• 05/11/2026 00:00

Empleo después del terremoto, otra columna por levantar

El sismo del 9 de octubre de 2026 no solo sacudió la infraestructura del interior del país; dejó al descubierto la fragilidad socioeconómica sobre la que se sostienen miles de familias en Herrera, Los Santos y Veraguas. Tras evaluar los daños en techos y paredes, la mirada debe enfocarse, con la misma urgencia, en el impacto en el sustento diario: el empleo y la dinamización productiva local.

En estas provincias, la dinámica económica formal no depende de grandes conglomerados industriales, sino principalmente del comercio al por menor, los servicios y el turismo regional. Almacenes, abarroterías y fondas, junto a la cadena turística, como hoteles, restaurantes y transportistas en zonas como Pedasí o Tonosí, constituyen el verdadero motor laboral privado y formal de la región, por ende, si estos negocios se detienen, la paralización socioeconómica resultará inmediata. Si bien la legislación laboral panameña contempla figuras de suspensión de contratos ante situaciones de fuerza mayor, mecanismos similares a los aplicados durante la pandemia, depender de este recurso tendría un efecto devastador en las finanzas del hogar. Dejar sin ingresos temporales a familias con pocas opciones de reempleo en el corto plazo ahondaría la vulnerabilidad de la región.

Ante este escenario, el levantamiento de información iniciado por el Ministerio de Comercio e Industrias sobre el estado de los negocios resulta indispensable. La toma de decisiones pública requiere datos precisos no solo de las pérdidas físicas, sino de las microempresas, emprendimientos familiares y del autoempleo paralizado. En nuestras provincias, una pequeña empresa suele garantizar la subsistencia directa de dos o tres familias. Por ello, la respuesta gubernamental y la ayuda social, debe mirar también al sostén empresarial. Mecanismos de alivio financiero como créditos blandos o plazos de gracia permitirán que los pequeños comerciantes y el sector hotelero restablezcan sus operaciones en el menor tiempo posible.

Asimismo, en días recientes se ha abierto el debate sobre la realización o cancelación de fiestas patronales, festivales y actividades culturales en la región. Más allá de la celebración o el esparcimiento, es indispensable reconocer que estos eventos representan un importante ingreso económico para cientos de artesanos, músicos, trabajadores informales, hoteleros y comerciantes locales. Cancelarlos de plano asestaría un segundo golpe económico a las comunidades afectadas.

La solidaridad tras esta emergencia debe transcender la asistencia inmediata de donaciones y enseres. La mejor forma de contribuir a la recuperación integral de Azuero y Veraguas es mantener la economía en movimiento: visitar sus pueblos, consumir en sus comercios, hospedarse en sus hoteles y respaldar sus manifestaciones culturales. Apoyar la recuperación del empleo local es, en última instancia, devolverle la dignidad y la estabilidad a las familias panameñas.

*El autor es periodista y exdirector de empleo de Panamá
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