Uno de los puntos clave mencionados fue la interacción de la APA con otras carteras del Estado para garantizar que los procedimientos se realicen en regla...
- 17/03/2026 00:00
Cómo logró Panamá recibir las tierras de la zona del canal mediante los Tratados Torrijos-Carter
El 1º de octubre de 1979, al entrar en vigor los Tratados Torrijos-Carter, desapareció el enclave extranjero llamado Zona del Canal y se produjo la reversión a pleno control panameño de 106. 700 hectáreas de tierras, aguas lacustres y mar jurisdiccional que representaban el 64 % de ese territorio. Incluían 1,461 hectáreas de tierras urbanizadas y aledañas a las ciudades de Panamá y Colón, además de los puertos de Balboa y Cristóbal, y el Ferrocarril de Panamá. Se pactaron las reversiones de los terrenos remanentes, incluidas las bases militares, durante 21 años hasta el 31 de diciembre de 1999, cuando expiraba el Tratado del Canal de Panamá y se transfería el mismo canal.
¿Como se logró? Gracias a una negociación rigurosa y profesional, con suficiente apoyo político. A finales de 1974 se estableció un grupo de trabajo especializado en Panamá que se llamaría “Comisión de Tierras y Aguas y Administración del Canal”. Estaría conformado por diplomáticos y expertos calificados en una materia de cierta complejidad técnica. El arquitecto y planificador Edwin Fábrega Velarde fue designado por el general Omar Torrijos (jefe de Gobierno y de la negociación bilateral) para que lo coordinase. Se añadieron el geógrafo-historiador y diplomático Omar Jaén Suárez y el ingeniero y planificador Augusto Zambrano. A principios de abril de 1975, se incorporó el economista Flavio Velásquez. A finales de ese año, se integró el ingeniero Arnoldo Cano Arosemena.
Al principio, el grupo estadounidense estaba compuesto por el diplomático del Departamento de Estado, jefe del “Panamá Desk” Morey Bell, y por John Blacken, consejero político de la Embajada de Estados Unidos en Panamá, con el apoyo de expertos militares del Comando Sur. En 1975, fueron sustituidos por el general retirado Welborn Dolvin y los coroneles Lawrence Jackley y Robert Duker como principales interlocutores de los panameños.
El equipo panameño se presentó a la mesa de negociación mejor preparado, diría más tarde William Jorden, embajador de Estados Unidos en Panamá en ese momento, en referencia al trabajo de un equipo más numeroso y completo que mantenía un bajo perfil, puesto que no había ninguna necesidad política que exigiera su exposición pública para tratar de vender, ante grupos de opinión recalcitrantes, una decisión que pudiera ser cuestionada, como sucedió con otras materias de la negociación -defensa y neutralidad, principalmente-.
La mesa bilateral de tierras y aguas actuó siempre desde el principio de manera muy formal: se presentaban posiciones por escrito y cuando fuera necesario se incluían mapas; las exposiciones de los negociadores eran en español por parte de los panameños y en inglés, de los estadounidenses, y había traducción simultánea. Al contrario de lo que sucedió en otras mesas de negociación, en las cuales los negociadores panameños no levantaban actas por instrucciones expresas del general Torrijos (aparentemente para evitar protagonismos históricos), en la mesa de tierras y aguas y administración del Canal, ambos equipos de negociación acordaron levantar actas conjuntas de las conversaciones en español e inglés. Sus trabajos se realizaron tanto en la ciudad de Panamá como en Contadora, y también en Washington (siempre en el Pentágono).
¿Cuál fue el resultado objetivo? En agosto de 1974, los analistas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) hicieron una predicción sobre el resultado de las negociaciones entre Panamá y Estados Unidos relativas al Canal interoceánico, a partir del Anuncio Conjunto Tack-Kissinger de febrero de ese año. Mediante un sofisticado método de investigación, identificaron los diez temas más importantes de la negociación bilateral para traducirlos en términos cuantitativos susceptibles de un análisis matemático y una expresión gráfica. En varios escenarios utilizados de acuerdo con la llamada curva óptima de Pareto, en el “Joint Maximum Agreement” se llegaría al óptimo con los resultados siguientes en el Tratado sobre el Canal de Panamá si se hubiera acordado en ese momento: duración, 25 años; compensación a Panamá, 96 millones de dólares; jurisdicción temporal de Estados Unidos, 5 años; 100 % de derechos de defensa para Estados Unidos que obtendría, además, 55 % en la cuestión de tierras y aguas. En diez temas se sumaba un total de 140 puntos de provecho mutuo, en el más alto de los escenarios considerados, suma que contemplaba un logro de 68% para Panamá y 72 % para Estados Unidos. Tres años después y tras las más diversas vicisitudes tanto en la negociación como en la ratificación de los nuevos pactos, se llegó a un resultado bastante cercano a la predicción, tal como aparece registrado en los textos de los acuerdos alcanzados en agosto de 1977.
Sin embargo, se logró más para Panamá en el asunto de tierras y aguas (64 %) y en el de jurisdicción temporal (30 meses) aunque un poco menos en el de compensación (80 millones de dólares al año). La suma del resultado final de los diez temas considerados en la negociación arrojó un monto que revelaría, a la entrada en vigor de los pactos en 1979, una situación más equilibrada entre los dos países; ambos obtuvieron una satisfacción elevada sin llegar al máximo ideal.
De tal forma se revela el éxito del equipo panameño de Tierras y Aguas y Administración del Canal en las negociaciones de los Tratados Torrijos-Carter, cuyos miembros lograron lo máximo esperado según los analistas estadounidenses mencionados. Es, en síntesis, uno de los aspectos menos conocidos, aunque de los más relevantes, de unas negociaciones que concluyeron de manera exitosa en septiembre de 1977 con la firma de los Tratados Torrijos-Carter.
Información completa en Omar Jaén Suárez, Las Negociaciones de los Tratados Torrijos-Carter 1970-1979, ACP, dos tomos, Panamá, 2005.