Con un consumo per cápita de hasta 400 litros diarios —el más alto de la región—, Panamá enfrenta una crisis de eficiencia donde la mitad del agua procesada...
- 04/09/2012 02:00
Desarrollo económico no es suficiente
L legó a mis manos un informe sobre Panamá bajo el título ‘Desarrollo Económico no es suficiente’, de International Social Watch, una red internacional de organizaciones ciudadanas con sede en Montevideo, enfrascadas en la lucha por erradicar pobreza y sus causas, acabar con todas las formas de racismo y discriminación para garantizar una equitativa distribución de riqueza y el logro de los derechos humanos. Social Watch declara su compromiso con la paz, justicia económica, social, ambiental y de género, con énfasis en el derecho de las personas a no ser pobres. Loables propósitos, sin duda.
En su artículo Social Watch establece el principio de que desarrollo económico por sí solo no es suficiente, debe ir acompañado por desarrollo social. Una premisa muy acertada para nuestro país, como lo demuestra nuestra realidad social. Como lo reconoce Social Watch, nuestro país muestra un crecimiento económico envidiable, marca hitos en la Región, pero ‘que no ha llevado a los panameños a un mejor ejercicio de nuestros derechos, como tampoco a ser libres de llevar vidas decentes y plenas de satisfacción’. Tampoco ha resultado en políticas efectivas para reducir pobreza, preservar, proteger el ambiente y equidad de género. Esa bonanza económica, de que tanto nos vanagloriamos, no se filtra al grueso de la población, ya que Panamá muestra una de las peores distribuciones de riqueza a nivel global. Solo un porcentaje relativamente pequeño de los panameños disfruta del bienestar económico.
Desde el 2009, continua indicando Social Watch, nuestro gobierno ha cometido serios errores en sus políticas que han ‘lesionado la gobernabilidad, disturbado a la población y creado un clima de tensión en el país’. Social Watch establece que para ‘lograr un modelo de desarrollo sostenible, el Gobierno deberá diseñar e implementar mejores políticas y aumentar la inversión social de tal manera para resolver los niveles alarmantes de desigualdad que existen en el país’. Un diagnóstico de nuestra realidad social que ningún panameño puede ignorar o rebatir. Este Gobierno tomó un derrotero equivocado, violando el mandato de sus electores, inspirado más por avaricia y lucro, que por el bienestar de las mayorías y no veo posibilidades de que siga los consejos de Social Watch, que solo repite lo que los ciudadanos hemos estado exigiendo. Además, si un milagro hiciera realidad un cambio de actitud, no le queda tiempo, porque sus días de logros están contados.
Al escoger desarrollo en obras civiles sobre inversión social, el gobierno ha fallado en todos los campos de desarrollo social; salud, educación, seguridad social, seguridad personal, alimentación, acceso a agua potable, transporte, recolección de basura y sano esparcimiento. Además, ha contribuido a agravar la crisis social con el clientelismo político y medidas populistas, como son la dependencia de la población en subsidios y fomento de los juegos de azar, lotería, casinos, salas de juego y máquinas traga monedas, ‘chinga’ en mejores términos.
Para muestra un botón, recientemente se reveló que los juegos de azar produjeron ingresos de casi B/1000 millones en la primera mitad del año, representando un 31% de aumento comparado con el año anterior; una cifra que anualizada se acerca a lo que Panamá recibía en Inversión Directa Extranjera hace un par de años. Lo más lamentable es que recuerdo un análisis publicado el año pasado que demostraba que el 85% de los ingresos de los casinos provenían de panameños. Estoy seguro que sigue igual o peor.
Social Watch menciona otras situaciones de riesgo social como son el deterioro de nuestros recursos naturales, el difícil o carestía de acceso a agua potable de número significativo de la población, pobreza y desigualdad de género.
Al final debemos admitir que nada de lo que dice Social Watch nos es desconocido a los panameños. Aun así es una situación preocupante, pues parece que a los extranjeros le causa nuestro deterioro social más conmoción que a nosotros. Continuamos sufriendo de anestesia social.
El gobierno se hace de odios sordos y sigue gastando dinero como si nada, porque está en plena campaña política y necesita mantener su clientela leal a punta de billete. Situación que lo demuestra el hecho de que, pese a que los ingresos del Estado crecen a niveles significativos, los gastos crecen a una velocidad aún mayor y es un hecho público que el Gobierno está en aprietos para cubrir esa brecha y, como carece de disciplina de control de gastos, recurrirá a préstamos o nuevos impuestos o cobro anticipado de impuestos con cambios al sistema de cálculo fiscal, como lo está haciendo. La cuestión es buscar billete donde sea, menos cortarle los fondos a la clientela política, situación que, por fuerza, se pondrá peor a la medida de que se acercan la elecciones.
BANQUERO Y EXDIPLOMÁTICO.