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13 de May de 2021

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Modesto A. Tuñón F.

Columnistas

Hacia el centenario de una voz prodigiosa

Algunas cantantes han tenido la oportunidad de utilizar su voz para mantenerse imperecederas a través del tiempo. Alguien escribió la frase “… cinceló el nombre de Panamá en todos los proscenios y escenarios de América” para referirse a Silvia de Grasse, que cumpliría hoy precisamente, 99 años y cuyo recuerdo está en la mente de quienes la escucharon en discos, emisoras, la vieron y se encantaron con su inmensa capacidad escénica.

Algunas cantantes han tenido la oportunidad de utilizar su voz para mantenerse imperecederas a través del tiempo. Alguien escribió la frase “… cinceló el nombre de Panamá en todos los proscenios y escenarios de América” para referirse a Silvia de Grasse, que cumpliría hoy precisamente, 99 años y cuyo recuerdo está en la mente de quienes la escucharon en discos, emisoras, la vieron y se encantaron con su inmensa capacidad escénica.

Cuando 'la voz' llega así de esa manera, parafraseando al disco Bamboleo, “no es lo mismo de ayer”, quizás sea lo que pudiera explicar esa forma tan especial de Silvia de involucrarse en el texto de una canción y transformar sus palabras en un sentimiento singular para afectar sensiblemente el entorno y a la audiencia que la escuchaba apropiarse del ritmo, adecuarlo a su estilo y devolverlo convertido en una explosión emotiva o dulce melodía.

Nació en Panamá y desde adolescente se vio en los telones del espectáculo. Era una época en que se hacían grandes modificaciones que asentaban los perfiles del país. Panamá se despegaba del influjo colombiano y se orientaba hacia el Caribe. El son cubano se funde con el danzón, la cumbia y el tamborito. De allí, según algunos teóricos, salió la tamborera y Silvia fue el agente transmisor de esta nueva fiebre armónica local.

A fines de los años 30 ella inició su amplia y prolongada carrera musical. Logró hacer una mancuerna con el creativo compositor Ricardo Fábrega y con el grupo de Avelino Muñoz para fijar su sello vocal en los surcos del acetato, en las ondas radiofónicas y los locales dedicados a estas manifestaciones festivas. Dio un nuevo sentido a versos y cadencias; La morena tumba hombres, Cosa linda, La cita, El candado, se hicieron famosos en su versión.

Los intranquilos José Ernesto Chapusseaux (Negrito) -con él se casó- y Simón Damirón se unieron a ella y así se formó el trío Los Reyes del Merengue y luego Los Alegres Tres. Pusieron en marcha un proyecto que consolidó grabaciones, programas en estaciones de radio e incursionaron en la naciente televisión con presentaciones en vivo y espacios tanto en Panamá, como República Dominicana, Puerto Rico y Estados Unidos, entre otros.

La cultura panameña tiene una gran deuda con el talento prodigioso de Silvia de Grasse. No solo por su manera tan especial de interpretación, sino porque supo llevar ese espíritu nacional a otros confines cuando aún el país no incursionaba en la exportación de productos inmateriales. El timbre de sus tonos armónicos, el requiebro, gorjeo y hasta su contagiosa carcajada permanecen en la mente de aquellos que la escucharon o vieron.

El cumplimiento de su centenario en 2021 sería una buena oportunidad para que la sociedad panameña se reencuentre con esta dama que cambió el rumbo de las notas surgidas del pentagrama y que, a pesar de la dimensión geográfica, han adquirido una diversidad que traspasó las fronteras. Las nacientes generaciones deben asistir a esta cita; sobre todo porque Silvia fue un símbolo de cambio, inflexión y novedad en su tiempo.

El Gobierno Nacional podría declarar el próximo año, de tanto significado histórico, un espacio para el desarrollo de actividades que conmemoren ese importante aniversario. Es oportunidad para la promoción de sus éxitos, el desarrollo de seminarios y análisis de su obra, así como la transmisión en medios de comunicación y redes sociales de sus trabajos. Cuando llegue el 28 de octubre, un gran concierto sellaría ese afecto que nos unió a ella.

La historia musical de la primera mitad del siglo XX fue muy rica en la producción de competencias llenas de valor que debemos rescatar y Silvia de Grasse es un gran paso inicial para prolongar permanentemente “… el rumor de su pregonar”.

Periodista