• 24/01/2026 00:00

Ambiente y genes en las altas capacidades

El debate en torno a dicotomías falsas o ilusiones argumentativas tiene sus ganancias. De alguna manera nos permite corregir sesgos o descubrir nuestros prejuicios acerca de una temática en especial. Reciclada a través de los tiempos, la dicotomía Natura/Nurtura no termina. A continuación, nuestras apreciaciones.

Una expresión temprana del potencial cognitivo se observa cuando el niño dirige su mirada en busca de señales que alimentan su curiosidad. Los pediatras detectan así fortalezas o falencias en el neurodesarrollo y proyectan el futuro de la creatura basados en la evidencia de casos parecidos. El cerebro humano, configurado para aprender y sobrevivir, genera millones de conexiones sinápticas en un crecimiento exponencial único al Homo sapiens. Esta base biológica junto a otros factores permite emerger entre otras facultades a la inteligencia y el lenguaje. Sin embargo, solo un entorno estimulante especializa estas capacidades: no hay misterio en que hablemos español y no esperanto, o que desarrollemos competencias culturales únicas o tecnologías propias del habitad local, sea este hostil o amigable.

La epigenética actuando como un puente crítico, revela que los genes óptimos no bastan sin experiencias que los activen. La neuro plasticidad reorganiza conexiones ante estímulos diversos y/o adversos. Un entorno rico las potencia, uno pobre las silencia (Meaney, 2010). Un alto rendimiento intelectual suele provenir de padres que modelan curiosidad y placer por aprender, es un proceso dinámico de moldeamiento vía tutores apoyados por narrativas culturales.

Reuven Feuerstein (1990) nos indica que el mediador humano interviene intencionalmente entre el organismo y el ambiente para activar el potencial cognitivo inherente. Esta mediación actúa como un catalizador o “interruptor” que activa procesos genéticos latentes. Frases seductoras como “querer es poder/nada es imposible” (o voluntad en el vacío), ignoran atrevidamente mecanismos biológicos prenatales, como moduladores epigenéticos. La interacción Genotipo-Ambiente (G×E) indica que diferentes genotipos responden de forma distinta a la misma variación ambiental (Falconer & Mackay, 1996). En las evaluaciones de altas capacidades, Plomin en Blueprint, (2018) nos revela que GxE explica la variabilidad del rendimiento académico en términos de entornos ambientales generales (nutricionales, socioeconómicos, educativos) por lo cual apoya evaluaciones dinámicas de ​cognición y rendimiento. En otras palabras; ni genes ni ambiente lo determinan todo; su interacción es la clave.

Para las altas capacidades y la Superdotación, esto es vital: la educación inclusiva evita la exclusión y discriminación que, sin pretender asumirla como panacea, permite atender en equidad a nuestros estudiantes más allá de la dicotomía genes vs. ambiente. En nuestra práctica local observamos una y otra vez a niños superdotados bloqueados por currículos rígidos, por la negación de adecuaciones curriculares y por no tener preciso el probable diagnóstico de doble excepcionalidad. Barreras políticas y económicas como variables ambientales, sesgan currículos, priorizando carreras “rentables” sobre otras como la física matemáticas, astrofísica, filosofía, historia o música, naturalizando desigualdades con consignas del orden de: “no estudies eso, que no da plata”. Entornos socioculturales pobres agravan estereotipos que erosionan la autoestima de generaciones enteras comparando las realidades del “primer mundo” forjadas por siglos de inversión en talento en contra de logros locales modestos pero muy profundos e importantes. Como psicólogo especializado en altas capacidades, puedo decir categóricamente que nos urge una educación diversa y transversal que active este interruptor del potencial de las altas capacidades, mediante la detección temprana de grandes cribajes en escuelas oficiales y particulares, usando entre otras herramientas plataformas de evaluación en línea, realizando concursos nacionales temáticos de robótica, programación, ajedrez, GO, diseño de videojuegos en línea entre otros, que permitirían de forma lúdica y mediática descubrir talentos e inteligencias del más alto nivel de desarrollo. Es innegable que estamos ante una interacción dinámica y compleja, con Natura como potencial genético por un lado y Nurtura (crianza, cultura, aprendizaje y familia), como manifestación concreta por el otro. No admitirlo es ignorancia y terquedad colectiva.

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