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17 de Ene de 2022

Columnistas

Salario mínimo: empresarios quieren profundizar desigualdades

“[...] la definición del salario mínimo, al igual que la del salario general, debe considerar los elementos que hacen una vida saludable [...]”

Cuando hablamos de salario mínimo se plantea que este no debe establecerse por debajo del nivel de subsistencia. La subsistencia está representada por el costo de la canasta de alimentos y otros gastos necesarios para el trabajador y su familia. Es decir, debe cubrir las necesidades normales del trabajador y su familia, en el orden material, moral y cultural. El precio de este coste de existencia y reproducción es el que forma el salario. El salario así determinado es lo que se llama el salario mínimo.

En términos prácticos, los salarios mínimos efectivos deben incrementarse periódicamente para tener en cuenta los cambios en el costo de vida y otras condiciones económicas (Recomendación 135 de la OIT).

¿Cuánto debe ser ese coste de existencia y reproducción de la fuerza de trabajo? La canasta básica de alimentos con énfasis nutricional (canasta saludable) tiene un valor de B/. 420.63 mensuales para un hogar de 4 miembros, al incorporar los otros gastos necesarios su valor asciende a B/. 1502.25, ninguna de las 52 tasas de salario mínimo logra cubrir este costo, por lo cual no se garantiza la subsistencia de la fuerza de trabajo. Pero el exministro del MEF, Dulcidio De la Guardia, dice que no es necesario aumentar el salario mínimo.

Empresarios han argumentado que en cada hogar existen dos salarios, lo que resulta una mentira. Datos del INEC evidencian que a octubre de 2021 el promedio de ocupados por hogar es 1.4 personas y el promedio de empleados por hogar es 0.8, situación que evidencia la precariedad en la que vive el pueblo humilde y trabajador. La situación se agrava, si consideramos que 201 176 personas empleadas reciben menos que salario mínimo.

Esta relación evidencia una política salarial impuesta por los Gobiernos que favorece a la patronal, dando como resultado la profunda concentración de la riqueza, donde, al distribuir la riqueza generada por los trabajadores, solo corresponde a salario el 25 %.

En la última reunión de la Comisión Nacional de Salario Mínimo, la patronal rechazó cualquier nivel de aumento, para ellos el problema es la “competitividad”, la cual quieren alcanzar a través de una mayor explotación de los trabajadores (fuerza de trabajo barata). El sociólogo Ruy Mauro Marini, planteó que cuando no se garantiza siquiera la subsistencia material del trabajador y su familia, estamos frente a una sobreexplotación de la fuerza de trabajo. Esta conducta de la clase empresarial panameña es contraria a la de otros países de América Latina y Europa, que han impulsado aumento del salario mínimo en medio de la pandemia; es típica de una clase empresarial sin interés en el desarrollo nacional y social. Para los empresarios panameños nunca hay condiciones para aumentar salario, a pesar de la generación de ganancias que perciben producto del trabajo de los obreros.

Desde Conusi hemos planteado que la definición del salario mínimo, al igual que la del salario general, debe considerar los elementos que hacen una vida saludable para cualquier ser humano: trabajo digno, salarios justos, pensiones adecuadas, soberanía y seguridad alimentaria y nutricional, derecho a la salud/educación/vivienda digna, acceso a agua potable, recreación/cultura/deporte, ambiente saludable, entre otros.

Con sinceridad, los trabajadores no esperamos una respuesta del Gobierno de Cortizo, quien, en medio de la pandemia, acogió la propuesta de los empresarios, imponiendo medidas de flexibilización laboral que siguen afectando a los trabajadores. En materia del salario mínimo, ya la ministra de Trabajo emitió juicio de valor a favor de la patronal, al señalar que no había condiciones para el aumento, obviando que todos los indicadores sociales demuestran el deterioro de las condiciones de vida del trabajador y su familia, situación que seguirá agravándose, producto de las proyecciones de aumento de los precios de los bienes y servicios.

Como siempre, será la lucha organizada de los trabajadores y el pueblo humilde la que permitirá modificar la trayectoria de deterioro del salario mínimo y colocarlo a un nivel que propenda a la vida decorosa.

Conusi-Frenadeso.

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