opinión, y están basadas en información pública disponible para todos, y en la experiencia que me confieren décadas de desempeño en el campo de la salud pública nacional e internacional.

Para comenzar, manifiesto que mi respuesta a las tres preguntas iniciales es positiva. También reitero que, al igual que otros países que ya comenzaron a levantar sus cuarentenas, nosotros tampoco tenemos la epidemia bajo control total, como lo sugiere la presencia de transmisión comunitaria confirmada por los casos nuevos que tenemos cada día. Pero no podemos esperar a tener cero casos para comenzar a recuperar la economía. Hacerlo provocaría una grave crisis social, más desempleo, incremento de la pobreza y el hambre, que causarán más sufrimiento que la propia pandemia. Por cierto, esto lo reconoce el propio decano, al afirmar en su comunicado que, “comprendemos bien que la decisión de reabrir la economía no es solamente médica o de salud pública y conocemos las consideraciones críticas a analizar desde la perspectiva económica y social”.

No obstante, mantener una respuesta positiva a las legítimas interrogantes de la Facultad de Medicina, requerirá del fortalecimiento importante de nuestro sistema de vigilancia epidemiológica para identificar tantos infectados como sea posible, y sus contactos, para aislarlos o ponerlos en cuarentena y controlar la reaparición de brotes en el territorio. Eso, subrayo, no será posible sin la efectiva coordinación entre las instituciones públicas y privadas del país, bajo el liderazgo indiscutible del Minsa.

Además, reconozco que el asunto de la masificación de las pruebas y el rastreo de casos y contactos puede ser nuestro “talón de Aquiles”. Para lograrlo necesitaremos contratar, y capacitar de manera muy rápida, a mucha gente. Será necesario sumar a las demás instituciones del Gobierno, las empresas privadas y, en especial a las comunidades. Debo admitir también que en los últimos años hemos ido perdiendo nuestra capacidad de organizarnos y participar desde las bases de las comunidades. Espero que la amenaza del COVID sea la oportunidad para recuperar nuestro rol de actores relevantes en la respuesta nacional.

Finalmente, también es conocido que el Gobierno ya ha definido la forma de proteger a los trabajadores en las empresas que están volviendo a sus actividades usuales. Está descrita en el recién anunciado Protocolo de Reapertura Económica de Panamá, el cual establece las etapas para la reapertura de las empresas e industrias cerradas durante el estado de emergencia nacional. Evidentemente que el cumplimiento de las medidas establecidas en este protocolo requerirá del compromiso de las empresas y, fundamentalmente, de la capacidad del Minsa para ejercer con eficacia sus funciones de regulación, fiscalización y control del cumplimiento de las medidas.

Entonces, es claro que sabemos qué hacer y cómo hacerlo. Tenemos las herramientas epidemiológicas, los recursos financieros para contratar los recursos humanos necesarios y comprar los equipos que hagan falta; también contamos con las normativas, reglamentos, decretos y demás instrumentos legales. Aprovechemos la oportunidad para cerrarle la puerta a conductas nefastas y convertirnos en los panameños que nuestro país necesita.

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).