Temas Especiales

29 de Jun de 2022

Columnistas

Viruela que no es de mono

El nombre de la viruela símica o del mono, genera una idea errónea en contra de la especia, cuando de existir zoonosis hay formas de manejarlo

Muchas veces los nombres de virus, bacterias o enfermedades promueven la estigmatización de especies, grupos de especies, familias, órdenes y clases taxonómicas de animales silvestres. Todas las formas de estigmatización contra la fauna siempre son negativas y peligrosas, pues atentan directamente contra esa riqueza biológica con la que convivimos en el planeta. Siempre hay formas científicas de manejar los problemas y retos que surgen si hubiera una zoonosis. No olvidar, que más allá de las estigmatizaciones, la humanidad depende de la biodiversidad.

Llamamos la atención a las autoridades de salud, de ambiente, organizaciones ambientales y sobre todo a los periodistas, otros comunicadores y a los medios de comunicación a aclarar al público amplio el contexto de una enfermedad o una plaga, para que no haya interpretaciones erróneas de parte de la sociedad que puedan conllevar riesgos a los diversos representantes de la biodiversidad, que ya de por si están amenazados.

En estos momentos, en redes sociales y miles de medios masivos de comunicación se habla de la “Viruela del Mono” y ya el público de todo el mundo comienza a hacerse una idea errónea acerca de lo que es esta enfermedad y de inmediato comienza una retroalimentación social masiva que lleva a tergiversar el significado real y la información precisa o adecuada acerca de la enfermedad. Ello conlleva a estigmatizar, en el caso en cuestión, a los primates del mundo y de paso ponerlos en riesgo de ser agredidos, asesinados o desterrados de sus hábitat. Así por ejemplo, con la influenza aviar y la fiebre del Nilo estigmatizan a todas las aves migratorias y similares, con la rabia estigmatizan a todos los murciélagos, zorros, coyotes y lobos; con la covid-19 estigmatizan a todas las especies de murciélagos y pangolines. Incluso las estigmatizaciones han llegado a grupos raciales o por país de origen e incluso por orientación sexual, que igual son muy negativas y destructivas. Hoy si buscamos en un navegador de internet veremos que las imágenes que ilustran sobre la viruela símica sólo están mostrando personas de piel negra.

Un centenar de casos de la viruela símica, —recalcamos, mal conocida como “viruela del mono”— se han registrado en Europa en el primer semestre de 2022. El primer caso apareció en el Reino Unido el 7 de mayo de 2022. El afectado había regresado de un viaje reciente a Nigeria, donde se cree que contrajo el virus antes de viajar a Reino Unido. La transmisión de persona a persona es rara y al igual que en la viruela (enfermedad grave erradicada hace 40 años), se produce principalmente a través de partículas respiratorias en forma de gotitas. De ahí que suele requerir un contacto prolongado cara a cara. Sin embargo, también se contagia por contacto con lesiones cutáneas de una persona infectada u objetos recientemente contaminados por el enfermo. Se sospecha que también un evento multitudinario reciente pudo haber actuado como foco amplificador del actual brote europeo.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la viruela símica se detectó por primera vez en los seres humanos en 1970 en la República Democrática del Congo. Desde entonces, la mayoría de los casos notificados proceden de regiones rurales de la selva tropical de la cuenca del Río Congo y el África occidental. Hubo otros brotes importantes en esta región en 1996-1997.

En las pocas investigaciones sobre la ecología del virus aún hay dudas en cuanto a la evolución natural de esta virosis y se necesitan más estudios para identificar el reservorio exacto del virus de la viruela símica y la forma en que mantiene su ciclo de contagio en la naturaleza. Ninguna investigación hasta el momento revela que los monos o primates silvestres africanos son hospederos primarios naturales del virus causante de la enfermedad. A la fecha las investigaciones apuntan a que los roedores (Orden Rodentia) son el principal reservorio del virus.

Los primates silvestres de otras partes del mundo y la mayoría de las especies de primates africanos no han estado expuestos de forma natural a este virus y no es correcto hablar folclóricamente de un “viruela del mono” ya que la mentalidad colectiva termina asociando todos los monos del mundo a esta enfermedad. Algo similar a la estigmatización que se tiene contra las serpientes, como si todas fueran venenosas y peligrosas para los humanos.

En todo caso, vale aclarar que los primates silvestres nunca deben ser utilizados como mascotas o animales de compañía, ya que como cualquier organismo que vive en ambientes naturales, pueden ser portadores de enfermedades o parásitos que circulan en todas las poblaciones de organismos, ya que es parte de la ecología animal la presencia de parásitos y otro tipo de relaciones ecológicas entre los organismos.

La OMS indica que en África, la infección por el virus de la viruela símica se ha detectado en varias especies animales: ardillas listadas y arborícolas, ratas gigantes de Gambia, ratones de cuatro franjas, lirones enanos africanos y algunos primates. La detección del virus en una especie no significa que son los hospederos primarios, así como la especie humana tampoco lo es. La transmisión zoonótica se produce por contacto directo o indirecto con animales vivos o muertos, siendo por ahora el principal factor de las infecciones humanas.

Por ejemplo, en los Estados Unidos, se cree que el virus fue transmitido de unos animales africanos importados a varias especies susceptibles que no son africanas, como los perros de las praderas. En el 2003 hubo casos de viruela símica y fue la primera vez que se detectó la enfermedad fuera del continente africano. La mayoría de los enfermos habían tenido contacto estrecho con perros de la pradera domésticos que habían sido infectados por roedores africanos importados al país.

Como aprendizaje destacamos que es importante saber que el uso de un nombre para una enfermedad puede tener implicancias en la conservación de una especie o grupos taxonómicos con la consiguiente amenaza que ello conlleva. La actual viruela que circula en varios países podría llamarse solamente “viruela símica” que es una palabra menos conocida y que no se asocia de forma automática a los monos, nuestros parientes evolutivos en el reino animal.

Es fundamental resaltar la importancia del lenguaje y el uso de las palabras en la comunicación adecuada para el público amplio, especialmente en los tiempos actuales, con tal de no usar palabras estigmatizantes, creando confusiones serias en el subconsciente colectivo.

*El autor es Presidente de Proyecto Primates Panamá y académico de la Universidad de Panamá