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19 de Oct de 2020

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Ricardo Arturo Ríos Torres

Columnistas

Quijote y el Panamá amoral

"El Maese Pedro es, sin duda, el mentor de los políticos y empresarios piratas de Panamá. [...] encarna el juegavivo de los españoles y panameños"

Cervantes es un extraordinario pintor de caracteres, uno de ellos, es Ginés de Pasamonte o el Maese Pedro o Ginesillo de Paradilla. Ginés tiene un protagonismo especial en la aventura de los galeotes, en el episodio del Maese Pedro, el Mono adivino y en el robo a Sancho de su asno en la Sierra Morena.

Pedro, de buen parecer, es atrevido al hablar y osado en el actuar, conocido por el oficio de farsante, pícaro, embustero y ladrón, cualquier parecido con los políticos y empresarios piratas en negocios con ODEBRECHT no es coincidencia ni casualidad. Tres expresidentes están involucrados en las coimas que se pagaron.

Pedro es el típico personaje de las mil máscaras o el malabarista de los acuerdos ilícitos, sin honor como los políticos de Cambio Democrático, el panameñismo y el PRD, ellos son sinónimo de corrupción. La Asamblea Nacional es hoy una “venta de patio”, la cueva de Ali Babá y sus ladrones, un ente delictivo con el despilfarro de los millones de las planillas fantasmas y cuantiosos privilegios. La institucionalidad democrática de Panamá es amenazada por los políticos y las ambiciones de poder sin límites. Hoy, en plena pandemia, asaltan los fondos públicos con los sobrecostos y materiales de quinta categoría. Son intocables, son como el Duque de Lerma, se burlan de la ciudadanía con sus imposturas; robas millones y te llaman Don Dinero.

El Ginesillo también se encarna en los magistrados, jueces, fiscales y abogados que hacen su fortuna con fallos donde predomina la ley del encaje. Somos el paraíso del juegavivo y de los papeles del capitalismo salvaje; eres un ente delictivo y gozas de impunidad y siempre eres inmune. El maese Pedro es un niño de leche comparado con los delincuentes de saco y corbata de Panamá.

El Ginesillo tiene pico de oro, hábil manipulador de la palabra, supera la retórica de los sofistas y a los embaucadores de todas las épocas. Y, como los políticos, nunca agradece nada, sobre todo, después de electos siempre olvidan los compromisos, como ocurre siempre en Panamá. Por eso Don Quijote nos reitera el hacer bien a villano es echar agua en el mar. Los políticos panameños son maestros del engaño, cínicos por excelencia, reclaman el derecho a delinquir, todos deben estar en la Isla Cocos.

El titiritero de Ginés es el clásico pelafustán, algunos cervantistas consideran que Cervantes hace referencia a Jerónimo de Pasamonte, quien participa con él en la famosa batalla de Lepanto. Jerónimo también es escritor y se le apunta como uno de los autores del Quijote apócrifo.

Don Ginés o Pedro es experto en mimetizarse, es hábil jugador de manos, o sea, un ladrón de primera, como los que roban millones en Panamá. Habla más que seis y bebe más que doce. Ginés maneja con destreza las marionetas o figuras de artificio, es un tarambana. No hay actor que lo supere, solo los políticos de Panamá.

Ginesillo me hace pensar en conocidos políticos del patio de cuyos nombres no quiero acordarme, pero que usted, fácilmente, reconoce en el país de los bellacos, como lo calificó el poeta y periodista Gaspar Octavio Hernández.

Cervantes nunca imaginó que uno de los personajes de Don Quijote encarnara a la perfección en el país del Canal. El istmo que Cristóbal Colón llamó el Auristán, la tierra del dinero fácil. La famosa carta de la lettera raríssima (1503) lleva a los reyes de España a llamar a Panamá Castilla del Oro.

El Panamá político representa la eterna comedia de los farsantes, como el conocido episodio quijotesco de Las cortes de la muerte. Panamá es la tierra del eterno carnaval, Rogelio Sinán lo narra en el famoso imaginario de La isla mágica.

El Quijote es silenciado tanto por los corruptos que ejercen el poder en distintas latitudes como por los que atentan contra la libertad e imponen sus ambiciones económicas. Igual ocurre con los que someten a la mujer a sus caprichos.

Al Quijote lo silencian los desleales, los apegados a la tradición y el dogmatismo de la cultura establecida, los inquisidores de todo tipo; los académicos y eruditos, los que desde el sistema escolar imponen su lectura sin motivación; los intolerantes, los políticos que ofenden a la ciudadanía con sus imposturas y vulgaridades. Aquí, en Panamá, hasta el Meduca lo silencia. La mediocridad odia a Cervantes.

Los políticos temen una lectura crítica, creativa y amena del Caballero de la Triste Figura, pues saben que su ejemplo y principios tienen plena actualidad. El Quijote es un contestatario, por eso lo sepultan en el olvido.

El Maese Pedro es la ironía más sutil contra los políticos, como el Duque de Lerma, que entró pobre a gobernar a España y salió millonario; en Panamá, los ejemplos sobran, aquí la política es el arte de la corrupción. ODEBRECHT es la acción delictiva más reciente. Aquí los mandatarios salen millonarios con los negociados que hacen, ellos y sus amanuenses. Aquí los diputados reclaman el derecho a delinquir. El Quijote es asesinado, diariamente, en Panamá.

El Maese Pedro es, sin duda, el mentor de los políticos y empresarios piratas de Panamá. El Maese Pedro de Cervantes encarna el juegavivo de los españoles y panameños.

Recomiendo la lectura de La magia del Quijote de mi autoría con Isolda De León, para ampliar información sobre el Maese Pedro o Ginesillo.

Dedicado a dos mujeres quijotescas: Mery Alfaro y Julia Regales, las dos políticas con decoro y equidad. Son la excepción. Cervantes está orgulloso de ellas.

Historiador, docente y escritor.