08 de Dic de 2022

Columnistas

Hay que gastar más suelas de zapato y menos bolsillo de pantalón

“La red vial de Panamá, con más de 15 mil kilómetros de caminos de hormigón, carpeta asfáltica, calles con tratamiento superficial y caminos de penetración sin recubrimientos especiales, requiere de un mantenimiento permanente”

Todos los países del mundo necesitan de una red vial adecuada para su desarrollo. El progreso acaricia tus lares cuando las calles, avenidas y carreteras están bien construidas y mantenidas.

En los últimos años, hemos visto un deterioro de las calles en Panamá, lo cual llama poderosamente la atención y nos obliga a preguntar qué ocurre en el MOP. En el pasado, el éxito de un Gobierno estaba circunscrito a la labor oportuna de la CAM y del MOP que construía y reparaba caminos, aeropuertos y muelles. Pero parece haberse olvidado, porque ahora solo importan las grandes obras y nadie presta atención a los detalles, como tapar los baches de una calle.

Resulta que, para tapar un bache, el MOP tiene estructurada la Dirección Nacional de Mantenimiento y desde allí se dan las directrices a las direcciones provinciales para controlar el deterioro de las calles. Esta gestión involucra que los inspectores salgan de su oficina y revisen el estado de las calles, para programar y solicitar la cantidad de materiales que necesitarán, según el grado de deterioro de estas.

El asfalto es un material que se desgasta progresivamente y por áreas. Si el área es pequeña, se tapa el hueco. Pero si el área es grande, entonces se necesita colocar una carpeta asfáltica que mide entre 5 y 10 centímetros de espesor, dependiendo de la intensidad del tráfico de la calle. El ciclo de vida del asfalto bien colocado es de entre 5 y 7 años con el debido mantenimiento. El deterioro de una calle se acelera con el tiempo por efecto del drenaje, tráfico pesado o por condiciones extraordinarias y ocasionales. La clave es poder tapar los huecos a tiempo y salvar el resto del material bueno. Pero si el desgaste es considerable, la única alternativa es parchar con una carpeta y darle 5 o 7 años más de vida al pavimento.

Lo fundamental aquí es entender que para prolongar la vida útil de una carretera es necesario un buen plan de mantenimiento. No existe calle en el mundo que dure indefinidamente sin un mantenimiento o carpetas de refuerzo adicionales. Simplemente, hay que dar mantenimiento y eso se ha perdido en Panamá. En un tiempo hubo planes de mantenimiento. En la Transístmica, por ejemplo, se logró extender el nivel de servicio y hoy se observan áreas con hasta 10 centímetros de carpeta. Igual en vía España, donde la carpeta está en varios lugares por encima de la misma acera. Ya cuando eso no resulta más, entonces hay que remover la capa asfáltica y rehabilitar nuevamente.

Hay casos sorprendentes de carreteras que fueron bien construidas y que, con el tiempo, por falta de mantenimiento, se perdieron. Un ejemplo es la de Mariato - Quebro - Flores, construida por CUSA hace varios años, en donde se le dio mantenimiento por 5 años y luego se paró el ciclo programado y hoy vemos los resultados. Una carretera de más de cien kilómetros, echada a perder porque no se cumplió con un plan de mantenimiento. Igual sucedió con las carreteras de Tonosí, Cacao y todo el sector de las playas santeñas, caminos bien hechos, pero que se abandonaron y hoy son intransitables. Y ni hablar de las calles internas de El Valle de Antón, convertidas en un verdadero timbre de ineptitud y tarjeta de vergüenza de las autoridades del MOP.

Es evidente que el MOP no hace su trabajo. Por años hubo intentos de crear un fondo vial para mantener las carreteras, algo que hasta Nicaragua y El Salvador ya tienen, con mecanismos de recaudación automático a través de impuestos al combustible y peajes a usuarios. La red vial de Panamá, con más de 15 mil kilómetros de caminos de hormigón, carpeta asfáltica, calles con tratamiento superficial y caminos de penetración sin recubrimientos especiales, requiere de un mantenimiento permanente. Por muchos años el MOP dependió de la CAM para este trabajo, luego en la dictadura se apoyó en Acción Cívica de la Guardia Nacional, y más recientemente consiguió ayuda de Fuertes Caminos, con decenas de pelotones de soldados estadounidenses que construyeron y habilitaron calles, puentes y escuelas.

Está establecido que un dólar invertido en mantenimiento equivale a tres dólares gastados en rehabilitación, una aritmética básica que no se logra comprender en el MOP. Por tanto, lo primero que debe hacer el ministro es un inventario de los caminos que necesitan urgente de reparación y luego desengavetar los anteproyectos de ley para crear de inmediato el fondo vial. Solo así se tendrán los mecanismos para crear las cuadrillas y poder tapar los huecos. Estamos seguros de que no solo el país recuperará el buen estado de sus calles, sino que, también, los funcionarios recobrarán el orgullo de sentirse útiles en un ministerio como el MOP.

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