07 de Oct de 2022

Columnistas

Es hora de gobernar, presidente Cortizo

A pesar de los acuerdos obtenidos en la incompleta y mal llamada “Mesa Única de Diálogo” –no representativa de todos los sectores nacionales— las protestas y cierres de calles continúan, creando la imagen de que en Panamá se ha perdido respeto a la autoridad y a sus causantes poco importa el daño económico que hacen al resto de la población.

A pesar de los acuerdos obtenidos en la incompleta y mal llamada “Mesa Única de Diálogo” –no representativa de todos los sectores nacionales— las protestas y cierres de calles continúan, creando la imagen de que en Panamá se ha perdido respeto a la autoridad y a sus causantes poco importa el daño económico que hacen al resto de la población.

Los desestabilizadores apuntan a generar mayor zozobra e incertidumbre para deteriorar nuestra imagen internacional con su efecto sobre el grado de inversión y nuestra reputación. Los daños son palpables en la reducción del turismo, servicios bancarios y obtención de créditos en condiciones favorables. Quieren crear la percepción de que no tenemos gobierno y entramos en una deriva de descontrol y anarquía.

Por otro lado, advertimos que el gobierno parece empecinado en continuar sin rumbo y sin horizonte, ajeno a las proporciones de la asfixiante crisis política. Como ha ocurrido antes, los que ostentan el poder son los últimos en darse cuenta de que se están hundiendo en el fango. Así mismo le ocurrió a Noriega.

No hay control de crisis ni capacidad comunicacional. Se desconoce un planteamiento estratégico de cómo superar la situación. Parecieran que se ahogan por los manotazos que dan como en el tema del inconsulto descuento de los medicamentos. Las principales figuras del gobierno y del PRD se han esfumado del escenario durante las terribles seis semanas de esta crisis.

¿Ha dicho algo el presidente del PRD, Benicio Robinson? Solo lo ves moviéndose de allá y acá en la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional. Ese también es el caso de su desprestigiado Secretario General, Rubén de León, quien desde que lo eligieron en ese cargo hace tres meses ha dado muestras más de avestruz que de León.

¿Has oído voces de apoyo a la Policía Nacional de parte del presidente Cortizo o del nervioso vicepresidente Carrizo, por el tremendo esfuerzo hecho para evitar que en las manifestaciones haya una víctima mortal, objetivo primordial de los radicales que se apoderaron de las protestas? ¿O a algún diputado del PRD, diferente a la de Crispiano Adames, decir esta boca es mía?

El problema que se cierne en el país radica en la falta de decisiones del presidente Cortizo, enfermo o no, pero casi ausente de esta crisis y en el silencio del PRD que no lo acompaña en nada, debido a sus pugnas internas para ver a qué bando favorece la crisis.

El proyecto de Cortizo y la gente que le rodea, por decisión propia, todos amigos y cercanos a Carrizo, no radica en resolver la crisis actual. Contra todo pronóstico y a pesar de las voces que advierten el peligroso rumbo en que ha entrado el país, Cortizo persiste en el proyecto de convertir a Carrizo en candidato presidencial para 2024. A la luz de todas las encuestas serias, es un objetivo totalmente perdido. Si Cortizo no desiste de ese propósito, continuarán las luchas intestinas dentro del PRD, que pareciera hoy inexistente y sus efectos en la gobernabilidad y la prolongación de la actual crisis política.

Corresponde al presidente, pensando en el futuro del país, desmontar cuanto antes esa absurda candidatura y decidirse finalmente a poner en su redil a los diferentes bandos del PRD que actualmente no hacen otra cosa que echarle más leña al fuego.

La Asamblea Nacional ha estado silente porque dentro de sus planes no contempla reducir su exagerado presupuesto, para aportar a la solución ante la falta de recursos que padece el gobierno. Entrando en campaña procurarán aumentarlos más. El Contralor General seguirá con sus imprudencias, como si todo estuviera bien, al seguir soñando con ser presidente. Los únicos que han hecho planteamientos sensatos han sido los expresidentes Ernesto Pérez Balladares y, últimamente, Martín Torrijos, ninguno de los dos con mayor influencia en la toma de decisiones.

Las realidades que describo son hartamente conocidas y analizadas por los desestabilizadores que en este momento están detrás de continuar los cierres y las protestas. A esos no les interesan soluciones. Obtienen lo que persiguen a través del caos permanente, importándoles poco el daño que causan a los demás. Las embajadas de Cuba, Nicaragua, Venezuela, Rusia y China, conspiradoras todas, deben estar muy orgullosas de lo que han logrado con las inversiones hechas en sus pupilos del patio.

Se ha dicho hasta la saciedad que Cortizo debe dar un golpe de timón para enderezar el rumbo de colisión al que está llevando al país. Si Cortizo no puede seguir, que busque la manera de atender lo más primordial en su vida: su salud.

Al final, Panamá se lo agradecerá.

Analista político