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- 04/11/2026 22:52
Del 3 de noviembre de 1903 a la segunda República: 31 de diciembre de 1999
En el Tratado del Canal de 1977, tal como lo expone el texto: “Los Tratados del Canal de Panamá”, segunda edición 1980, patrocinado por el presidente Arístides Royo e impreso por entidades estatales como el Banco Nacional, la Caja de Ahorros y otros, además de los textos “Relaciones entre Panamá y Estados Unidos”, de Celestino Arauz y Patricia Pizzurno, así como el ensayo histórico: “En defensa del Tres de Noviembre”, de Fernando Aparicio, me permitiré resaltar consideraciones muy importantes.
El 18 de noviembre de 1903, luego del acto político de la Separación de Panamá de Colombia, suscitada el 3 de noviembre de 1903, se firma el Tratado Hay-Bunau Varilla, también conocido como: “La Convención del Canal Ístmico”. En tal tratado, nuestra recién formada República de Panamá, otorga el canal interoceánico a perpetuidad. En una negociación totalmente adversa a los intereses del pueblo de Panamá, aun así en mi opinión no había otras opciones, tal como menciona Fernando Aparicio”:... no es posible admitir que todo el pueblo tanto de la ciudad como el interior, que se lanzó a respaldar el movimiento independentista (1903) el 3, 4 y de noviembre... estaba avalando la intervención o pensando en los beneficios que obtendría los Estados Unidos, y aprovecharon la coyuntura para crear el país que anhelaban...”, página 26.
La República, el Estado panameño nace ya mediatizado, y desde ese momento, se inició una “lucha generacional”, por rescatar la soberanía de la nueva República, comprometida tanto en el tratado como en la misma primera Constitución Política de 1904 en su artículo 136, que se encontraba precisamente en el título XV, Disposiciones Generales, donde dice: “El gobierno de los Estados Unidos de América podrá intervenir en cualquier punto de la República de Panamá para restablecer la paz pública y el orden constitucional... con la obligación de garantizar la independencia y soberanía de la República”. Esta es la primera república, mediatizada, e imperfecta la de 1903.
Pero alimentó el anhelo de ser una nación libre y soberana, y eso lo entendió y lo practicó la generación nacida entre finales del siglo XIX e inicios del siglo XX. Inclusive, ya en la década de 1910, abjuraban de las decisiones tomadas, al señalar que ellos no habían firmado tal tratado. De ahí la frase con la que también se conoce en Panamá a la Convención Ístmica: “el tratado que ningún panameño firmó”. Esta es la primera república, mediatizada e imperfecta, la de 1903.
Se sostuvo la lucha por la soberanía y que dejásemos ser un ”protectorado” ideas políticas defendidas desde Gaspar Octavio Hernández, Ricardo Miró y el resto de la intelectualidad panameña de la época, hablamos de 1910 hacia adelante. Luego, van surgiendo las agrupaciones políticas, como Acción Comunal, que influyó notablemente por el rechazo del tratado Kellog-Alfaro que atacaba entre cosas nuestra neutralidad. El también presidente Harmodio Arias, en 1934, mantuvo una actitud firme ante las exigencias estadounidenses.
No fue hasta 1941 que la segunda Constitución Política impulsada por el Dr. Arnulfo Arias eliminase el oprobioso artículo 136. Artículo que facultaba a pedir intervenciones estadounidenses y que los Estados Unidos intervinieran sin más excusa. Ese fue un gran logro que requirió mucho valor político, más aún cuando Estados Unidos estaba próximo a entrar en la SGM.
Los movimientos estudiantiles, sustentado por la creación de nuestra propia Universidad creada por Harmodio Arias y dirigida atinadamente y patrióticamente por el Dr. Octavio Méndez Pereira, llevó a una serie de nuevas gestas, como “Siembra de Banderas”. ”Operación Soberanía” que conllevó a entre muchas situaciones a la firma del Acuerdo Chiari- Kennedy, que fue la causa directa de los acontecimientos del 9 de enero de 1964. Hazaña digna dirigida por los valientes estudiantes y el pueblo panameño, íntegramente, generación estudiantil que se inmoló en el ara de la libertad y la soberanía patria.
Toda esta lucha generacional conllevó de forma definitiva a obligar a Estados Unidos a negociar con nuestra Patria un tratado más equilibrado, no justo, y se llegó a los Tratados Torrijos – Carter en 1977, en donde se acordó, derogar, en el primer artículo (1), la Convención del Canal Ístmico, según consta en los tratados edición impresa, página 6.
Así mismo los tratados lograron que al mediodía del 31 de diciembre de 1999, el Canal interoceánico pasaba enteramente a la República de Panamá. Y, entonces, nace la Segunda República, aquella que derribaba de forma total y para siempre “la quinta frontera”, surgiendo del mar de las dudas, de las intervenciones y gesta heroicas del pueblo de Panamá y de los acuerdos oprobiosos que atentaron contra la entera soberanía panameña, surge la Segunda República, como Atenea brillante y con escudo, el escudo del tratado de Neutralidad, Panamá estaba más que lista para retomar por siempre su libertad política y su soberanía.
Fue 1999 el fin de una era, la era de una República de un Estado mediatizado y nos llevó a una nueva República, es decir la segunda; nacida en 1999, antes de finalizar el siglo XX.
Hoy estamos obligados a mirar hacia adelante, sin olvidar a nuestros héroes, y sobre todo a nuestro pueblo, recordando que pocos estados políticos pueden tener un proceso de segunda república, solo un hecho muy definitivo que en nuestro caso significó la total independencia de otra nación, lo que se imaginó todo el pueblo de Panamá en un 3 de noviembre de 1903.
¡Que viva la Patria!
Salud compatriotas.