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24 de Jun de 2022

Columnistas

Por una pesca sostenible en Panamá y en el mundo

La Pesca Ilegal, No Declarada y No Reglamentada (INDNR) captura globalmente 26 millones de toneladas. Una cantidad que representa el 28% de las capturas totales registradas.

La Pesca Ilegal, No Declarada y No Reglamentada (INDNR) captura globalmente 26 millones de toneladas. Una cantidad que representa el 28% de las capturas totales registradas. ¡Con un valor de 23 mil millones de dólares! Son 23 mil millones de dólares que se traducen en prácticas de pesca al margen de las leyes y de las medidas de ordenamiento, atentando contra la sostenibilidad de los recursos pesqueros y contra las más de 54 millones de familias que de ellos dependen alrededor del mundo, incluida, por supuesto, la pesca artesanal.

¡Cifras excesivamente altas y alarmantes! Es por ello que, en el 2017, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su Resolución anual sobre la pesca sostenible, declaró cada 5 de junio el “Día Internacional de la Lucha contra la Pesca Ilegal, No Declarada y No Reglamentada”, fecha con la que se pretende promover la lucha contra las prácticas ilegales que ponen en peligro los recursos pesqueros del planeta. En la misma resolución, la ONU también declaró el 2022 como el Año Internacional de la Pesca y la Acuicultura Artesanales, lo que nos convoca a centrar la atención en los pescadores a pequeña escala, que constituyen el 90 por ciento de la mano de obra pesquera mundial.

Este día internacional es una oportunidad importante para destacar los esfuerzos que se llevan a cabo a nivel mundial, regional y nacional para combatir la pesca ilegal. ¡Porque poner fin a la pesca INDNR es un desafío enorme!, pero todos y todas tenemos algo que aportar. Uno de los principales hitos alcanzados en este tema es el Acuerdo sobre las Medidas del Estado Rector del Puerto para disuadir, combatir y eliminar la pesca INDNR (AMERP), establecido así por la comunidad internacional, en el seno del Comité de Pesca de la FAO, como respuesta a las prácticas de pesca INDNR en zonas con debilidad institucional para la vigilancia pesquera, tanto en aguas internacionales como en aguas nacionales.

¡Un hecho histórico! Por primera vez fuimos testigos de un impulso internacional para avanzar globalmente en el camino a la erradicación de la pesca ilegal. Actualmente este acuerdo es el único instrumento internacional vinculante para adoptar medidas que restrinjan el acceso a puertos nacionales de embarcaciones pesqueras que practican la pesca INDNR, o que no pueden demostrar la legal procedencia de sus productos pesqueros. Un importante logro para la pesca, al cual 97 países a nivel mundial se han adherido, entre ellos Panamá.

Para reducir el impacto de la pesca INDNR, la FAO acompaña técnicamente al Gobierno de Panamá, y a los países de Mesoamérica, en apoyo a sus esfuerzos para ordenar la pesca, promover prácticas responsables y eliminar la pesca INDNR. En este territorio, de forma particular, la FAO, en estrecha coordinación con la Autoridad de Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP), se encuentra impulsando áreas de mejora en los sistemas de Seguimiento, Control y Vigilancia (SCV) pesquera; así como en el fortalecimiento de capacidades de sus inspectores y el acompañamiento en el proceso de implementación de la nueva Ley de Pesca y Acuicultura, y de elaboración de su reglamento. Ambas instancias reafirmamos la importancia de fortalecer las capacidades institucionales en materia de seguimiento, control y vigilancia pesquera de los países de América Central, de toda nuestra región latinoamericana y del mundo.

La FAO y la Unión Europea continuarán apoyando a los Gobiernos Nacionales en esta lucha, en especial al Gobierno de Panamá, a través del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), la Autoridad de Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) y la Autoridad Marítima de Panamá (AMP), para impulsar el uso sostenible de los recursos acuáticos, los objetivos de conservación, y detener las repercusiones negativas sustanciales que ocasiona esta práctica en los océanos del mundo, en otros ecosistemas acuáticos, en el comercio y en las comunidades costeras. Ya no podemos seguir permitiendo que se arriesgue la sostenibilidad de las poblaciones de peces y todo el bienestar de los ecosistemas acuáticos, comprometiendo los recursos marinos vivos y las condiciones de trabajo de las pescadoras y pescadores, con el uso de estas prácticas destructivas. ¡Sigamos trabajando juntos por una pesca sostenible en Panamá y en el mundo!

Embajador de la Delegación de la UE en Panamá / Coordinador subregional de FAO para Mesoamérica