Las cifras forman parte de las proyecciones de la cartera agropecuaria del Banco Nacional de Panamá, donde existen unos 5,400 productores activos. El banco...
Panamá enfrenta un desafío estructural en la inclusión de personas con discapacidad, con el 18 % de su población (alrededor de 781.000 personas), según la ENDIS-2 presentada en 2025. A pesar de avances institucionales como los del IPHE, persisten brechas de inclusión, empleo y accesibilidad que cuestionan si el Estado ha saldado esta deuda social.
La Segunda Encuesta Nacional de Discapacidad (ENDIS-2) revela que uno de cada seis panameños vive con discapacidad, con mayor prevalencia en mujeres (58.4 %) y áreas urbanas (67 %). El IPHE atiende a unos 18.379 estudiantes en 21 sedes y 458 centros, con 72 % en escuelas regulares, pero hay que tener en cuenta que esta entidad los atiende dentro de un rango que abarca desde recién nacidos, a través de sus estimuladores tempranos, hasta los 18 años que culminan el ciclo escolar.
Tras culminar el ciclo escolar a los 18 años, los egresados enfrentan una transición crítica hacia la adultez, marcada por formación vocacional, becas educativas y esfuerzos de inserción laboral, pero limitada por el desempleo y la falta de apoyo integral.
El IPHE ha fortalecido la educación inclusiva con capacitaciones a más de 1.200 docentes en 2026, alineado al ODS 4. Iniciativas como el Plan Nacional de Accesibilidad Universal (2022-2032), además, de esfuerzos del Mitradel, a través de ferias para promover empleos focalizados a esta población; mientras ENDIS-2 salda deudas informativas de 19 años para políticas focalizadas.
El IPHE prepara a sus estudiantes con 13 Carreras Técnicas Intermedias (CTI) en áreas como apariencia personal, madera, textiles y alimentación, graduando a cientos anualmente, con competencias para la vida independiente. Cerca del egreso, el Departamento de Consejería en Rehabilitación ofrece orientación laboral en alianza con Mitradel, Inadeh, Ampyme y empresas privadas.
El Ifarhu abrió en enero 2026 la convocatoria de becas para estudiantes con discapacidad, cubriendo desde primaria a doctorado en universidades oficiales, requiriendo diagnóstico médico, carné de Sennadis o certificaciones de especialistas. Programas como el Centro de Rehabilitación Integral para personas Adultas (para discapacidad visual) permiten educación continua sin límite de edad.
Educativamente, las barreras persisten a través de una sensibilización insuficiente. Laboralmente, la pandemia eliminó puestos accesibles, con brechas digitales y desconocimiento y evasión de la cuota del 2 % en empresas; con tan solo 225 contrataciones vía Mitradel recientemente. Es decir, la “Accesibilidad Universal” avanza lento, pese a la Convención ratificada.
Sí, es una deuda pendiente: datos actualizados como ENDIS-2 y esfuerzos del IPHE son pasos, pero sin inversión en empleo digno, entornos accesibles y formación masiva, Panamá no termina de cumplir la inclusión plena. El país diverso debe convertir estadísticas en oportunidades equitativas.