• 08/09/2026 00:00

Cumplimos 49 años de la firma de los Tratados Torrijos-Carter

No imaginaba hace 49 años tener la suerte de poder escribir estas líneas hoy, antes de conmemorar pronto medio siglo de la firma de los dos Tratados Torrijos-Carter: el Tratado del Canal de Panamá y el Tratado Concerniente a la Neutralidad Permanente del Canal y al Funcionamiento del Canal de Panamá. Recuerdo cuando estaba en el Salón de las Américas de la OEA, en Washington, en esa ceremonia protagonizada por el general Omar Torrijos (1929-1981) y el presidente Jimmy Carter (1924-2024), la mayoría de quienes participamos de manera sistemática, desde 1974, en el tramo final de esas difíciles negociaciones bilaterales cuyo resultado fue la solución del problema existencial de la República de Panamá.

Acompañábamos al general Torrijos: el conegociador Aristides Royo, Nicolás Ardito Barletta, Adolfo Ahumada, Omar Jaén Suárez, y los colegas ya desaparecidos: Edwin Fábrega Velarde (1929-1983), Augusto Zambrano (1933-2017), Arnoldo Cano (1943-2000), Flavio Vélasquez (1939-2018), Diógenes de la Rosa (1904-1998), Carlos Alfredo López Guevara (1927-2008) y Rómulo Escobar Bethancourt (1927-1995), jefe negociador desde febrero de 1977. Recordamos con respeto a los otros jefes negociadores de esa etapa (1974-1977) que actuaron con patriotismo e inteligencia: el primero, Juan Antonio Tack (1934-2011), y, luego, Aquilino Boyd (1921-2004).

Ante representantes de veintisiete naciones del hemisferio, con dieciocho presidentes y primeros ministros, un vicepresidente y tres cancilleres, Omar Torrijos Herrera y Jimmy Carter firmaron a las 7:35 de la noche del 7 de septiembre de 1977 los tratados que llevarían sus nombres. Solos, Jimmy Carter y Rosalyn, en la salita de espera antes de entrar al gran salón de la Unión Panamericana, recibieron el agradecimiento emocionado de Omar Torrijos quien, junto a su esposa Raquel, prorrumpió en sollozos. El modesto muchacho de Santiago de Veraguas, el oficial de policía por circunstancias del destino convertido en dirigente de un país afortunadamente estabilizado y que gozaba de amplio respaldo internacional se aprestaba a entrar, en los próximos minutos, por la puerta ancha de la historia de Panamá y del continente americano, en el acto cimero, el mejor de su régimen militar.

Abrió el evento el breve discurso de Alejandro Orfila (1925-2021), secretario general de la OEA, quien dijo: “los acuerdos a los que llegan los gobiernos de Panamá y Estados Unidos significan el comienzo de una nueva era en las relaciones interamericanas”, al menos para nosotros.

Jimmy Carter afirmó enseguida que los tratados que iban a firmar “representan el compromiso de los Estados Unidos para con la creencia de que la justicia y no la fuerza debe ser la base de nuestra conducta con todas las naciones del mundo”, el credo fundamental de su política exterior, y que “según estos acuerdos, Panamá desempeñará un papel cada vez más importante en la operación y defensa del canal en los próximos veintitrés años. Después, Estados Unidos continuará teniendo el derecho de repeler cualquier amenaza a la neutralidad del canal”. Finalmente, invitó a los miembros de la ONU a adherirse al Tratado de Neutralidad Permanente del Canal cuyo protocolo quedó depositado en la sede de la OEA, pacto que es ahora un escudo para frenar delirantes apetitos imperiales.

Omar Torrijos cerró la corta ceremonia haciendo un breve recuento histórico desde la Convención del Canal Ístmico de 1903 y su ejecución y reconociendo que “América Latina nos ha acompañado en forma leal y desinteresada”. Continuó aplaudiendo a Carter por “enarbolar la moralidad como bandera” en las relaciones entre los dos países y recordándole que los tratados que iban a firmar “no cuentan con el total consenso” en Panamá porque durante veintitrés años permanecen “bases militares... Y porque estamos pactando un tratado de neutralidad que nos coloca bajo el paraguas defensivo del Pentágono, pacto éste que, de no ser administrado juiciosamente por las futuras generaciones, puede convertirse en un instrumento de permanente intervención”. Soslayó así la posición global de una creciente oposición interna que utilizó también esta frase para combatir los tratados porque lo hacía contra el régimen militar. Expresión de Torrijos que se refería a la responsabilidad del garante más poderoso del Tratado de Neutralidad para enfrentar las amenazas estratégicas al Canal, mientras que las amenazas locales las manejaría mejor Panamá, como ha sucedido.

Omar Torrijos, en el momento cumbre de su carrera política, recordó a los senadores de Estados Unidos la célebre cita de Lincoln “un estadista es aquel que piensa en las futuras generaciones y un político es aquel que piensa en las próximas elecciones”. Era una referencia augural a la ordalía que sufrirían en el Capitolio ambos pactos muy impopulares en la opinión pública estadounidense, durante los meses siguientes hasta su ratificación por el Senado, en marzo-abril de 1978, para su entrada en vigor el 1 de octubre de 1979.

Ese día se abrogó la Convención del Canal Ístmico de 1903, desapareció la Zona del Canal, comenzó una compensación económica de $1.803 millones en 21 años, revirtió a la propiedad de Panamá 64% de las tierras y aguas de la antigua colonia zoneíta e inició un calendario de reversión del resto durante la vida del Tratado. Logramos, finalmente, que el mismo Canal, bajo una administración conjunta, se transfiriera a Panamá el 31 de diciembre de 1999. Desapareció de partida la quinta frontera jurisdiccional extranjera que lo partía en dos y Panamá recobró su plena dignidad de Estado soberano.

Al regresar a Panamá los negociadores con Torrijos y algunos de sus colaboradores cercanos en el avión presidencial, ya soñábamos... ¡con ese final feliz!

Sobre el tema ver, de Omar Jaén Suárez, Las Negociaciones de los Tratados Torrijos-Carter 1970-1979, 2 volúmenes, Panamá, 2005.

* El autor es geógrafo, historiador, negociador de los Tratados Torrijos-Carter
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