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18 de Ene de 2022

Columnistas

Los oposicionistas venezolanos se merecen su gran derrota

“Si todos los políticos oposicionistas no cambian de actitud y objetivos, no podrán sacar del poder al dictador Maduro y su posible sucesor, […]”

En las elecciones parciales llevadas a cabo en Venezuela el domingo 21, participó el grupo de observadores de la Unión Europea, que asistieron por primera vez, en más de treinta años, a un proceso electoral venezolano.

Las elecciones del 21 dejaron cosas muy claras sobre el panorama político, que tendrán que tomarse en cuenta para el futuro. Pudo ponerse de manifiesto que el dictador Nicolás Maduro solo tiene el apoyo de un 20 %. Sin embargo, él mantiene unido a su “grupito” con los dólares que el narcotráfico le da suficiente para él y sus compinches.

Por otra parte, la dirigencia política de oposición se ha mantenido sin ningún cambio. Son las mismas figuras de siempre. Son egoístas y torpes. Buscan siempre sus intereses y jamás intentan conseguir el apoyo de todos los que opinan contra Maduro y la falta de unidad opositora, lo que le permite seguir al dictador manteniéndose en el poder.

En las elecciones parciales hubo una gran abstención del 70 %, porque el pueblo venezolano no simpatiza, por supuesto, con Maduro, pero también muestra su disgusto con la falta de unidad opositora.

Cada grupo político iba por su lado en esas elecciones. Había candidatos de diferentes partidos en un mismo estado. Hubo un caso en que se dieron de golpes dos candidatos, frente al grupo de observadores europeos. Ellos se mostraban sorprendidos, entre otras cosas, por el bochornoso espectáculo que dieron dos candidatos oposicionistas.

En las pasadas elecciones, el régimen madurista logró la gran “mayoría” de los puestos a elección. De las gobernaciones “ganó” en casi todos los estados y la oposición dividida solo logró dos o tres que les permitió Maduro, quien no les da, por supuesto, dinero para que puedan trabajar. Fue un gran “triunfo” para Maduro y una derrota, que, los conocedores de la política, la veían venir.

Las delegaciones del Gobierno y de la oposición se reunieron, por primera vez, en México con la mediación de Noruega, el día 17 de octubre del año pasado.

A los pocos meses, el dictador Maduro dijo que su Gobierno se retiraría de las reuniones, si no se aceptaba al “diplomático” Alex Saab, uno de sus testaferros, como parte negociadora, pensando que con esto podía ayudarlo. La mesa de negociaciones lo complació aceptándole como miembro de su equipo. Esto no se pudo llevar a cabo por que Saab estaba preso en Cabo Verde, esperando ser extraditado a los Estado Unidos, donde tenía cargos por narcotráfico y blanqueo de capitales.

Meses después, la oposición consideró un gran “triunfo” que Maduro aceptó que un grupo de observadores de la Unión Europea vigilara los comicios. Los observadores europeos, con un lenguaje muy diplomático, en su informe preliminar, fueron extremadamente duros con el Gobierno del dictador. Siguió, como lo ha hecho siempre en el pasado, persiguiendo en todas las formas posibles a los dirigentes oposicionistas, los pocos que votaron y fueron electos en tres estados, entre ellos está “la cuna del chavismo”. Maduro, en cualquier forma, quiere revertir los resultados.

Si todos los políticos oposicionistas no cambian de actitud y objetivos, no podrán sacar del poder al dictador Maduro y su posible sucesor, a pesar del rechazo de los países democráticos del mundo entero.

Empresario

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