Temas Especiales

03 de Jun de 2020

Salvador Rodríguez Guerini

Columnistas

CSS: diálogos y aprendizajes

“[…] volver a fusionar los dos programas de Pensiones y Jubilaciones. […] no resuelve el problema, ya que al utilizar los 1500 millones […] (del) Sistema Mixto les garantizaría las pensiones a las presentes generaciones, […] desplazando el problema a futuro”

Mucho se ha dicho de lo que le ha sucedido a la Caja del Seguro Social (CSS). Quiero expresar mi opinión, ya que fui testigo de las discusiones y posteriores acuerdos que se dieron entre los diversos gremios que formaron parte de la Mesa de Diálogo por la CSS en el 2005.

Ante el posible descalabro de la Caja, la Asamblea Nacional aprueba la Ley 17 del 1 de junio de 2005, reformando la Ley Orgánica de la CSS. Esto ocasiona un malestar generalizado en toda la población del país. Numerosos gremios se volcaron a las calles manifestando su descontento y exigiendo la derogación de la Ley 17 y propusieron volver a la ley anterior. El país estaba en camino de una situación caótica; se impedía la libre circulación y las actividades económicas estaban gravemente afectadas. La Ley 23 del 2005 suspende los efectos de la Ley 17, pero esto no trajo calma a la población.

En medio de esa situación y de buena fe, el Consejo de Rectores de la República de Panamá le ofrece al presidente Torrijos Espino su mediación como ente que organizara una amplia consulta, en las que participaran las organizaciones que se sentían afectadas por los cambios de la Ley de la CSS.

Aparte del Gobierno central, representado por la CSS y el Ministerio de Salud, los gremios que participaron en esta mesa del diálogo fueron: la Federación de Asociaciones de Profesionales. (Fedap); representantes de las Agrupaciones de Maestros y Profesores; la Confederación de los Jubilados y Pensionados; Comisión Médica Negociadora Nacional (Comenenal); la Asociación Nacional de Enfermeras de Panamá (ANEP); Frente Nacional por la Defensa de la Seguridad Social (Frenadesso); Sindicato Único de la Construcción y Similares (Suntracs); la Coordinadora Nacional de Gremios Profesionales y Técnicos de Salud (Conagretprosa); Consejo Nacional de Trabajadores Organizado (Conato), la Confederación Nacional de Unidad Sindical (Conusi), y, el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep).

Las reuniones se llevaron a cabo entre junio y diciembre del 2005, en el local del Consejo de Rectores de Panamá, ubicado en Albrook. Las reuniones de efectuaban los lunes, miércoles y viernes, desde la 1:00 p. m. y hasta que los participantes estuviesen dispuestos. El Consejo de Rectores fungía como coordinador de la reunión y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo daba apoyo administrativo. También nos acompañaron un representante de la Iglesia católica y un representante de las Iglesias evangélicas de Panamá, como garantes de los acuerdos alcanzados. Durante estos seis meses se fueron construyendo los acuerdos necesarios que permitieron encontrar finalmente una solución de consenso al problema. El proceso no estuvo exento de dificultades: algunas veces grupos organizados llegaban al local del Consejo de Rectores para exteriorizar su descontento; grupos rivales se disputaban el derecho a la participación y algunas veces los propios representantes de algunos gremios nos impedían la entrada al local con miras a desanimarnos en el trabajo propuesto.

Como producto de los acuerdos se estableció: Fortalecer económicamente la CSS, a través de la reforma de las variables paramétricas; la cantidad de cuotas pasó de 180 a 240 cuotas; es decir, se pasa de 15 años a 20 años de cotización; se aumenta la cuota del empleado 7.25 % a 9.75 % del salario del colaborador; la cuota del empleador se fija en 12.5 % del salario del colaborador; se acordó que el salario promedio para jubilarse sería el promedio de los 10 mejores años del colaborador, en lugar de los 7 mejores años; se reformó la Ley Orgánica de la CSS, para darle una mayor fortaleza legal, a fin de mejorar la eficiencia de esta y para aumentar los ingresos producto del cobro de la cuota obrero-patronal.

En mi concepto, la mayor reforma fue la reforma estructural para garantizar la jubilación de las futuras generaciones, por medio del establecimiento de dos programas de pensiones y jubilaciones: uno mixto y otro de beneficios definidos. El Programa Mixto que estaba compuesto por dos segmentos: los primeros 600 balboas que serían de aporte solidario; es decir, para ayudar a los trabajadores que recibían salarios más bajos. El resto del salario iría a un sistema de cuentas individuales, que le garantizaba al trabajador que su dinero estaría disponible para cuando alcanzase su edad de jubilación.

Este programa esta robusto, ya que nadie ha alcanzado aún la edad de jubilación, y se espera que el primer jubilado o pensionado de este programa se alcance en 2032, ya que, en 2005, los trabajadores que tenían 35 años, aún les faltaba 27 años o más para alcanzar la jubilación.

El Programa de Beneficios Definidos, que era el programa anterior. En este no se permitiría que entrase más nadie en este sistema y se extinguiría cuando el último jubilado feneciese.

Este es el programa que está actualmente en dificultades. En aquel momento se tomó la decisión de que el Gobierno central crearía un fondo fiduciario en al Banco Nacional, el cual estaría alimentado por aportes del orden de 160 millones de balboas anuales y eso permitiría que el programa funcionase, sin mayores dificultades por aproximadamente 20 años.

Pero lo que sucedió realmente fue que los Gobiernos subsiguientes prefirieron mirar para otro lado y transcurrieron 10 años, dos periodos gubernamentales completos, sin que se hiciese nada. Ni los posteriores directores de la CSS ni los presidentes tomaron ninguna acción. Esta es la real razón que ha llevado a la asfixiante situación actual.

He escuchado una propuesta como es la de volver a fusionar los dos programas de Pensiones y Jubilaciones. En mi opinión, eso no resuelve el problema, ya que al utilizar los 1500 millones de balboas que tiene el Sistema Mixto les garantizaría las pensiones a las presentes generaciones, pero estaríamos desplazando el problema a futuro. Esto es, si usamos el dinero de los que actualmente están cotizando, lo que va a suceder es que cuando estos últimos lleguen a la edad de jubilación no habrá nada que repartir.

Docente universitario.