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02 de Jun de 2020

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Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

Es el momento de rescatar los Comités de Salud

Hace cincuenta años, siendo ministro de Salud el Dr. José Renán Esquivel, el Gobierno, basado en nuestra Constitución Política, promulgó el Decreto 401 de 1970, el cual no ha sido derogado, por medio del cual se constituyeron los comités de salud de las comunidades, se definieron sus objetivos, y se ordenó coordinar e integrar su labor con las del Ministerio de Salud.

Hace cincuenta años, siendo ministro de Salud el Dr. José Renán Esquivel, el Gobierno, basado en nuestra Constitución Política, promulgó el Decreto 401 de 1970, el cual no ha sido derogado, por medio del cual se constituyeron los comités de salud de las comunidades, se definieron sus objetivos, y se ordenó coordinar e integrar su labor con las del Ministerio de Salud. Aquel Decreto subrayaba en su exposición de motivos que, “las comunidades en su necesidad de promover, proteger, recuperar y rehabilitar la salud de sus miembros deberán contar con un instrumento de organización popular con capacidad de plantear sus necesidades y participar en la planificación y ejecución de los programas del Ministerio de Salud”.

A partir de la promulgación de aquel Decreto, los Comités de salud participaron en todas las acciones asociadas a los programas de salud; aseguraron los medios necesarios para que los derechos en salud fueran ejercidos por todos los miembros de la comunidad y, lo más importante; velaron por el cumplimiento de programas orientados hacia la consecución del estado óptimo de salud en toda la población.

“El Gobierno y sus instituciones centrales, regionales y locales deben promover activamente la formación de estos comités, la capacitación y dotación de insumos […], y la sociedad 
[…], debe estar dispuesta a participar activamente […]”

A partir de entonces, los panameños hemos declarado en diferentes discursos de campaña, políticas y planes; nuestro compromiso con incorporar a las comunidades como socios activos en la toma de decisiones sobre la asignación y el uso de los recursos, en la definición de las prioridades y en la garantía de la rendición de cuentas sobre las acciones públicas y privadas que repercuten en la sociedad. También hemos manifestado que, la intersectorialidad en materia de salud significa que el sector de la salud debe trabajar con diferentes sectores y actores para velar porque las políticas públicas se alineen, con el fin de maximizar su potencial contribución a la salud y al desarrollo humano.

Pero hoy en día, a pesar de los antecedentes, el sustento legal y técnico, así como los compromisos internacionales, la participación social no ha pasado del discurso, y los Comités de Salud son un recuerdo del pasado para los que tenemos memoria y estuvimos allí, pues para la mayoría, puede ser primera noticia esto del Decreto 401, y les sonará temerario aquello de que la comunidad organizada tiene el derecho de actuar colectivamente, con el fin de ejercer el control de los determinantes de la salud, contribuyendo a su desarrollo, de acuerdo a los problemas y necesidades percibidas.

¿Qué nos pasó?, ¿cuándo perdimos el rumbo? Pues, lo que nos pasó es que promover el control social implica devolver el derecho al verdadero dueño, y eso no es nada fácil. Ha faltado la decisión política genuina y efectiva de nuestros Gobiernos; tampoco ha sido una preocupación de los alcaldes y representantes de corregimiento; menos de muchas ONG y agrupaciones gremiales, con una agenda que responde a los intereses de un grupo. Pero también ha hecho falta que la población venza la inercia y la apatía, salga de su zona de confort y comience a ocuparse, en lugar de esperar que sea el Gobierno o la empresa privada quien le haga todo.

Y de repente, cuando nadie lo esperaba, llega este enemigo feroz, nos plantea una guerra que nos obliga a escondernos en nuestras casas para defendernos de su ataque, mientras nuestros equipos de salud atienden a los enfermos en la primera línea de esta batalla. Esa medida defensiva, el confinamiento total, ha rendido sus frutos. Hemos logrado comenzar a controlar el avance del COVID-19, como lo evidencia que cada día tenemos menos nuevos enfermos, o que nuestros hospitales, en especial las salas de cuidados intensivos, tienen una buena capacidad de reserva.

Pero eso no es suficiente, ahora nos toca contraatacar, saliendo progresivamente de nuestro encierro, detectando oportunamente a cualquier ciudadano infectado por el virus, así como a todos sus contactos. Eso no lo podrá llevar a cabo solo el sistema de salud, pues el mortal microbio se mueve libremente por el país. Se necesitará mucha gente para hacer esta búsqueda, detección y aislamiento del enemigo, evitando la propagación de la epidemia.

Y esa gente que se necesita para esta crucial etapa en la lucha contra el virus, es la población organizada en Comités de Salud a lo largo y ancho de nuestro territorio. El Gobierno y sus instituciones centrales, regionales y locales deben promover activamente la formación de estos comités, la capacitación y dotación de insumos adecuados para los miembros de los mismos, y la sociedad por su parte, debe estar dispuesta a participar activamente en las tareas de contención del virus en las comunidades, empresas, negocios y oficinas públicas.

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).