• 08/12/2015 01:01

Otro condenado

‘Hoy, aún tenemos resabios de la impunidad para diputados, magistrados, presidente. Pero, ..., esto cambiará a corto plazo'

Ya teníamos a Ignacio Fábrega condenado a 60 meses de cárcel por el caso Financial Pacific, ahora tenemos a Gustavo Pérez De la Ossa condenado a 64 meses, y con él se inicia el largo camino de los encausados que eventualmente irán a parar a la cárcel por los delitos cometidos en la última administración. Cierto que el pez mayor no ha sido aún juzgado, pero igualmente es cierto que eso no evita que muchos de sus colaboradores queden encarcelados en los próximos meses. Los cinco años de Martinelli serán conocidos como la página negra escrita en la historia del país, página repleta de actos de corrupción, con o sin el conocimiento del presidente.

Yo dudo que Martinelli supiera los montos que logró amasar Guardia Jaén, no lo hubiese permitido. Millones fueron y vinieron, pero dudo que él personalmente lo hubiese sabido todo. Primero porque le hubiese quitado una parte importante; segundo porque nadie, así es, nadie, puede llevarse más que el presidente, esa es una regla universal.

Los panameños hemos esperado pacientemente que se haga justicia, lo que trascendió de los robos al Estado escandalizó al más liberal de los panameños. Nunca pensamos ni calculamos cuánto pudieron haber robado. Pero allí están las mansiones, las casas de playa, los yates, helicópteros, fincas de ganado y caballos, etc. Solo vimos cifras frías del aumento de la deuda pública, de 11 000 a 23 000 millones de dólares. ¿Cuánto fue obra? ¿Cuánto quedó en bolsillos de funcionarios?

Hoy queremos verlos presos, pagando años de cárcel, aunque mantengan su dinero mal habido y lo disfruten al terminar de pagar su cuenta a la sociedad. Pero, eso sí, queremos que todo sea en justicia. En lo personal, no creo justo castigar a Gustavo Pérez por una colección de armas sin capacidad de fuego, armas de colección, muchas de las cuales heredó de la colección de su padre y hermano nuestro Gustavo A. Pérez. No sé las otras acusaciones, pero esa no tenía fundamento. Tuvo la mala suerte de que lo juzgaron primero, en medio del deseo de ver condenas del pueblo. Yo quisiera pensar que de aquí en adelante, cuando sean más los condenados, a los funcionarios actuales y futuros no les cruce por la mente delinquir.

El país tiene una oportunidad de adecentarse, tiene que haber temor a la ley, respeto a la ley. Hoy hasta nuestros dirigentes de fútbol están siendo acusados por nada más y nada menos que el FBI de USA. Nuestra juventud está siendo guiada hacia una vida mejor, honrada, lejos de las pandillas, pero el ejemplo que leen y ven de los mayores está totalmente contrario a lo que le predicamos.

Es importante que la justicia no pare, que no haga altos ni tenga contemplaciones, juzguemos a todos los encausados y condenemos a los culpables. Si se llevaron 1000 o 3000 millones, que paguen en la cárcel por su culpa. Que no sea persecución política, no demos la impresión de venganza, que sea legítima justicia aplicada sin distingo de clases.

Yo conozco a la mayoría de los encausados. Nunca sabré qué tanto sabían ellos de lo que estaba sucediendo a su alrededor. Quizá su negocio no sumaba mucho, pero ¿el vecino?, ¿y la suma de todos? El Estado se convirtió por cinco años en una piñata donde solo la apaleaban los invitados y las pastillas eran para unos pocos. Pero la fiesta terminó y ahora hay que responder. La ignorancia no exime del castigo, el arrepentimiento no borra la culpa.

Cuando el último sea juzgado, condenado o liberado, pasaremos la página como país, satisfechos de que hemos hecho lo correcto, limpiar el país, arrestar a los corruptos y comenzar una nueva era, sin bochinches, sin acusaciones temerarias de persecución ni falsas acusaciones de corrupción, sino confiando en nuestro sistema judicial.

Decía Nino Chiari que solo la certeza del castigo garantiza la honestidad, y si algo teníamos en nuestro país era la certeza de la impunidad. Hoy, aún tenemos resabios de la impunidad para diputados, magistrados, presidente. Pero, estoy seguro, esto cambiará a corto plazo. El pueblo ya no acepta estas cosas, ya clama por justicia igual para todos. Mañana, cuando los delincuentes de cuello blanco estén tan presos como los hijos de la cocinera, todo cambiará.

Y será en ese futuro cercano cuando tendremos que reconocer el rol histórico del presidente Varela, la procuradora Porcel, los fiscales y magistrados de la Corte. Y, orgullosos, seguiremos viviendo en nuestro Panamá soberano, democrático y justo.

ANALISTA POLÍTICO.

==========

‘Mañana, cuando los delincuentes de cuello blanco estén tan presos como los hijos de la cocinera, todo cambiará'

Lo Nuevo