La campaña para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia es la más áspera que recuerde el país, marcada por profundas divisiones...
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Agrega La Estrella en Google ↗️Ajusten sus cinturones. Este recorrido inicia al finalizar las Guerras del Opio (1839 – 1842), y China entrega la ciudad de Hong Kong al imperio británico.
En los EEUU, sin regulaciones vendían opio libremente como pan caliente. La Coca-Cola contenía cocaína. Algunas campañas antidrogas provocarían inquietudes raciales para justificar la criminalización.
A partir de 1909, prohíben la importación del opio. Y, frente al alcoholismo, algunas mujeres dormían con un ojo abierto de cara a la violencia doméstica. Más tarde, India se ubicaría entre los pocos países autorizados por las Naciones Unidas para cultivar la amapola de opio.
Bajo el Nuevo Orden Mundial, surge Harry J. Anslinger, comisionado de Narcóticos y propagandista racial. Durante su prohibicionismo, Anslinger evacuó la siguiente diarrea verbal: “La mayoría de los fumadores de marihuana son negros, hispanos, filipinos y artistas. Su música satánica, el jazz y swing, son resultado del consumo de marihuana”.
Panamá, diciembre 1989. Debajo de un arbolito del Pentágono venía envuelta una tragedia; los estallidos de balas y bombas desplazaron nuestro tambor de la alegría. Para derrocar un presunto narco, los viejos caserones de El Chorrillo fueron cocidos a fuego lento.
Examinemos La jerarquía de los conspiradores: Historia del Comité de los 300, escrito por John Coleman. “Noriega fue anteriormente el favorito del establishment de Washington y siempre se le tendía la alfombra roja en la sede de la CIA... en ocasiones (MAN) se reunía con el expresidente George Bush, siendo este director de la CIA”.
Noriega incluso frecuentaba al coronel Oliver North, excomandante de guerra en Vietnam y asesor de la Casa Blanca. Pocos meses antes de la invasión a Panamá, un jurado declaró culpable al mismo coronel North (con cara de yo no fui) por obstruir escándalos asociados con armas y drogas.
Las publicaciones investigativas del periodista Gary Webb, en el San José Mercury News de California, lograron incriminar al presidente Reagan, a Oliver North y a la CIA. “Fue una de las tramas de geopolítica y narcotráfico más controvertidas del siglo 20”. Webb reveló:
A) La CIA apoya introducción de cocaína (crack) a pandillas afroamericanas en California.
B) La venta secreta e ilegal de armas a Irán.
C) Las ganancias ilícitas destinadas a financiar a los rebeldes “contras” que luchaban contra el gobierno sandinista en Nicaragua.
Veamos la “Misión Imposible” de Coleman, exoficial de inteligencia británico, o verdadero James Bond (007). ¡Luces, cámara, acción! “Noriega podría convertirse en un serio impedimento para los narcotraficantes internacionales y su Comité de 300 banqueros por lo que tuvo que ser destituido antes de que pudiera causar un daño significativo”.
“La génesis de la invasión a Panamá se da cuando el general Noriega se niega a invadir Nicaragua con su comando élite de las Fuerzas de Defensa, tal cual como pretendía Bush”.
Ahora Trump, mentiroso patológico y arma de distracción masiva, arremete contra la supuesta influencia china en Panamá. Con el pretexto de interceptar el narcotráfico, entre otras falsedades, reintroduce sus tropas en la zona del Canal. Frente al “memorando de entendimiento”, hasta los ateos se persignaron ante la aparente resurrección de Bunau-Varilla.
Panamá no posee ejército, pero invierte demasiados billetes en vista de la considerable alza de inseguridad y violencia. El istmo tiene una de las más altas proporciones de policías por habitantes (648 policías por cada 100,000 personas). La ONU recomienda 300 policías por cada 100,000. Ya hay demasiados criminalizados por posesión o micro tráfico de drogas.
Un alto porcentaje de homicidios en Panamá se debe a 180 pandillas, cuyas balaceras generan mareas rojas de sangre derramada. ¡Ayayay!, tampoco podemos hacer la vista gorda de los reclusos procesados como animales de granja. Sin embargo, viene otro centro penitenciario por unos $300 millones. En esa danza de millones los hijos de la cocinera licitarán su “Sangre, sudor y lágrimas”
La cárcel no resocializa. “El destacado historiador / profesor panafricano John Henrik Clarke enseñaba que muchas sociedades de la África antigua eran tan avanzadas a nivel comunitario y moral que no tenían prisiones, ni siquiera una palabra en sus idiomas nativos que significara “cárcel”.
“¿Qué sentido tiene declararle la guerra a una parte de tu propio país? Las drogas están aquí y siempre estarán. Este es un problema social, no criminal. Toda la sociedad tiene que abordarlo, no dejarlo solo en manos de la policía”. En cambio, Holanda, Portugal y Suiza forman parte de 30 países donde no se derrochan recursos sobre las inflexibles leyes antidrogas.
El Dr. Carl L. Hart, profesor, psicólogo, neurólogo e investigador de la Universidad Columbia (N.Y.), estudió los efectos fisiológicos y mentales de las drogas. En su libro, El uso de Drogas para Adultos- Buscando la libertad en el planeta del miedo, descalifica los mitos y políticas sobre drogas. El Lic. Ethelbert Mapp, en su texto, “Legalización del Narcotráfico”, agrega que las drogas ilícitas son menos dañinas que las guerrillas y el terrorismo.
Es importante priorizar políticas de salud pública que promuevan la abstinencia. Además, implementar medidas que no incentiven el narcotráfico. Para aquellos propensos a la fuga (escapismo), habría terapias orientados a disminuir las dependencias de drogas o el alcohol.
José “Pepe” Mujica, expresidente uruguayo conocido como “el jefe de Estado más humilde del mundo”, decía que la “única manera de vencer al narcotráfico es dejarlo sin mercado. Porque mientras sea criminal comprarla y venderla, el precio va a ser más alto y van a involucrarse vidas, matanzas y luchas entre los clanes”. ¡Viva Mujica!