• 20/05/2026 00:00

El MINSA se sinceró: “Los impuestos al tabaco no están ayudando a disminuir el consumo”

Esta no es una noticia falsa. Este título es veraz. Así como lo lee, lo dijo la representante del Ministerio de Salud (MINSA), la doctora Reina Roa, durante el primer debate del proyecto de ley que busca eliminar el “impuesto rosa” en productos de higiene femenina, a finales de abril pasado.

Si ya es sorprendente que el MINSA se oponga a una iniciativa legislativa que pretende subir impuestos a cigarrillos y otros productos de tabaco o nicotina para reducirle el impuesto de ventas a las toallas sanitarias, más sorprendentes fueron algunos de los argumentos utilizados por su representante.

Por ejemplo, la doctora Roa dijo ante los diputados de la Comisión de Economía y Finanzas de la Asamblea Nacional que, “definitivamente, en estos momentos, los impuestos al tabaco no nos están ayudando a disminuir el consumo de productos de tabaco, que es la finalidad que se tiene”.

No obstante, minutos después la representante del MINSA también dijo que, gracias al aumento de impuestos en 2009, el fumado en Panamá pasó del 9,5% al 5%. ¿Cómo se entiende esta aparente contradicción? Ambas afirmaciones son, en realidad, verdades a medias, que ocultan una verdad incómoda.

Lo cierto es que los impuestos ayudan... hasta cierto punto. Es irrefutable que los primeros años de la ley antitabaco panameña ayudaron a reducir el consumo y colocar al país entre los de menor tabaquismo en el mundo, pero después se entró en una meseta y la caída se ha debilitado en los últimos años.

Los impuestos ayudaron, pero no son la única política pública posible, como tampoco lo son los intentos de prohibición de nuevos productos de nicotina o tabaco, que ha sido el foco del MINSA en los últimos años y que es la razón por la que en el fondo se opone a rebajarle el impuesto a los productos menstruales.

La devoción del MINSA por atiborrar de impuestos los productos de tabaco (aunque ya no ayuden a bajar la prevalencia del fumado) o prohibir alternativas al cigarrillo que pueden ayudar a fumadores a dejar de fumar tiene muchos efectos colaterales, y uno de los más evidentes es el comercio ilícito.

Panamá es uno de los países con mayor incidencia de contrabando de cigarrillos en el mundo. Aproximadamente 9 de cada 10 cigarrillos son ilegales, y además a Panamá llegan y desde Panamá salen millones de cigarrillos ilegales que se consumen en otros países de la región.

Este es el resultado de que las únicas medidas de control de tabaco sean subidas de impuestos desproporcionadas o regulaciones poco balanceadas, sin que haya un debido control en las calles.

Más revelador es que, según datos del propio MINSA, la prohibición de vapeadores o cigarrillos electrónicos no cumplió su cometido de reducir el consumo de estos productos entre menores de edad, pues el vapeo juvenil pasó del 6,4% en 2017 al 8,5% en 2023, cuando estos productos estaban prohibidos.

En 2024 la Corte Suprema declaró esta prohibición inconstitucional, pero todavía en los poderes públicos hay quien cree que la mejor solución es volverlos a prohibir, en lugar de regularlos adecuadamente y que, para empezar, paguen impuestos como corresponde.

El proyecto de ley que busca eliminar el “impuesto rosa” es una medida loable que representa un avance en dos frentes: por un lado, se exoneran los productos menstruales, y por otro lado, se aumentan los impuestos a productos de tabaco o nicotina, algunos que actualmente no tienen carga impositiva.

¿Quién podría oponerse a eso? Tal como se vio en el primer debate de esta iniciativa, el MINSA no está completamente de acuerdo, no por razones que representen los intereses de la población femenina que se verá beneficiada con esta potencial ley, sino por un dogmatismo en temas de tabaco y nicotina que induce a sus autoridades a errores y contradicciones.

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