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Carlos de Icaza Arosemena (1822-1896) y la riqueza institucional del Panamá colombiano

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José Carlos del Carmen de Icaza Arosemena nació en la ciudad de Panamá el 18 de julio de 1822, hijo del prócer de 1821 Carlos de Icaza Arosemena (1790-1865) y de Vicenta Arosemena de la Barrera (1799-1851). Falleció de 74 años, el 21 de octubre de 1896. Su trayectoria vital ocupó casi todo el Panamá colombiano con el cual se confunde. Corazón de la élite (entre 0.1% adultos con educación superior de 150,000 habitantes en 1850) fue uno de los istmeños más prominentes de esa época, período insuficientemente reconocido de nuestro pasado fundacional republicano.

Carlos de Icaza Arosemena realizó sus estudios secundarios en el Colegio de Panamá. En Bogotá estudió en el Colegio Mayor de San Bartolomé, convirtiéndose 1843 en bachiller y doctor en Jurisprudencia. La Corte Suprema de Justicia validó su título de abogado en 1845. Dos años después obtuvo el grado de médico cirujano.

En Bogotá fue oficial de la sección 2ª de la Secretaría de Relaciones Exteriores (1848-1850), abogado de pobres del Tribunal de Cuentas de Cundinamarca en 1846 y 1849, médico oficial de consulta del Poder Ejecutivo en 1849, y catedrático en el Colegio de Medicina de la Universidad Nacional en 1849-1850. Regresó a Panamá donde tuvo una muy activa vida profesional, empresarial y política.

Personaje polifacético, antes de partir a Bogotá fue preceptor de la escuela primaria del barrio de San Felipe (1840-1842), director de la primera Escuela Normal de Institutoras en 1842, vivero de maestras para alfabetizar desde la escuela primaria, una de sus más intensas preocupaciones. Al regresar graduado de Colombia fue catedrático en el Colegio del Istmo en 1851-1852 y vocal de su Junta de Gobierno en 1854, miembro del Consejo de Instrucción Pública en 1868 y autor de la Dirección General de Instrucción Pública de la que fue individuo reelecto varias veces hasta 1875.

Hombre brillante, liberal creyente en el progreso, ideología de avanzada en el decimonono, el doctor Carlos de Icaza Arosemena defendió el derecho de la mujer a la educación y promovió una ley para la creación, en 1874, de becas para el “sostenimiento de doce alumnas maestras en la Escuela nacional de mujeres de Panamá”. Solicitó que se estableciera una Escuela de Telegrafía en la capital para formar a personal idóneo en esta nueva tecnología de las comunicaciones que se instaló por primera vez en Panamá-Colón en 1856, siguiendo la línea del ferrocarril, recién inaugurado.

Como médico creó la Junta de Sanidad en 1851 y fue vocal de la misma durante 27 años. También fue médico del Hospital de la Caridad en 1860 del cual actuó como síndico en 1862 y 1865, médico del Hospital de Virulentos en 1863 y del Hospital Militar Nacional en 1864-1865. Estuvo en la Logia masónica Estrella del Pacífico fundada en 1870, organización desde la que combatió los efectos de la peste perniciosa de 1872-73, como parte del reducido elenco médico de la capital, doce solamente en 1876. Fue miembro fundador de la Junta Directiva del Cementerio (hoy Cementerio Amador) en 1868-1870 para sanear la ciudad, especialmente su camposanto, fuente de infecciones fatales.

Político de afiliación liberal fue electo en ocho asambleas legislativas locales en 1851-55, 1856-62, 1864-73 y en 1874-75 cuando la presidió, órgano que nuevamente presidió en 1876, y propuso un proyecto de ley sobre el acueducto público. Carlos de Icaza Arosemena fue diputado en cinco Asambleas Constituyentes panameñas (1856, 1862, 1868, 1870 y 1875) e integró la Convención Nacional Constituyente que se instaló en Bogotá el 1º de enero de 1876. Fue, además, representante en el Congreso colombiano en 1874-1875 y senador en el bienio de 1880-82. Sirvió de munícipe capitalino en 1868 y 1873. También fue secretario de la Gobernación y jefe político encargado cuando sustituyó por poco tiempo al general Tomás Herrera en 1851, año de convulsión política. Fue sustituto del presidente del Estado Soberano en 1868, 1871 y 1874, y encargado de la presidencia en abril de 1871. Fue juez de Hacienda de Panamá en 1850, fiscal del Tribunal del Istmo en 1852-1853, ministro único del Tribunal de Panamá en 1854, procurador general del Estado en 1856 y suplente en 1865 y 1867, ministro de la Corte Superior del Estado de 1857 a 1860, suplente de los magistrados de la Corte Suprema Federal en 1872. Culminó su carrera pública en 1896 al morir como ministro y presidente del Tribunal Superior del distrito judicial de Panamá, pese a que uno de sus primeros períodos como magistrado terminó en 1861. Mientras, fue editor del Boletín Oficial del Estado Soberano de Panamá en 1852-56 y 1868-1869.

Gran burgués capitalista, heredó mucho y también amasó una inmensa fortuna en casas urbanas y latifundios ganaderos alrededor de la capital como Bique, Hato Montaña y Vacamonte, al oeste y, al este, Vista Hermosa y Bermejal. En Antón poseyó 3.500 hectáreas en La Industria, Hatillo y Cangrejal. Viajó a Estados Unidos y a Colombia.

Carlos de Icaza Arosemena casó en Bogotá en 1849 con Eloísa Bonilla Durán (1836-1875), adolescente de Ibagué, con tres hijos sobrevivientes, con notable descendencia hasta hoy. Formó parte de una familia central de la “República de los primos” gestada desde el siglo XVIII.

En 1879 la Asamblea Legislativa del Estado Soberano de Panamá lo distinguió por servicios brindados durante cuarenta años en los ramos de beneficencia, legislativo, ejecutivo, judicial y administrativos. Por ello, declaró al doctor Carlos Icaza Arosemena, “buen ciudadano”, el título civil más elevado otorgado a un istmeño que siguió los pasos de su extraordinario padre. Su fenomenal trayectoria simboliza la riqueza política y social, institucional, del Panamá Colombiano.

Biografía más completa en Omar Jaén Suárez, Migraciones y Redes Internacionales, Colombia, 2021.

*E autor es geógrafo, historiador, presidente de la Academia de la Historia de Panamá,
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