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08 de May de 2021

Pedro Moreno—Patiño

Columnistas

Hermana Margarita Moreno, una mujer extraordinaria

“Nosotros, sus familiares y amigos, destacamos su humildad en su formación como ser humano y religiosa […]”

La hermana Margarita Moreno, nació en Parita, provincia de Herrera, cuarta de seis hermanos, en un humilde y cristiano hogar. Obtuvo su Bachiller en Letras y título de maestra en el Instituto Justo Arosemena; estudios superiores, en el Instituto de Catequesis de la Pontificia Universidad Católica de Chile, el Instituto de Liturgia Pastoral del Celam en Medellín, Colombia, el Instituto Pío XII de Roma, Italia y en Brujas, Bélgica.

Recién ordenada, fue profesora de Religión en el Colegio San Vicente de Paul de Santiago de Veraguas, en su Congregación de las Hermanas Misioneras Catequistas de la Medalla Milagrosa fue maestra de novicias y superiora general.

Laboró desde sus inicios como misionera en Santiago de Veraguas, con el entonces obispo, Marcos Gregorio McGrath, visionario de nuestra Iglesia católica, quien observa el talento de la joven misionera y la enrumba en su vocación, fortaleciendo su formación cristiana, social y académica. También realizó misiones en McAllen, Texas, Estados Unidos y las recientes misiones en San Bernardino, California, Estados Unidos, con su actual congregación, Our Lady of Victory Missionary Sisters. (Victory Noll). Como religiosa formada, destacó en campañas novedosas para ampliar la cobertura de la fe cristiana con la misa televisada desde 1969, luego con su inefable amigo y compañero vocacional de tantas grandes jornadas católicas y patrióticas, el padre Fernando Guardia Jaén, S. J., emprenden la Cita Eucarística en 1971. La hermana Margarita fue la mano derecha de monseñor McGrath y el padre Guardia, nos confió la hermana María Inés González, secretaria personal de monseñor McGrath.

Fue directora del Departamento de Liturgia y Catequesis de la Arquidiócesis de Panamá, vicepresidenta de la Conferencia de Religiosas de Panamá, miembro del equipo de Estudio y Reflexión de la Conferencia Latinoamericana de Religiosas, delegada por Panamá al Encuentro Internacional de Superiores Mayores en Roma, Italia, coordinadora del IV Congreso Eucarístico Bolivariano en 1982, coordinadora de la Liturgia del papa Juan Pablo II en su visita a Panamá en 1983, dirigió en varias ocasiones la Federación Panameña de Mujeres Religiosas, dictó seminarios de liturgia a nivel nacional.

Nosotros, sus familiares y amigos, destacamos su humildad en su formación como ser humano y religiosa; nuestra tía, que abrazó a todos sus sobrinos por igual, preocupada siempre por la superación personal y académica de todos, vigilante de nuestro bienestar familiar, poseedora de una excelente capacidad de liderazgo horizontal, fue pilar del crecimiento de las mujeres religiosas dentro del engranaje eclesial, destacándose en todas sus posiciones y cumpliéndolas sagradamente. Luchadora, tenaz, conspicua, fuente de inspiración constante en nuestras vidas, consejera, conciliadora, consolidadora, solidaria y contaba con una extraordinaria transmisibilidad de mensajes y conocimientos.

Hoy, parte al encuentro con nuestro Creador, desde su origen como pariteña irrenunciable, conocedora de todas sus frutas probadas y aprendidas desde la finca El Manantial con sus padres y hermanos. Regresa a la casa de Papa Dios.

Su vida y obra deben ser reconocidas y elevar su nombre como una de las mujeres panameñas sobresalientes de nuestra historia patria del siglo XX y XXI.

Dios nos bendijo con su presencia. Te amamos, tía Mita.

Ciudadano independiente.