• 05/07/2016 02:00

El crecimiento económico que empobrece

El desarrollismo, basado exclusivamente en el crecimiento económico, es un fracaso

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Después de una década de ajuste estructural y de aplicación de las recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial, hay cada vez más pobres en el mundo y el empobrecimiento es cada vez más humillante y escandaloso.

Panamá, durante varias décadas, generó miles de millones de dólares por la renta canalera, zona libre, servicios y otros, pero ha sido incapaz de distribuir la riqueza equitativamente entre sus ciudadanos; al contrario, ha hecho a los ricos más ricos, millonarios y multimillonarios.

¿A qué se debe eso? Uno de los pilares de la economía neoliberal que es practicado en Panamá, es fundamentalmente excluyente y no incluyente. Un sistema incluyente acabaría con el sistema capitalista. Por eso, una economía inclusiva y solidaria no es constitutivamente inherente al neoliberalismo ya que está condenada al fracaso. La acumulación del capital implica que haya siempre escasez, que haya necesidades que cubrir y mano de obra barata, en consecuencia, que se deba trabajar para subsistir y que haya más empobrecimiento y pobres, porque sin un montón de gente que espera tener trabajo ¿cómo se sostienen los salarios bajos y aumentan las ganancias exorbitantes de los ricos?

En conclusión, este sistema empobrece y es fabricante de pobres. Aunque haya crecimiento económico, habrá más pobreza. El desarrollismo, basado exclusivamente en el crecimiento económico, es un fracaso.

En la actualidad, las políticas neoliberales se han estado implementando con un sentido pragmático, sin cuestionar estas causas del empobrecimiento que surge de los modelos dominantes de desarrollo: la destrucción de los recursos naturales, el desarraigo de la población de su entorno, la disolución de las identidades colectivas, de la solidaridad social y de las prácticas comunitarias.

Eso es lo que estudios recientes de las Naciones Unidas sostienen que la pobreza se remonta al menos a tres generaciones, lo cual es impactante y dice mucho sobre las posibilidades de cambio estructural.

Y todo eso unido a que los Gobiernos que llegan al poder desarrollan políticas económicas que empeoran las condiciones de vida de amplias mayorías, por ejemplo subsidios, donaciones y teletones.

Se vive un reduccionismo de la participación ciudadana a partir de los partidos políticos que entre elección y elección perpetúan situaciones donde imperan la impunidad, la corrupción pública, la opacidad administrativa y la subordinación del Poder Judicial y Poder Legislativo al Poder Ejecutivo.

Por eso, es fundamental fortalecer la capacidad de las comunidades, organizaciones y sociedad civil de construir agendas sociales para influir en las agendas políticas de los partidos y en la agenda pública del Estado, con el fin de lograr la equidad, tan ausente del crecimiento económico, y con el fin de fortalecer la democracia. Todas las instancias deben buscar más igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos.

Según vemos, es difícil entender que la democracia y el empobrecimiento son incompatibles. Además, habrá que preguntarse si es posible hablar de democracia, cuando, desafiando su etimología, este modelo promueve la exclusión social, económica y política. Y la mayoría de los afectados sean los pueblos indígenas.

*SOCIÓLOGO GUNA, COORDINADOR DE LA ASOCIACIÓN MUNDIAL DE RADIOS COMUNITARIAS, AMARC-PANAMÁ.

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