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20 de Ene de 2022

Columnistas

Desde la Concertación Nacional al Pacto del Bicentenario

“[…] participaré con entusiasmo y confianza en que mi contribución hará la diferencia. Los invito a sumarse, ofrecer sus aportes y mantenernos pendientes del avance de este inédito proceso”

La semana pasada, el presidente instaló la comisión de alto nivel para darle seguimiento a los Acuerdos del Pacto Bicentenario y fui invitado a formar parte de la comisión. Me siento honrado y dispuesto a dar lo mejor de mí mismo en esta etapa del proceso. Sé que hay muchos antecedentes que no abonan a mi optimismo y no será tarea fácil recuperar la confianza de los ciudadanos. En ese sentido le dedico esta glosa a señalar de manera objetiva parte del camino recorrido e invitarlos a sumarnos sin agendas personales al esfuerzo para el cambio que necesitamos.

De entrada, debo reconocer que el pesimismo de muchos está plenamente justificado, pues en nuestro país no han sido escasas las convocatorias y la instalación de comisiones para concertar acuerdos en casi todos los ámbitos, y salud no ha sido la excepción. Pero ese pesimismo no puede paralizarnos, estamos obligados a vencer la apatía, mantener el optimismo y participar. Tenemos las fortalezas y es la hora de aprovecharlas.

Para comenzar, recordemos que, en los diez años previos al actual Gobierno, diferentes mesas de salud, la primera en el marco del Diálogo por la Concertación Nacional, y posteriormente dentro del llamado Diálogo para la Transformación del Sistema de Salud, cuyos miembros fueron también convocados a conformar una “comisión de alto nivel para la transformación, mejora y fortalecimiento del sistema de salud integral en el marco de una política de Estado”; le entregaron a la autoridad de turno sendos documentos, que describían cómo garantizar la cobertura universal de servicios de salud humanizados, integrales, inclusivos y de calidad a toda la población, a través del Sistema Público Unificado de Salud. Lamentablemente, en todos los casos, aquellos acuerdos fueron ignorados o archivados y no se avanzó. Faltó, por decir lo menos, genuino compromiso político y el correspondiente apoyo necesario.

Vale destacar que, aquella comisión formuló una renovada propuesta, la cual denominaron “Libro Blanco”, la cual también fue entregada a las autoridades. El nuevo documento se basaba en una visión de la salud como derecho universal, define claramente el qué hacer, el cómo hacer y el cuándo hacer, y establece los lineamientos para la mejora del sistema. Lamentablemente, abonando a la desconfianza de la población, corrió la misma suerte que el documento previo de la concertación nacional.

Pero la comisión siguió trabajando y, luego de cinco años, contando con el apoyo de diferentes organizaciones nacionales e internacionales, organizó y llevó a cabo la firma del Pacto de Estado por la Salud. El evento tuvo el propósito de poner la salud en la agenda política de los candidatos a la Presidencia para el período 2019-2024. Aunque no participaron todos los candidatos, nuestro presidente electo, siendo candidato, suscribió el Pacto de Estado por la Salud, por medio del cual se comprometió con alcanzar la salud universal para todos los panameños en todos los lugares.

Pero de repente, cuando nadie lo esperaba, aparece el SARS-CoV-2 y causa una pandemia, de la cual no hemos salido, y nos obliga a poner todo nuestro empeño en su control. Pero hemos avanzado y, aunque el virus parece no dar tregua, es la hora de retomar el gran asunto pendiente de la transformación de nuestro sistema de salud. Para ello debemos apoyarnos en dos oportunidades que no existieron en el pasado.

La primera es que el actual presidente firmó casi al inicio de su gestión, el Decreto Ejecutivo 290, por medio del cual se establece el proceso de coordinación efectiva y sostenible de los servicios integrales de salud, entre el Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social, comprometiéndose a fortalecer los procesos institucionales de gestión, subsanar la fragmentación existente en el sector salud, así como la duplicación de esfuerzos y recursos, que en nada beneficia a la población.

Finalmente, el 26 de noviembre del año pasado, ratificando el compromiso, el Gobierno inició la consulta ciudadana denominada Pacto del Bicentenario “Cerrando Brechas”, la cual, luego de un año, ha alcanzado acuerdos nacionales en materia de salud, seguridad social, educación, economía, seguridad y servicios básicos, para sentar las bases de un mejor Panamá. En materia de salud, dichos acuerdos, identifican como principal asunto por resolver, la necesidad de avanzar hacia una cobertura universal de salud para que todas las personas y las comunidades tengan acceso equitativo a servicios de salud integrales y garantizados, a lo largo de toda su vida, con calidad y sin dificultades financieras.

Y hoy, como señalé al inicio, el presidente, reiterando su compromiso político y el respaldo que haga falta, instaló la comisión de alto nivel para darle seguimiento a los Acuerdos del Pacto Bicentenario. Yo soy parte de esa comisión, y aunque confieso que estoy angustiado por la persistencia de la epidemia, la recuperación de la economía, la inseguridad ciudadana y otros males que nos agobian a diario; no voy a dejar pasar esta oportunidad, venceré la fatiga que nos provoca el contexto y participaré con entusiasmo y confianza en que mi contribución hará la diferencia. Los invito a sumarse, ofrecer sus aportes y mantenernos pendientes del avance de este inédito proceso.

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).