• 04/02/2015 01:00

Mariano Rivera: un hombre de fe

‘Un ejemplo de esa fe se refleja en el libro ‘El Cerrador: Mi Vida’... autobiográfico del gran pelotero panameño...’

Las bases estaban llenas de Medias Rojas. El juego 2-1 ganando los Yankees, 2 ‘out’ y el bateador de turno en cuenta de 3 bolas y 2 ‘strikes’. El espigado lanzador mira la señal de su receptor. Hace el movimiento y en un instante su rostro mira hacia el cielo, mientras que cada músculo busca posición y fuerza; y de sus dedos surge un bólido que el bateador sabe de él solo en el momento de hacer contacto con el guante del receptor. El juego ha terminado. Juego cerrado para Mariano Rivera. Uno más.

¿Qué es la fe? Es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. Quienes escriben la historia deben tener fe; decididos a creer profundamente en lo que hacen y en lo que aspiran. Fe para cambiar haciendo las cosas sencillas y comunes como su conciencia les indica y apegados a una serie de principios éticos y morales; en eso consiste el poder de la fe. Esa fe que es capaz de mover montañas y transformar personas. Gran parte del éxito que logramos en nuestras vidas lo garantizamos actuando así. Esto se aplica a políticos, sacerdotes, profesionales de cualquier disciplina, pero también a deportistas.

Un ejemplo de esa fe se refleja en el libro ‘El Cerrador: Mi Vida’ (2014) (B/12.97 en Amazon y B/19.95 en supermercados El Rey), autobiográfico del gran pelotero panameño Mariano Rivera, dentro de cuatro años, en línea para convertirse en el segundo panameño en llegar al Salón de la Fama del béisbol, en Cooperstown, Nueva York, después de Rod Carew. Su historia personal debe servir de inspiración a muchos jóvenes de nuestro país, sobre todo a aquellos que se sumergen en el mundo del mal y la ociosidad ante la falta de oportunidades y la inexistencia de valores familiares.

La mano de un Ser Superior guió a un delgado joven pescador de Puerto Caimito que ni siquiera terminó la escuela secundaria hasta convertirlo en el mejor cerrador del béisbol de las Grandes Ligas en el mítico equipo de los Yankees de Nueva York. El cazatalentos de los Yankees en Panamá Carlos ‘Chico’ Heron (q. e. p. d.) de a casualidad lo vio jugar un partido en la liga de Panamá Oeste, donde lanzaba por primera vez al no haber otro que lo hiciera. Jugaba regularmente en el campo corto. Le impresionó lo que vio y le recomendó a su jefe, Herbert Raybourne Bernat, quien lo ofreció firmarlo por la bicoca de dos mil dólares. Imagínense la tremenda inversión que representó Mariano para la más famosa franquicia el béisbol. Cuando lo firmaron soñaba con ser mecánico, opción disponible para los que no terminan sus estudios.

Proveniente de Puerto Caimito, La Chorrera, de familia muy pobre, pero muy unida y con grandes valores, Mariano desde joven se enamora de Clara, quien le acompaña toda su vida y le da tres hijos, todos estudiosos y seguidores de los pasos de sus padres. Religioso hasta la médula, invocaba al Señor en cada oportunidad que tenía de lanzar. Así como Clara lo era para él, Mariano sirvió de guía y confidente de sus compañeros en los 19 años que jugó con los Yankees y en los tres que militó en las Menores. Servía de apoyo a todo aquel que lo necesitaba.

Este libro es de obligatoria lectura para los tantos fanáticos de los Yankees de Nueva York que hay en Panamá y los no (advierto que no lo soy). Para todos aquellos jóvenes que quieren superarse, la autobiografía de este gran panameño es digna de ser tomada como ejemplo. La vida de Mariano, siempre de la mano de Dios, es un ejemplo de lo que se puede lograr a través de la Fe. Los triunfos del líder de todos los tiempos en juegos cerrados es una muestra fehaciente de ello.

Ojalá que Mariano y Clara, en un futuro cercano, trasladen su Iglesia, ubicada cerca de Nueva York donde viven, a su pueblo natal y se conviertan en los apóstoles de una juventud panameña que tanta ayuda y orientación necesitan.

ABOGADO Y POLÍTICO.

Lo Nuevo