30 de Nov de 2021

Columnistas

¿Qué es descarbonización y transición energética?

“[…] esta transición energética […], […] también mejora nuestra seguridad energética, proporciona mejores precios, que nos hacen más competitivos e impulsa la creación de más y mejores empleos […]”

Cada vez más frecuentemente, en publicaciones masivas en medios tradicionales y redes digitales, nos saltan a la vista los conceptos “descarbonizar”, “carbono neutral”, “bajo carbono” o “carbono cero” dentro de la economía mundial en general, y mucho más dentro del sector de energía.

Todos estos conceptos están ligados al calentamiento global y el cambio climático asociado al mismo, como consecuencia de la emisión a la atmósfera de dióxido de carbono, metano y otros gases, denominados “Gases de Efecto Invernadero” (GEIs), en una cantidad que no puede ser reabsorbida por los procesos naturales. Está contundentemente comprobado que este aumento desproporcionado es resultado del impacto de la actividad humana, principalmente por la combustión (quema) de combustibles fósiles, como el carbón mineral, los derivados de petróleo y en menor medida de gas natural, tanto para generar electricidad como por su uso directo para las industrias, transportes, calefacción, etc.

Como el principal gas de efecto invernadero es el dióxido de carbono (CO2), entonces se acuñó el concepto de “descarbonización”, para indicar un objetivo de que cada vez menos estos procesos impliquen la emisión de estos gases a la atmósfera.

La importancia de esto radica en que la crisis climática es, sin lugar a duda, el principal desafío mundial que tenemos como humanidad y como generación, poniendo en peligro la vida de cientos de millones de personas, y además amenazando las bases de la civilización actual que hemos desarrollado gradualmente en los últimos tres mil años. De eso se trató toda la discusión que tuvimos hace unas semanas en la COP 26 Glasgow, Escocia, de cómo enfrentar como humanidad este desafío, teniendo resultados positivos para algunos y pesimistas para otros.

Por eso, la principal meta a nivel internacional de la transición energética es la descarbonización, usualmente asociada a la utilización de fuentes de energía más limpias, verdes, sostenibles o renovables. Esta transición es un proceso gradual para pasar de una situación actual que tenemos de gran dependencia y uso de combustibles fósiles, hacia una situación deseada en el futuro de contar con fuentes limpias de energía como principal (o único) componente de nuestros sistemas.

Panamá, junto a Bután y Surinam somos los únicos tres países del mundo actualmente “carbono negativo” (absorben más CO2 que el que emiten), y sobre esa base queremos ir más allá en este proceso; por eso la Agenda de Transición Energética que estamos desarrollando en nuestro país, tomando como referentes explícitos tanto los compromisos frente al Acuerdo de París como los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, está profundizando y ampliando esa descarbonización, a través de la incorporación cada vez mayor de energías limpias, sostenibles y renovables con recursos panameños, tanto para la producción como para el uso de las mismas en nuestra sociedad.

Lo mejor de todo, es que esta transición energética no es solo beneficiosa para la lucha contra el cambio climático, sino también mejora nuestra seguridad energética, proporciona mejores precios, que nos hacen más competitivos e impulsa la creación de más y mejores empleos, justo en el momento en que más lo necesitamos para consolidar nuestra reactivación económica de forma sostenible y equitativa. Lo estamos haciendo juntos, por hoy y por mañana.

Abogado

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