• 31/03/2026 00:00

Distorsión mediática, manipulación de masas y el destino de la sociedad

Nos enfrentamos a una evolución en los medios de comunicación y en un desarrollo que se traduce en un efecto nefasto en la sociedad que queremos. Es una etapa crucial que impone nuevos modelos, que nos obliga a preocuparnos en el futuro.

La manipulación mediática es un concepto en el debate público sobre las malas prácticas informativas en los medios de comunicación y ahora en las redes sociales, pero esas malas prácticas no son una novedad en la historia del periodismo mundial.

En nuestros sistemas políticos democráticos hay límites de esa “libertad de opinar”, y sobre todo en las democracias en las que no existe una regulación sobre el ejercicio periodístico es en donde se genera hoy en día mayor desorden, en las que esas situaciones sirven para que elementos políticos anárquicos operen de forma inmediata para contrarrestar esfuerzos oficiales, que ante la carencia de estrategias comunicacionales diseñadas de manera científica por profesionales idóneos, sacan provecho de estas falencias.

Por otro lado, el tema de la comunicación en estos tiempos es un asunto de seguridad nacional e internacional. Amenaza la vida tal como la conocemos. Amenaza la estabilidad y la seguridad social. Lo sorprendente de este fenómeno es que algunos medios ávidos de “la primicia” en aras de circular información sin una confirmación de fuentes confiables se levantan banderas exigiendo libertad de expresión, con consecuencias de un exagerado libertinaje que exime de responsabilidades por los daños que cause.

Para algunos estudiosos, publicaciones deficientes, erradas o confusas transgreden los procesos educativos y el concepto de vida de las capas más desventajadas por la falta de claridad y baja calidad de la información que circula en el entorno mediático, así como la manipulación para la consecución de un fin pero que concluyen en una distorsión de la realidad de una sociedad degradando con ello el bagaje cultural. Los avances tecnológicos y el desarrollo social se confunden. La mal llamada “sociedad de la información” que no es más que una “ sociedad de la desinformación” y de la confusión.

Es fundamental aplicar herramientas de comunicación formales en caso como estos para informar de manera efectiva a la población, para que los asociados apoyen el cumplimiento de las medidas de seguridad establecidas por el Gobierno que más que nada combate con prevención.

Estas personas exageran su entendimiento de los problemas mientras subestiman su complejidad. Se dan cuenta que los más incompetentes en determinada área del conocimiento tienden a sobreestimar sus propias capacidades hasta el punto de creer saber más que los propios expertos, fenómeno conocido como el efecto Dunning-Kruger.

La sociedad es demasiado crítica, pero no tiene mucho conocimiento. Lo bueno es que tanto personas como redes sociales están medidas para enfrentar el resultado de estas opiniones deficientes de fundamento: fake news .

Un fenómeno recurrente es la relación de la manipulación mediática con algunos de los hechos que más han caracterizado las formas de control, desfiguración y manipulación política de la información, a través de la censura y la mentira, logrando efectos deseados en el público-objetivo.

Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué?: “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese una edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionalidad, ella tendrá con cierta posibilidad, a una respuesta o reacción de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”).

La esencia de la manipulación informativa radica en el control de las ideas. Por una parte, lo que se repite hasta la saciedad cala entre el público y se convierte en verdad absoluta, aunque no lo sea. Ya decía Joseph Goebbels, el artífice de la Propaganda Nazi, que “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”.

Por otra parte, de lo que no se habla en los medios de comunicación, sencillamente no existe, queda fuera del debate de las ideas y desaparece del espacio público. Esto hace que los medios con mayor difusión detecten el llamado “ monopolio de ideas”, pues la sociedad solo trata aquellos temas que son noticias en los medios.

Pero contrario a la cita de Goebbels, Abraham Lincoln parafraseo sobre la mentira hecha verdad: “Se puede engañar a todos en alguna ocasión, incluso se puede engañar a muchos durante algún tiempo, pero no se puede engañar siempre a todo el mundo”.

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